Villa de Culiacán

December 20, 2013

 

Historia de los pueblos y ciudades del Estado de Sinaloa México

 

VILLA DE CULIACÁN

 

Por: Alonso de la Mota y Escobar

 

Pobló esta villa de Culiacán el gobernador Nuño de Guzmán, año de treinta y dos, como consta de las historias de la conquista de este reino de la Nueva Galicia; fue el remate de toda su jornada porque en esta villa se remataban todas las poblaciones de los indios y ella era la más gruesa y de mayor cantidad de vecinos, a cuyo rey reconocían y daban vasallaje todos los pueblos que atrás quedan dichos, desde Chiametla hasta aquí. Era toda la gente muy lucida, bien vestida y bien tratada por la mucha cantidad de algodón que en todas estas tierras, por ser muy calientes, se coge, y del que hacen y tejen varias telas, vastas, gruesas y más delgadas, hasta rematar en unas tan delicadas como holandas, sembradas en ellas varios colores y varias figuras, así de animales como de aves y flores.

Pobló Núñez de Guzmán esta villa de una escuadra de españoles entresacada de su ejército que según dicen las historias fueron sesenta; fundóla en un llano y sitio apacible, ribera de un caudaloso río, quedándose con el nombre de Culiacán, que fue el principal pueblo y cabeza de toda esta provincia que está apartado dos leguas del sitio de esta villa. Suena este nombre, Culiacán, en lengua española, lo mismo que lugar de abuelos o antepasados, porque es tradición antigua entre todos los indios de la Nueva España que salieron de este pueblo y provincia, en diversos tiempos, todas las tropas de gentes que la poblaron y ocuparon hasta llegar a los confines de Guatemala. Es esta tradición mucho más recibida entre gente mexicana que entre las demás distintas. El edificio de esta villa es todo de adobes, y las casas bajas sin altos, calles anchas y derechas; tienen una gran plaza en la cual está fundada la iglesia parroquial que tiene por vocación la festividad del Arcángel San Miguel; tiene dos beneficiados clérigos que se proveen conforme a la cedula del Real Patronato por el presidente, y susténtase de la parte de novenos que les cabe y de salarios y ovenciones que tienen algunos pueblos de indios, anejos esta villa. La iglesia de ella se sustenta de su noveno y medio y de limosnas de vecinos, en la cual coloqué el Santo Sacramento cuando visité esta villa, que en todos los años atrás de su fundación no lo tenía.

La justicia que aquí gobierna es un alcalde mayor puesto por el presidente de este reino, juntamente con dos alcaldes ordinarios que el concejo de la villa elige cada año, en la cual había cuando la visite treinta vecinos españoles y entre ellos son algunos hijos de conquistadores, en número hasta cuatro o cinco, que tienen pueblos de encomienda tan tenues que la mayor no pasa de cuarenta indios tributarias que ya están el día de hoy en segunda y tercera vida.

Y por esta causa están muy pobres y viven en gran miseria, ayudanse de algunos corregimientos de poca consideración que les dan. Los demás vecinos son mercaderes que traen ropa de Castilla, de China y de la tierra, vinos, aceites y lienzos de empleos que van a hacer a México y los venden allí en sus tiendas, que eran hasta cinco o seis. Otros vecinos viven del trato de las pesquerías, que como arriba queda dicho las hay muy gruesas en esta comarca, y de la granjería de la sal que también hay mucha, que en un género y otro sacan en sus recuas en gran cantidad y los llevan y sacan para todo este reino y el de Nueva España y Nueva Vizcaya, que es el principal bastimento de todas las ciudades para en los tiempos de cuaresma, porque no es bastante el pescado fresco que cada día se toma en los ríos. El modo de trajinar todas las cosas de esta villa, así de vituallas como de ropa que entra y sale, todo es en recuas de mulas, porque la tierra es tan viciosa y montuosa que no se permite carretear, allende de las muchas y hondas ciénegas que hay en estos caminos por tiempo de aguas, que impiden la entrada y salida a esta villa por espacio de cuatro meses cada año.

Esta fundada a la orilla de un gran río que en lengua de los naturales se llama Batacudea, y en la de los españoles el Río de Topia. Es muy caudaloso a su tiempo y de linda y buena agua de donde bebe toda la villa. Hay en el grandísima suma de peces muy buenos y sabrosos en gran manera sanos, mayormente los que llaman robalos, viejas, mojarras y otro pez blanco muy delicado que los indios Hainan xalmichi, y los españoles de media playa porque (se) pesca y toma muy en la ribera del río y casi en seco; es pez muy sano y sabroso y el mayor no llega a media vara. Un tiro de arcabuz adelante de este río esta otro mayor a quien llaman los naturales Humaya; es de mejores aguas que este otro y júntanse un cuarto de legua de la villa, y así va muy poderoso a meterse en la mar catorce leguas de aquí, en una provincia que llaman de los Achires.

