Personajes de Sinaloa

Rafael Buelna Tenorio

 

RAFAEL BUELNA TENORIO, UN GRANITO DE ORO DESPRENDIDO DE LAS VETAS DEL IDEAL REVOLUCIONARIO

Cuando la tierra se calcina con el chorro de luz del trópico y la semilla germina en las manos del viento, nace precisamente en una tempestad verde y rebelde, el “Granito de Oro”, Rafael Buelna Tenorio precisamente en la tierra más transparente y clara, de Sinaloa; Mocorito: El 23 de mayo de 1890.

En acta de nacimiento No. 246, se apunta que fueron sus padres, el agricultor y Lic. Don Pedro Buelna y la Sra. Marcelina Tenorio, matrimonio de magníficas condiciones sociales y económicas. Por otra parte, en el libro No. 11 hoja 405, acta No. 231, se encuentra la partida de bautismo de tan ilustre personaje, habiéndose llevado a cabo lo anterior, un día después de su nacimiento, correspondiendo haber sido sus padrinos los señores Rosalío Tenorio y Felipa Gutiérrez.

 

SU INFANCIA Y SU JUVENTUD FLORIDA

El gran escritor sinaloense, José C. Valadés, nos dice: “Buelna en su infancia no conoció de angustias, fué un muchacho de intrepidez probada, ingenioso y de buen sentido, de lances imprevistos y de profunda entereza en su conducta, de valentía excelsa de firmes convicciones revolucionarias, hombre de carácter y de preclara inteligencia”

Sin mayores sustos, recibe el certificado de educación primaria. Su vocación abogado. Y obedeciendo sus aspiraciones ingresa al ilustre Colegio Civil Rosales. Alterna sus estudios con la poesía y la literatura y de vez en vez colabora en el periódico Decano de Sinaloa: “El Correo de la Tarde”, de Mazatlán.

Aquí en el cristal universitario, su alma romántica ya capta las injusticias de su pueblo, ya tiene 17 años, es un botón en flor, está en la edad de los arranques y de las inquietudes. El deseo firme de ver, de conocer, de indagar, invade su espíritu.

 

EL ESTUDIANTE, EL POLÍTICO Y EL REVOLUCIONARIO.

El joven estudiante quijote, abre su pensamiento de par en par, su rebeldía se agiganta como el roble y su temple se manifiesta como un hierro, cuando Sinaloa se pone de pie y se rebela contra el mal gobierno, así como contra los viejos sistemas de elección popular y al iniciarse la contienda cívica para la elección de gobernador, ya que en 1909, muere el dictar don Francisco Cañedo, surgen a la palestra electoral, Diego Redo, apoyado por el porfirismo y el valiente periodista mexicano José Ferrel, apoyado por el pueblo mancillado. Para estas fechas, ya sentimos las clarinadas de la revolución, ya se escucha el exordio ardiente y convulsivo del movimiento armado de 1910 y nuestro estudiante Rosalino se afilia poniendo toda su vehemencia juvenil, a las filas del ferrelismo, con el objeto de rehabilitar el decoro ciudadano y al pueblo oprimido.

Rafael Buelna, siendo un adolescente pone de manifiesto su pensamiento político al servicio de la oposición y emprende una abierta campaña de proselitismo a favor del ferrelismo, sus discursos desmoronan viejos conceptos académicos y es acusado por el “Buen Gobierno” de la época, como subversivo, delictuoso y atentador a la paz porfiriana, originando con ello que “El Chamaco”, así le llamaban también sea expulsado del prestigiado Colegio Civil Rosales. El estudiante rebelde, es ahora líder del Club Democrático de Mazatlán.

Las frecuentes persecuciones al ferrelismo y ante un pueblo vejado y burlado por la oligarquía porfirista, el alma atormentada de Rafael Buelna Tenorio emigra en busca de nuevos horizontes y vivencias y lo recibe la bella perla de occidente, con sus paisajes y cuadros pintorescos, donde continuó sus estudios de abogado y ejerce con valentía el periodismo, colaborando en la gaceta. Aquí tiene la oportunidad de saludar personalmente a Don Francisco I. Madero, cuando el autor del plan de San Luis, se presenta en esta ciudad como Candidato antirreleccionista a la Presidencia de la República, poniéndose a sus órdenes.

