Recursos naturales de Sinaloa, México

 

 

PASADO Y PRESENTE MINERO DE COSALÁ

 

Por: Pablo Lizárraga Arámburu

 

Cuando los españoles llegaron a Sinaloa en el siglo XVI, buscando el metal amarillo, pronto descubrieron las ricas minas de Cosalá, que al principio nombraron Quetzalá y durante la Colonia se conoció como Real y Minas de las vírgenes.

 

Durante la Colonia, llegaron a Cosalá mineros de diferentes partes de España. Eso lo demuestran los distintos estilos de sus hermosas casas coloniales, con que cada minero afortunado trataba de vivir en el ambiente de su tierra lejana y mitigar en algo su nostalgia.

 

Surge así la Villa de Cosalá, importante y majestuosa, fiel reflejo de la bonanza de sus minas, y no reflejo fugaz, sino reflejo firme, en ascenso y de una duración de siglos, que sostuvo a la arriería y a la agricultura de las partes bajas y todo lo referente a la actividad humana de entonces.

Cosalá es de las ciudades más importantes del Estado hasta el siglo pasado, y tuvo un exclusivo y puro origen minero y siempre fue minera. Igualó y aún superó a las otras ciudades importantes que tuvieron otros orígenes, como Culiacán, de comienzo civil; El Fuerte, militar; Mazatlán, marítimo—comercial, y el crecimiento general de Sinaloa, de raigambre misional.

Es, pues, Cosalá, la fiel representativa de nuestra histórica minería.

Dos hombres: Alfonso G. Calderón y Octavio Aragón Hernández, gobernador del Estado y presidente Municipal de Cosalá, se echaron a cuestas la tarea de remodelar y cambiar la fisonomía de este pueblo, para rescatarlo del mono que lo cubría y continuase imbuído de su espíritu y presencia netamente colonial.

 

Hoy la villa de Cosalá luce más esplendorosa que nunca, al grado de que no cansa mirarla y admirarla; y en una hora de recorrerla, al mismo tiempo que se goza de su austeridad y prestancia, se aprende tanta historia nuestra, como la que se aprendería en semanas de leer los pesados libros.

Conocer de cerca lo nuestro, es la mejor forma de sentir y querer a la tierra que nos vio nacer…

Las viejas crónicas cuentan que México, comparándolo con otros países de América, era el que mejor remuneraba a los indios trabajadores de minas. Y en el caso de la zona serrana sinaloense y del vecino Estado de Durango, la retribución fue muy superior, puesto que los aborígenes tenían derecho a la primer canasta de mineral que sacaban cada día, y nada tontos, escogían lo mejor; de ahí que se dieran casos de indios más o menos ricos.

 

En Cosalá se presentó una cosa muy curiosa. Tenían miedo tanto los trabajadores indios como españoles, a los indios de la raza xixime, nada más por su fama de comer prójimo, es decir, eran antropófagos.

Sería en broma o en serio, vaya usted a saber, pero los xiximes, para causar más respeto y temor entre sus vecinos, se encargaron de propalar las exquisiteses de su gusto y paladar, diciendo que “la carne de español sabía a borrego, la de indio mexicano a vaca, la de otro indio de la tribu fulana a cochi” y así por el estilo.

Y luego, pasándose de abusivos y cargados, les palpaban con la mano las posaderas, para darse cuenta cómo iba la “calidad” de los “cuartos”.

Los xiximes igualmente se ufanaban de haber comido carne humana en tiempos de su gentilidad. Los trabajadores de las minas -que les tenían un miedo atroz y con justa razón- cuando tenían compañeros de raza en sus tareas, siempre solicitaban soldados que los cuidaran.

Más de alguno, en un ligero descuido que no logró contarlo, fue engullido vorazmente a pesar de su fuerte sabor a vulgar vaca…

 

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 10, páginas 8-9.

 

Cosalá minero

Molino minero antiguo

 

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La mineria en el municipio de Cosalá
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El desarrollo de la actividad minera en el Cosalá antiguo, época colonial hasta nuestros días

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