Personajes de Sinaloa

Pablo Macías Valenzuela

 

SOLDADO, POLITICO Y HOMBRE

***Revolucionario que Olía a Pólvora ***Gobernador con Ideas Practicas ***Sembró de Escuelas a Sinaloa ***Exonerado en la Muerte de Loaiza ***Los Obreros Estuvieron con el ***Las Camarillas Querían Tumbarlo ***Recibió la Medalla “B. Domínguez’

 

Por  el Lic. Manuel Lazcano y Ochoa

 

José María Figueroa Díaz, buen periodista y mejor amigo, me pide una colaboración para PRESAGIO y hasta me da tema: Rodolfo o T. Loaiza o Pablo Macías Valenzuela.

Indiscutiblemente ambos personajes trascienden con perfiles propios, que me atrevo a calificar de singulares, en la vida sinaloense. Por razones personales voy a recordar al general de división del Ejército Mexicano, don Pablo E. Macías Valenzuela, a quien llamaré sencillamente don Pablo, como se le llamó y le llamamos todavía quienes lo recordamos con respeto y simpatía.

Los sinaloenses recordamos a don Pablo por su gestión como Gobernador Constitucional del Estado, en el sexenio 1945-1950, pero en la vida de don Pablo no es éste el período de mayor importancia, pues antes de ser gobernador participó activamente como soldado en el período de la lucha armada de la Revolución Mexicana, destacando su valentía y su audacia en muchos hechos de armas.

Militó a las órdenes de los generales Álvaro Obregón y Ángel Flores. Incorporado a la “Columna Expedicionaria de Sinaloa”, al mando del general Ángel Flores, combatió y derrotó al villismo en el Estado de Sonora. Peleó en las grandes batallas de la defensa de Navojoa, de Álamos, Alamito, Estación Zamora y Hermosillo, en el año de 1915.

Al triunfo de la Revolución, don Pablo desempeñó con dignidad y eficacia cargos de tanta relevancia como el de Secretario de la Defensa Nacional, siendo Presidente de la República el señor general don Manuel Ávila Camacho.

 

EN PLENO COMBATE

Rodolfo G. Robles, capitán de Estado Mayor del general Ángel Flores, en su folleto histórico “Sinaloenses en Campaña”, sobre la defensa de Navojoa, dice:

“Noticias de falsos partidarios precipitaron la salida de 500 hombres del regimiento de caballería y fracciones de los batallones 3o., 4o. y 6o. a las órdenes del general Manuel Mezta, hacia la Hacienda de Santa Rosa, distante a seis leguas de la plaza y en la que, según los informes, estaba el grueso del enemigo, saqueando los depósitos de semillas.

“La expedición referida salió el 18 de abril a las 9 de la noche, con el objeto de dar una sorpresa. Aquella noche pasó con toda calma en la plaza, y reinando la misma tranquilidad, los clarines y tambores saludaron el nuevo día.

“Apenas terminadas las dianas de ordenanza, se escuchó un nutrido tiroteo hacia las posiciones en que estaba emplazada la artillería. Los maytorenistas que habían atacado por aquel rumbo y sorprendido el puesto avanzado, lograron apoderarse de la artillería, consistente en un cañón de 80 mm., otro de 57 y dos ametralladoras. El personal de dichas piezas fue hecho prisionero, una parte, muerta otra, y el resto escapó hacia la vía férrea favorecido por ligeros accidentes del terreno.

“Con tal éxito, el enemigo quedó perplejo, y el tiempo que debió de haber aprovechado para completar su triunfo, lo pasó discutiendo el fusilamiento de los prisioneros y cuál uso debía de hacer de la artillería quitada.

“Entre tanto el general Flores, que comprendió lo comprometido de la situación, organizó con toda violencia 25 hombres y los puso a disposición del teniente coronel Pablo E. Macías, a cuyo jefe dio órdenes de recuperar a toda costa la artillería perdida.

“El fuego iba generalizándose desde su lugar inicial hasta el camino que conduce a Huatabampo.