Buelna, fué un muchacho curioso, inquieto por naturaleza, visionario que nunca dió muestras de pesimismo y de flaqueza, cuando sus acciones y proyectos eran reprimidos, y por eso mismo, la curiosidad lo llevó a la ciudad de México, coincidiendo su llegada precisamente cuando la burguesía en el poder el porfiriato celebraba las faustuosas fiestas del centenario de la independencia. Objetivamente, ve el envejecimiento del régimen que se cubre con sedas para disimular su senectud.

 

ESTALLA LA CHISPA DE LA REVOLUCIÓN

Estando en la ciudad de México lo sorprende el estallido de la revolución y siente que su corazón se agiganta y una luz radiante ilumina su pensamiento; la oportunidad de poner sus mejores servicios a la patria se presenta y concibe a la revolución como un torbellino que arrasa y cambia todo, un huracán violento que, girando velozmente se traslada de un lado a otro del territorio nacional. Una fuerza impetuosa que abate los antiguos sistemas de gobierno. Una potencia capáz no solo de mover y sacudir las conciencias, sino de fascinarlas como las serpientes a los pájaros. Ya tiene 20 años, es audaz y resuelto y en unión de su con discípulo Enrique Estrada, deja la ciudad de México y se incorpora de cuerpo entero a poner su talento y sus mejores servicios a la sublevación popular.

 

BUELNA EL SOLDADO DE LA REVOLUCIÓN

Es Buelna uno de los miles y miles de ciudadanos armados maderistas, el cual se incorpora a las filas del General Martín Espinoza, quien lo nombra jefe de su estado mayor el “Chamaco” va tomando proporciones extraordinarios y su fama se va agitando. Ya ostenta el grado de Coronel, lo mismo que es llamado “El Granito de Oro”.

Rafael Buelna Tenorio “El Granito de Oro”, llamaban aquel adolescente temerario valiente que como los héroes de la Ilíada y como un soldado espartano, prefería los lugares de mayor peligro en sus acciones de arma, “Granito de Oro”, era la expresión espontanea de un ejército y de un pueblo, porque con cariño se referían al adolescente de cabellos rubios, a sus ojos claros y además a su calidad de oro, de muy altos quilates.

Tras rápidos ascensos obtuvo el grado de General y llegó con las fuerzas victoriosas que le dieron escolta al Sr. Madero cuando éste hizo su entrada triunfal a la ciudad de México.

Consumado el triunfo del maderismo y satisfecho de haber contribuído a dar traste al porfiriato. Buelna regresa a su querido Sinaloa, quien en una ocasión contemplara su derrota y opta por reanudar sus estudios y debido a su capacidad, su esmero y aplicación. Lo nombran Secretario del Histórico Colegio Civil Rosales.

El poeta sinaloense Enrique Pérez Arce, inspirado en tan férreo personaje nos dice en verso dodecasílabo:

Como estudiante y como soldado

una patria soñó feliz y bella,

y al realizar su noble apostolado

reclamaba justicia, y fue inmolado;

la libertad amó, y murió por ella

! justicia y libertad ¡ tal era el grito

de aquella juventud desmelenada

cuyo romance aún nadie ha escrito,

cuando cayó en la trágica Jornada

con el gesto inaudito

de los semidioses de la Ilíada ¡…

Y efectivamente el poeta Rosarense tiene razón; porque Buelna amó la libertad para su pueblo, luchó por la emancipación del mexicano, por ello, desde la azotea del Colegio Civil Rosales, arengó a una multitud de estudiantes, a quienes invitó a unirse a la lucha para deponer al esbirro Victoriano Huerta quien mandó asesinar al apóstol de la revolución y a Pino Suárez.

Haciendo lo mismo en esa ocasión con el Gobernador del Estado, Don Felipe Riveros, habiendo actuado Buelna de la siguiente manera: “Vengo a invitarte para que desconozcas a Huerta mira, Felipe; observó Buelna tu estas clasificado como Maderista y aunque reconozcas a Huerta. Huerta desconfiará de tí siempre y cualquier rato te dan aquí mismo, un golpe, te aprehenden y te envían a prisión a México. ! Que puedes esperar del hombre que traicionó a Madero?”.

Todas las razones de Buelna no fueron suficientes para convencer al Gobernador Sinaloense; más sin embargo insistió, no logrando su objetivo y pérdidas las esperanzas de obtener el apoyo del gobernador en sus propósitos, el joven sinaloense, salió solícitamente de Culiacán y se dirigió a Tepic.

 

REENCUENTRO CON VIEJOS REVOLUCIONARIOS EN NAYARIT.