El bastimento común de los españoles en esta villa es de pescado, por ser muy bueno y barato; crían gallinas de Castilla en cantidad. No hay en esta provincia, ni se dan ganados mayores de vacas ni menores de ovejas, por el gran calor de la tierra, y así usan de algunas partes remotas llevarles tasajos y cecinas de vaca, la cual se vende a excesivos precios, que es a tres y a cuatro pesos la arroba, y una vaca en pie cuando la suele haber vale quince y dieciséis pesos en aquella villa; el pan que comúnmente comen los españoles son tortillas hechas de maíz, porque trigo no se da en muchas leguas alrededor, por el temple tan cálido. Y aunque meten harinas en recuas son tan ca¬ms por los portes y la gente tan pobre que casi ninguno la compra, y aunque tienen disposición de agua para ellos, no tienen molinos, porque no se siembra ni se coge trigo, como queda dicho. Es el temple en gran manera cálido desde abril hasta octubre, aunque es seco; viven muy sanos y con buen calor los españoles nacidos y antiguos allí, pero a los recién entrados es muy penoso y les hace mudar todos los cueros el primer año. El servicio comúnmente es de indios e indias naturales, que son muy diestras en obras de aguja, así en costuras como labores; negros esclavos hay pocos, así por la pobreza de vecinos, como porque se hacen muy viciosos con el símbolo de la tierra de Guinea, y por la comunicación y trato de las in¬dias, de quienes generalmente son muy apetecidos y regalados. Puédese comparar la gente de esta villa a la primera familia que tuvo Adán y sus hijos, porque no piensan ni entienden que haya otra gente en el mundo y así se está en el traje y primer vestido que metieron allí Nuño de Guzmán y los suyos; no curan de nuevas ni de saber si hay guerra o paz en el mundo, ni si va o viene flota; nadie gasta papel en el pueblo, sino sólo el escribano.

Son las hijas de españoles nacidas en esta villa comúnmente hermosas y dotadas de una honesta sencillez, como lugar no pasajero ni cursado de gente extranjera. Los varones allí nacidos son bien dispuestos y valientes, buenos hombres de a caballo y ejercitados en el arcabuz; aprueban muy bien en todos los rebatos de guerra con los indios comarcanos. Hacen gran ventaja a los demás soldados españoles por estar acostumbrados a no comer más que lo arriba dicho y no ser gente en nada regalada. Crían muy buenos caballos, afamados, que se dan por extremo buenos y crecidos en esta provincia, aunque ya el día de hoy esta menoscabado todo por la falta del servicio y por la gran pobreza de la gente. Tienen todo en sus casas, todas las armas necesarias para la guerra y están prevenidos de ellas por los continuos rebatos y motines que se ofrecen con los indios.

Hay en los alrededores de esta villa gran suma de montes y abundan de mucho arcabuco y espesura, como es natural en todas las tierras calientes, y así tienen la leña en gran abundancia dentro de casa. Críanse muy bien los animales de cerda, que como la tierra produce tantas frutillas silvestres y tantas raíces jugosas, cébanse y críanse sin costa alguna. Hay gran suma de caza de pelo, como son venados, corzos y tigres en todos estos montes, y muchos conejos que se matan con arcabuz, y en los llanos muchas liebres de diferente color que las comunes, porque toca en color overo y son mayores de cuerpo (y) tienen las orejas mucho mayores que las demás pardas y berrendas. Hay de pluma mucha cantidad de grullas por invierno, en las ciénegas, y muchos patos; hay muchas codornices que, aunque pequeñas, son muy grasas y gustosas de comer; finalmente, hay mucha paloma montesa, tórtolas y unas aves que llaman faisanes, como un ave de Castilla. Las frutas son todas de tierra caliente, maravillosos melones, sandías, pepinos, pifias, plátanos, guayabas, aguacates, zapotes, guamúchiles y otras muchas frutillas de la tierra y todo género de agro, naranja, limón, cidra, pero de Castilla no se da ninguna fruta. Abunda en estos montes y bosques gran cantidad de zorras que se comen las gallinas, y hay algunos tigres y leones que hacen gran daño en los caballos de los indios, que siempre traen al campo.

Distan de esta villa dos salinas, seis y nueve leguas hacia el sur y junto al pueblo de Navito que arriba dijimos; la primera llaman Natoato y a la otra que es más gruesa, llaman Udicuto, donde se coge mucha cantidad de sal que se cría sin artificio en esteros, la cual se beneficia por cuenta de su Majestad a muy poca costa, porque no hacen sino subirla de los esteros en lo alto y alilí amontonarla; véndese a los recueros que tienen esto por granjería a cuatro reales la hanega y la llevan a todas las minas circunvecinas y traen a este reino; es muy extremada y así la pasan al de Nueva España. Venden por aquí fuera la hanega a seis, siete y ocho pesos; cogerse han cada ano de quince mil hanegas para arriba. Hay otra salina en la costa, quince leguas de éstas, que también se beneficia por cuenta de su Majestad. Está muy arruinada esta villa, así de casas como de vecinos, que son pobrísimos. La causa de esto es la muerte de los indios, cuyo sudor hace ricos a los españoles y también por la gran distancia de comercio que hay para ninguna parte, que sea de cercanía. Esta en altura de… grados; dista de Guadalajara vía recta ciento cuarenta leguas.

 

Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León

 

Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

Villa de San Miguel de Culiacán

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La historia de la capital sinaloenss desde la visión de historiadores del siglo XVII

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