“El teniente coronel Macías, cumpliendo con la orden de su jefe, emprendió un ataque violento y tenaz sobre las posiciones perdidas. La parte del personal que se había escapado, emprendió de por sí un ataque auxiliar por el flanco derecho, y en 15 minutos, la artillería y prisioneros estaban recuperados y capturados 21 maytorenistas, los cuales fueron fusilados incontinenti.”

Era pues don Pablo un soldado revolucionario que olía a pólvora.

En una de las muchas veces que platicamos con don Pablo sobre ésta y otras cosas, sonriendo socarronamente, entornando los ojos como afinando el recuerdo, nos decía: “…Aquel día, eran más o menos las doce horas, nomás pasando el río, llegamos al campamento que acababa de dejar Macario —se refería al general Macario Gaxiola, quien también fue Gobernador Constitucional del Estado— y nos comimos una gallina recién cocida, que todavía estaba caliente en un bote petrolero; nos la comimos pura, sin sal y sin tortillas…”

 

GOBIERNO HONESTO, PRÁCTICO.

Pero volvamos a Sinaloa en 1944. Don Pablo era comandante de la Región Militar del Pacífico, con residencia en Mazatlán. La segunda guerra mundial estaba en agonía, pero México estaba pendiente de defender sus litorales.

Gobernaba Sinaloa en el último año de su período constitucional el coronel Rodolfo T. Loaiza.

Vinieron aquellos trágicos, negros sucesos acaecidos en Mazatlán en el Carnaval de 1944, en el “Patio Andaluz” del hotel “Belmar”, cuando el gatillero del sur Rodolfo Valdez “El Gitano”, asesinó por la espalda, de un tiro en la nuca, al gobernador Loaiza.

Don Pablo Macías Valenzuela ya era candidato único al gobierno del Estado y después de una campaña popular, protesto y tomó posesión del cargo de gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa, que le entregó el Gobernador Sustituto, licenciado Teodoro Cruz, el “Mayo Cruz”, el 1o. de enero de 1945. Llegaba a la Primera Magistratura un auténtico hijo de campesinos nacido el 15 de noviembre de 1891, en Las Cabras, municipio de El Fuerte, que lucía con dignidad y gallardía el águila y los laureles de general de división del Ejército Mexicano.

Si como soldado don Pablo se distinguió por su valor personal, su disciplina y su lealtad a sus jefes y a las instituciones, como Gobernador, sus ideas políticas, fueron ideas prácticas, sus metas cumplidas: honrado manejo de la tesorería, tranquilidad pública, educación, ocupación y vida digna.

Recibió el gobierno en bancarrota económica y moral. Lo entregó con un superávit de $1’411,147.56, que contrasta notablemente con los — $7,090.89, que encontró de existencia en la caja de la tesorería general del gobierno.

 

EL “SEMBRADOR DE ESCUELAS”

Había una gran división e intranquilidad entre las familias del sur, producto de una era de terror, destrucción y sangre, nacida en la lucha por la tenencia de la tierra en la época cardenista, y aunque entonces no se dijo, ahora sabemos que en el fondo hubo también narcotráfico.

He querido hablar de estos números, porque conociéndolos los jóvenes de ahora tienen datos para juzgar mejor a los hombres de la Revolución, que con tan pobres elementos realizaron obra notable, como don Pablo, que construyo 262 edificios escolares, acondicionó y reparó 268, creó la Escuela Normal de Sinaloa, dejándola instalada en su nuevo edificio y se ganó el justo y popular calificativo de “Sembrador de Escuelas”.

Preocupó siempre a don Pablo la seguridad y tranquilidad públicas, obtuvo buenos resultados sencillamente imponiendo la Ley. Se procedía y “la mano izquierda”, y “la habilidad política”, no eran recursos “inteligentes”, para retardar el trámite y resolución de los negocios.

