Héroes de la Revolución Mexicana; gente de Sinaloa

 

 

RAMÓN F. ITURBE, ACTOR VALIENTE Y PIADOSO DEL DRAMA REVOLUCIONARIO

 

Por: Eleuterio Ríos Espinoza

 

Hay figuras que parecen haber nacido predestinadas a perpetuarse en las hojas de la historia y a prolongar de esta manera su existencia gloriosa, unidas al destino de sus pueblos, ligadas al presente en igual forma que lo estuvieron al pasado y adheridas para siempre a la entraña popular.

La de Ramón F. Iturbe, es una de estas raras figuras, de espléndida contextura dramática y alta predestinación heroica.

Unida al destino glorioso de México, por los eternos lazos del patriotismo y la fé alta y constante en el porvenir, la sugestiva personalidad de Ramón F. Iturbe, llenó en el pasado uno de los más tormentosos períodos de la Revolución, se prolonga al presente inspirando una serie de realizaciones democráticas regionales, nacionales e internacionales y se extiende hacia el futuro, en impulso glorioso, injertándose tempranamente en el corazón de las actuales generaciones para infundir aliento en esa Revolución y luchar por las reivindicaciones de los espoleados por las injusticias y los asfixiados por la demagogia y la corrupción.

Nacido en Mazatlán, el 7 de noviembre de 1889, creció en Culiacán donde aprendió las primeras letras. Huérfano de padre, por su extrema pobreza quedó ayuno también de cultura y privado de una educación esmerada, que no fueron óbice para orientar su vida hacia el cultivo de las virtudes cívicas, llena de un humanismo que no podía pasar por alto el hecho de que el hombre es, ante todo y sobre todo, un ser de obligaciones y que hicieron de Ramón F. Iturbe el hombre que más tarde fue: un guerrero abnegado, valiente, heroico y sin ambiciones, que nunca se manchó con la idea del botín, ni fué seducido por el codicioso estímulo de la gloria, sino que actuó conducido por un elemento más austero, más lleno de pureza y severidad: el deber hacia la Patria.

Talla robusta, frente amplia, franco pero enérgico el semblante, pensamiento ágil, voz calmada y moderado el ademán, es la presencia de Ramón F. Iturbe, el hombre.

Pero cuando comienza a manifestarse su plena energía, su valor sin límites, su esperanzada ideología, es cuando siguiendo a Madero se enfrenta primero a la dictadura de Porfirio Díaz y después a la usurpación de Victoriano Huerta.

Es ya el soldado de la Revolución en el noroeste de México.

Quien podría negar el valor del que tomó Tamazula, Durango, extinguió el orozquismo en Chihuahua, ganó Topolobampo, las plazas de Mazatlán, El Fuerte, Culiacán y otras más?

Tres veces recuperó Sinaloa para los triunfos de la legalidad y de la Revolución. Pacificó con la ayuda de sus generales Juan José Ríos, Gonzalo Novoa y Pablo Quiroga el Estado de Colima y grandes zonas de Jalisco. Y muchas veces evitó la guerra.

Valiente que llega a General Brigadier antes de cumplir 22 años de edad. Intrépido quien se exilia en el extranjero a veces obligado por un largo período de descomposición y desintegración republicanas.

Es Gobernador de Sinaloa de 1917 a 1920. Brazo de soldado en la lucha armada es constructor y productivo en la tarea civil; hace caminos, reacondiciona un viejo edificio para convertirlo en hospicio y darle techo y alimento a los niños desamparados y levanta el mercado Garmendia y en el aspecto formal promulga leyes como la propia Constitución Política del Estado el 25 de agosto de 1917 que por defectos de técnica legislativa, señala en su proemio que se expide “Reformando la de 22 de septiembre de 1894″ y otras de no menos importancia como la Ley Electoral, la de Educación Primaria, la Orgánica del Poder Ejecutivo, la que prohíbe los juegos de azar, sobre ejercicios de profesiones, la que crea la Universidad de Occidente, la Ley Orgánica del Ministerio Público, sobre Herencia y Legados, la del Registro Público de la Propiedad y otras muy importantes, dejando sentadas las bases para que se legislara en materia laboral.