Aun cuando Buelna es originario de las once caudalosas rutas líquidas, los nayaritas lo consideran como suyo, y con justa razón se establece tal consideración, porque el hijo pródigo de Mocorito, muchas de sus acciones de armas las realizó en la tierra del poeta Amado Nervo.

El joven revolucionario ya en compañía de su antiguo jefe el General Martín Espinoza, quien como adicto al Sr. Madero, es destituido de la gubernatura del territorio de Tepic. Espinoza al ver a su querido y respetado “Granito de Oro”, experimentó enorme gusto al verlo y acompañado del mismo Buelna y de otros correligionarios, se levantó en armas en abierta rebelión por el acto espurio y cobarde llevado a cabo por el chacal de Victoriano Huerta.

Los revolucionarios se retiran a un punto cercano de Tepic, donde pretendieron organizarse debidamente, pero son perseguidos tenaz mente por las fuerzas federales, hubieron de separarse, mientras que el ex-gobemador Espinoza que había resultado herido en una escara muza acompañado de su asistente huyó hacia el estado de Durango, Rafael Buelna, a si como Isaac Espinoza, hermano de su jefe, se trasladan al Estado de Sonora y se incorpora a las órdenes del General Maytorena que enarbola la Bandera de la rebelión por esta región.

El niño hecho hombre, es el jefe de la fuerza por su inteligencia y astucia, parece que trae consigo como instinto, todas las estrategias de la guerra. Aquí en Hermosillo se siente lleno de ilusiones porque la revolución va tomando forma de rebelión, y además por él encuentro con su victoriosa novia Luisa Sarria, que después se convertiría en su abnegada esposa, quien muere de la tristeza de perderlo, para que el idilio quede perfecto.

 

SUS ACCIONES DE GUERRAY SU REENCUENTRQ CON FELIPE RIVEROS.

Habiendo consumado una gran odisea, al cruzar el mar de Cortés y haber llegado a Los Ángeles, California, en donde conferencía con varios revolucionarios, optó por regresar a territorio nacional, llegando a Hermosillo, para trasladarse a San Blas, donde Felipe Riveros había establecido su gobierno, Buelna hace saber a Riveros su decisión de marchar a Tepic, para ponerse al frente de la campaña. Y comienza una de las expediciones militares más asombrosas del movimiento armado de México que hubiese honrado a su ilustre capitán. San Ignacio, Tepic, Santiago Ixcuintla, Acaponeta, Orendain y cien victorias más, que allanan los obstáculos para facilitar la entrada, en la capital de la nación, del ejército constitucionalista.

Después del licenciamiento de las tropas Huertistas por virtud del convenio de Teoloyucán, se produjo la escisión del ejército revolucionario por haber desconocido Francisco Villa, secundado por un nutrido grupo de Generales, la autoridad del primer jefe Constitucionalista. A consecuencia de ello, el país vive momentos terribles. El General Rafael Buelna, se mantuvo fiel al Sr. Carranza y participó en numerosas batallas contra los convencionistas, a los que infligió severas derrotas.

Operando combinadamente con una columna de caballería que estaban al mando del General Lucio Blanco, se consigue limpiar de enemigos el territorio Nayarita, y en el que se libraron combates sangrientísimos, exhibiendo Buelna el valor temerario que lo acompañó hasta su desventurado final.

Dominada la rebelión de Villa, el General Buelna continuó en el ejército desempeñando diversas comisiones.

 

LA TRAGEDIA DE TRAXCALANTONGO

Consumada otra ignominia dentro de los hombres de la revolución el asesinato de Don Venustiano Carranza, el estudiante violento y de probada virilidad, medita en su baja del ejército, pero es disuadido por viejos compañeros de armas, incorporándose con mayor energía a las tropas del General Enrique Estrada, Jefe de las operaciones militares en el estado de Jalisco, levantándose en armas en contra del régimen de Obregón.

 

BUELNA PERDONA LA VIDA DE CÁRDENAS

Un rasgo revelador del generoso corazón del “Granito de Oro”, fué cuando hizo prisionero al General Lázaro Cárdenas: El Jefe supremo de las tropas del gobierno que lo era el propio Presidente de la República, General Álvaro Obregón, dió órdenes al General Cárdenas de que con una pequeña fuerza de caballería levantara tramos de vía y distrajera la atención del enemigo, pero sin comprometerse en ningún combate formal.

