Poetas sinaloenses
Cecilia Pablos
Canto para un Simbad de tierra
[Fragmentos]
III
Quiero saber Simbad cuánto de ti y Ulises
me reclama. Me tiene huellas rotas en la arena
brazos de paja. Senos enlutados para el hombre
de hielo sobre el agua. Quiero
saber
cuánto de dedos enlazados voces llantos
y armonías parecen de lo nuestro
o son escándalo a los ojos del cíclope
a la emboscada voz de las sirenas…
Sobrevivimos para cuidar un miedo necesario.
Para apagar la hoguera de Dido
sus clamores
cuando Simbad Ulises ya no vuelva
y su mano
no sea más que un ave en la jaula permitida.
Un dolor que no vuela y es —por adherencia
insana
de la tierra—… un pájaro quemado.
VIII
Me fui con los poemas como se acuerda conllevar
lo escaso
a su morada última. El río tiene tanto de nosotros
es un muerto impensado. Órgano de agua
que jamás se descifra
hasta el acto de amor de los océanos.
X
Hay una fiesta breve cuando pasas.
Un barco que aprendió variaciones a lo exacto.
Un cuarteto encendido de palomas
atándonos en fuga por el aire. Hay…
una fiesta
un sinfín transparente que no quiere
decidir transparencias por el llanto. Hay
una fiesta
sobre la Babilonia sentada de tus huesos
sobre el Simbad augur y el estoicismo
de dormitar en clavos la tristeza. Hay…
¿una fiesta?
¿a dónde nos llevan hoy las olas… qué
hacen
qué potestad de tierra nos ausentan…
qué contratos erizan con los restos de Dido
y sus hogueras…?
Sabía que era tarde para ir a tu encuentro.
Tarde para inventar la fiesta de los besos.
Aquí están los yunques de Dios
y sus piratas.
Tomado de: Antología de Poesía Sinaloense Contemporánea 1960-1993, Salazar, Crisanto; Salazar, Refugio, coedición UAS-Difocur, Culiacán Sinaloa, 1993.
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