Mujeres sinaloenses

 

RINA DE CUÉLLAR

ROSALINDA MARGARITA ZAZUETA PADILLA

 

 

Por: Evaristo Pérez Villarreal

 

Su menuda figura femenina es ampliamente conocida en Navolato. Su don de gentes, su blanca cabellera y su elegante sencillez, le han hecho ganarse el aprecio de los navolatenses: su nombre Rosalinda Margarita Zazueta Padilla.

¿Quién conoce a esta dama con tal nombre? ¡Nadie absolutamente! pero si le decimos a usted que se trata de la señora Rina de Cuéllar, de inmediato se le identifica como una distinguida señora de estos lares.

Descendiente de las familias Zazueta y Padilla, nace en Culiacán, de donde llega a Navolato los primeros días del año de 1933 en compañía de su flamante esposo, el doctor Fortino Cuéllar, con quien, de su boda religiosa celebrada en la capital de nuestro estado, se viene directamente a la residencia que actualmente ocupa. Esta vieja casona se ubica en el crucero que forman la calle Almada y Benito Juárez en el mero centro de Navolato. Ahí vive tranquila y acogedoramente.

Comedidamente la señora Rina Cuéllar nos informa que por gestiones personales que realizó el ingeniero Juan de Dios Bátiz, orgullo de Sataya, ante los señores Jorge y Jesús Almada, proponiéndoles al doctor Fortino Cuéllar para que se encargue del cuidado de la salud de los obreros del ingenio “La Primavera”, logra que se le contrate para ocupar ese importante puesto en el mencionado año de 1933, en donde trabajó hasta el día de su fallecimiento.

“Fortino nació en la población de Agua Leguas, Nuevo León, ahora tan popular en el país, y yo nací en Culiacán hace ya mucho tiempo, y ahí viví felizmente mi infancia y ni niñez hasta que me aposenté en Navolato en donde he vivido tan contenta y tranquila”.

Notamos un dejo de nostalgia en sus ojos y en sus expresiones cuando nos informa que “gracias a la amistad que cultivé con la profesora Lucila Achoy Guzmán, directora de la escuela Benito Juárez en 1953, y a las recomendaciones que en mi favor hizo el gobernador del estado en aquellos años, doctor Rigoberto Aguilar Pico, me inicié en el maravilloso mundo del magisterio, impartiendo la materia de Educación Musical y Artística, enseñando los elementos del solfeo y de la música a los niños de Navolato que ahora ya son todos adultos y gente de bien”.

Por modestia, la profesora Rina no agrega que su virtuosismo con el piano fue un factor muy importante para ser designada maestra en esa materia. Hasta la fecha es una de las pocas, si no es que la única persona que toca ese mara¬villoso instrumento musical en Navolato. En 1983 deja de impartir clases para retirarse a descansar.

Reconoce no tener muy buena memoria para recordar fechas, aún las de mayor trascendencia. Por nuestra parte, la recordamos con toda claridad impartiendo su clase en el kínder de la mencionada escuela Benito Juárez, cuyos pasillos que recorremos con cierta regularidad, nos trasladan hasta aquellos días. Tocaba maravillosas melodías que nos despiertan el gusto por la música y nos trasladan a nuestra infancia.

Doña Rina Cuéllar conserva su prestancia, su blanca y abundante cabellera, invariablemente bien peinada; y, por supuesto, su carisma que le ha hecho ganarse el aprecio de los vecinos navolatenses y de la gente que la conoce en otras latitudes del estado y del país.

Su hija, la pintora Rina Cuéllar, ostenta ese nombre con orgullo y como un callado homenaje para quien le ha sabido mostrar el camino correcto en la vida: su señora madre, doña Rina Cuéllar.

Como colofón de esta agradable entrevista, doña Rina nos dice: “fuí maestra, es cierto, y lo disfruté mucho, pero lo hice sin tener título para ello, pero siempre con gran cariño por mis alumnos y por la profesión del magisterio”.

Cuando empiezan a llegar sus invitados, decidimos despedimos de doña Rina, quien preparó su finca para recibir amigas de Culiacán y de Navolato a pasar una agradable tarde escuchando música semiclasica, clásica y ópera de reconocidos autores. “Estas reuniones las hago cada quince días, son muy agradables por mis amigas y por la música que ha sido mi pasión”.

Nos extiende una invitación para regresar pronto pues quedaron algunas cosas pendientes de aclarar y ampliar acontecimientos importantes que narremos. Por supuesto que aceptamos.

La conversación y compañía de tan amable dama, es reconfortante y motivante. ¡Gracias, señora Rina!

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 69, página 24-25.

 

Rina Cuéllar

Rina de Cuéllar – Rosalinda Margarita Zazueta Padilla

 

Summary
Name
Rosalinda Margarita Zazueta Padilla
Nickname
(Rina de Cuéllar)
Job Title
Mujer sinaloense
Address
Culiacán,Sinaloa, México

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