El 26 de diciembre de 1923 el General Cárdenas avistó una fuerza en teoculcatlán, por el rumbo de Sayula y haciendo un lado la recomendación recibida se empeñó en un combate con los estadistas, en cuya cabeza nada menos iba que el General Buelna Tenorio.

La fuerza de Cárdenas quedó deshecha y él cayó prisionero y herido. Otro General que no hubiese tenido la calidad caballeresca de Buelna tal vez hubiera ordenado su ejecución sobre la marcha. El ex-alumno del antiguo Colegio Civil Rosales, ordenó que el prisionero fuese conducido a Guadalajara para su atención médica.

 

LA MUERTE DEL HÉROE

Después del desastre de ocotlán, se planeó por el Estado mayor estradista atacar la ciudad de Morelia como una finta, para luego caer en la retaguardia de los obregonistas y apoderarse de los convoy es militares de que disponían. Obregón sumamente astuto, se dió cuenta de la maniobra y ordenó que los trenes fueran movilizados hacia Irapuato. Mientras tanto las tropas estradistas atacaban furiosamente Morelia y al frente de sus soldados, como siempre, con el valor temerario que tanta fama le dió, el General Rafael Buelna, quien al intentar apoderarse de la Plaza de Toros, cayó acribillado por las balas del General Irata, quien por el lado Obregonista defendía la Plaza de Morelia el 23 de enero de 1924.

! Buelna ha muerto ! gritaban patéticamente sus soldados mientras se oían los cañonazos. En sus rostros se dejaba sentir la sonrisa del deber cumplido. Fué todo un héroe, murió en plena juventud y en pleno optimismo renovador como les corresponde a los amados por los dioses en el campo de la poesía, lo mismo que en el campo de las reivindicaciones sociales.

El general Rafael Buelna Tenorio como el Cristo, murió a los 33 años, su vida fué fugaz, como brillante fué su proceder, antorcha radiante de ejemplo para las generaciones jóvenes, luz perenne que siempre iluminará nuestros actos. Es Rafael Buelna Tenorio: “El Granito de Oro”. El soldado más joven y valiente que ha dado la Revolución Mexicana, siendo una de las figuras más preclaras e inteligentes de Sinaloa a la patria mexicana.

En enero de 1931, sus restos son traídos a Sinaloa por intervención del grupo “Rosalino” de la Universidad de Sinaloa, que preside Benjamín J. López, y posteriormente son llevados a la rotonda de los hombres ilustres de Sinaloa, como un homenaje a sus méritos revolucionarios, recibiendo el reconocimiento de su pueblo a quien amó entrañablemente.

Al cumplirse el quincuagésimo tercer aniversario de su muerte, el Gobierno de Sinaloa, a cargo del C. Alfonso G. Calderón, le otorga un homenaje póstumo a través del movimiento Estatal de la Juventud Revolucionaria, tratando con ello, de proyectar el pensamiento político y revolucionario del General más joven que dió la revolución, precisamente en su tierra natal en presencia de su busto, donde se ha perpetuado su memoria y así el poeta con ternura en sus versos y con profunda admiración le canta en tono elegiaco al bisoño general sinaloense que actuó con extraordinaria valentía en las filas de la revolución.

Tierra de Sinaloa; con fervores filiales,

nobles hijos del Colegio Rosales

en procesión litúrgica, van a tí con los ojos

llenos de lágrimas, en tu grandeza fijos,

para entregarte los sangrados despojos

de uno de los mejores de tus hijos…

cúbrelos con tus rosas inmortales,

y recógelos en una sepultura

de mármoles y bronces dignos de su bravura,

dignos de sus ensueños, dignos de sus ideales,

para que en la memoria

de los siglos y en la lontananza

de la historia.

A la vez que una justa remembranza

sean como una fuente de enseñanza

y una señal de gloria

donde las generaciones venideras,

donde las juventudes de mañana,

aprendan a luchar por las banderas

tricolores, altivas y guerreras

de esta convulsa tierra mexicana.

 

Documento: Gral. Rafael Buelna Tenorio “El Granito de Oro” 1890-1924, Gobierno del Estado de Sinaloa, Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria.

 

 

Rafael Buelna Tenorio

Gral. Rafael Buelna Tenorio, “El Granito de Oro” de la Revolución Mexicana

Summary
Name
Rafael Buelna Tenorio
Nickname
(Granito de Oro)
Job Title
General revolucionario
Company
Ejército Revolucionario de México
Address
Mocorito,Sinaloa, México

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