En el período cardenista es electo Diputado Federal a la XXXVI Legislatura del Congreso de la Unión representando el tercer Distrito Electoral de Sinaloa. El valor del guerrero cede su lugar al valor político del hombre y allí en la Cámara de Diputados libra batallas por impedir que se aprueben leyes que consideraba perjudiciales para la clase trabajadora del país como la Ley General de Sociedades Cooperativas.

En 1938 constituyó el Frente Constitucional Democrático Mexicano y forma después la Confederaciones Nacional de Organizaciones Independientes.

Fué agregado militar en Japón en 1941. Comandante de la Legión de Honor Mexicana, Presidente Conti¬nental del Movimiento Pro—Federación Americana en el Comité de la O.N.U., miembro del Cuerpo de Asesores y Protectores de la Unión Internacional de Madres, Asesor y Protec¬tor de la Sociedad Mexicana para la Mujer y de los Niños Pobres y se le otorgaron infinidad de diplomas y condecoraciones.

En Sesión Solemne celebrada el 7 de octubre de 1966 la Cámara de Senadores de la XLVI Legislatura le otorgó la Medalla de Honor “Belisario Domínguez” del Senado de la República correspondiente a dicho año.

El 27 de octubre de 1970 murió en la capital de la República el héroe sinaloense Ramón F. Iturbe.

Militar, estadista, legislador; hombre civil y político, Iturbe es múltiple, pero quedaría incompleto este artículo si no explicáramos el adjetivo de piadoso con que lo calificamos.

Cicerón dijo: “nunca están los hombres más cerca de Dios que cuándo se emplean en salvar a sus semejantes” y de Darwin es la frase de que: “el ángel de la piedad evita los caminos de la guerra”.

Y si como sentenció Mahoma “la misericordia es el caudal de los creyentes”, creemos nosotros que la piedad y la compasión que sintió Ramón F. Iturbe por los desheredados y por las graves necesidades e injusticias en el país y del género humano, lo que primero lo arrojaron a la lucha armada, fueron esos sentimientos que lo inspiraron para abrazar un cristianismo cívico en sus más elevados niveles.

Ramón F. Iturbe tuvo la doble virtud de creer en la Revolución y de creer en Dios. Soldado valiente en la lucha armada, fué hombre piadoso que creyó, en medio de las luchas ideológicas que se debatieron en el drama de México mientras vivió, en las ideas cristianas que profesaba.

Sus actos de heroísmo y valor constan en su “hoja de servicios”; las ideas que practicó, y que tan ligadas estuvieron unos de las otras, están plasmados en el discurso que pronunció en el Senado al recibir la distinguida presea, en su obra poética y; porque no decirlo, en todos los hechos de su vida.

Sinaloa está en deuda con Ramón F. Iturbe. Pronto llegará el día en que importantes calles y avenidas de las principales ciudades lleven su nombre y en el Congreso del Estado se inscriba con letras de oro, y en que sus restos, descansen para siempre en la Rotonda de los Hombres lustres en esta su tierra buena y generosa por la que tanto luchó.

Mientras tanto, sigue y seguirá vigente aquel grito que Ramón F. Iturbe lanzó en una proclama: ¡Sinaloenses, la lucha nos espera, a la lucha hasta vencer!

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 5, páginas 9-11.

 

 

 

Gral. Ramón Iturbe

Gral. Ramón F. Iturbe, actor valiente y piadoso del drama de la Revolución

Summary
Name
Ramón F. Iturbe
Job Title
General revolucionario
Company
Ejército revolucionario mexicano
Address
Mazatlán,Sinaloa, México

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*