La expresión de un ranchero, ganadero y agricultor muy conocido y respetado, don Juan Ramos Russell, vecino de Villamoros, en pocas palabras, nos dá una idea de cómo estaban las cosas en aquellos días, cuando después de una enérgica batida contra el abigeato, nos decía: “…Ahora nos dán ganas de ser becerro o vaca, los animales se pasean por la plazuela y callejones del rancho, sin que nadie los moleste, parece que ni los miran…”

 

SE LE INCULPÓ DEL CRIMEN DEL GOBERNADOR LOAIZA

Pero no siempre navegó don Pablo, en aguas tranquilas.

Desde antes de tomar posesión y en el primer año de su gobierno, los intereses creados del loaicismo, quisieron crucificarlo en la sangrienta cruz del asesinato del coronel Loaiza, con el propósito manifiesto de capitalizar la muerte de su Jefe y volver a controlar el poder político en el Estado.

Con el apoyo del general Lázaro Cárdenas, entonces Secretario de la Defensa Nacional, se acusó a su ayudante capitán Jesús Vázquez Castillo y se le consignó al Juzgado Cuarto Militar de la ciudad de México.

Se citó a comparecer a don Pablo, por encima de su Fuero Constitucional de Gobernador, pero no atendió la cita.

Vino a Culiacán el Jefe de la Policía Militar con un grupo de agentes, para detenerlo y hacerlo comparecer ante el Juez Cuarto Militar.

Se anunció el día y la hora de la audiencia de presentación, se armó el escenario, con la asistencia de periodistas y la naciente televisión enfocó sus potentes reflectores a la puerta por donde iba a entrar don Pablo, todo para provocar un escándalo nacional, cuya consecuencia sería la desaparición de poderes en Sinaloa.

Aquí en Culiacán un diario local publicó en el centro de la primera plana una composición fotográfica, en la que don Pablo estaba preso trás unas rejas.

La justicia militar reclamaba y sostenía su competencia para conocer del proditorio magnicidio, considerándolo competencia del fuero militar.

 

EL PUEBLO LO ESCOLTO

Aguas turbulentas, muy sucias, profundas y traicioneras atravesaba el gobierno de don Pablo.

Cuando supo la presencia en Culiacán, de la Policía Militar, no necesitó mucho “colmillo”, para saber lo que se tramaba en su contra.

Inmediatamente, protegido por un grupo de obreros de Culiacán, Navolato, Eldorado y de Los Mochis, -principalmente, armados con rifles y pistolas, dispuestos a usarlas, y jefaturados entre otros por Carlos Ramón García, a bordo de un carro pullman del ferrocarril, salió para México a entrevistarse con el señor Presidente don Manuel Ávila Camacho.

En una de las paradas del tren se le informó que por instrucciones del licenciado Jesús González Gallo, gobernador de Jalisco, “en la estación de Guadalajara estaba una partida militar con órdenes de aprehenderlo”

Bajo del tren en Tequila, Jalisco y en automóvil siguió su camino hasta México.

En este viaje fué notorio que siendo Gobernador Constitucional del Estado, no se hizo acompañar de policías. Ni municipales ni judiciales. Lo protegieron obreros sinaloenses.

 

SALIÓ LIMPIO DE CULPA

Los jueces de primera instancia de los distritos judiciales de Mazatlán y Concordia, licenciados Francisco Astorga Berúmen y Alberto Sánchez González, respectivamente, reclamaron la competencia del fuero común ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, entablando una controversia técnico-jurídica con el juez cuarto militar de la ciudad de México, que terminó con el fallo del más alto tribunal del país, tomado en pleno y por unanimidad de votos, reconociendo, en primer término, la competencia reclamada por el señor licenciado Alberto Sánchez González.

Así, con un triunfo legal de resonancia nacional, se presentó en la vida pública sinaloense, un joven estudioso del derecho que con dedicación, responsabilidad y estudio, llegaría a ser lo que es hoy, el jurista más completo del Estado y el funcionario público cuya modestia y honradez son increíbles, para quienes no tienen el alto honor de conocerlo personalmente: el señor licenciado don Alberto Sánchez González.

Todo se investigó a fondo. Fué un largo proceso, pero al final todo quedó claro. Los móviles del crimen y el nombre del asesino: Rodolfo Valdez “El Gitano” y sus cómplices.

Se evidenció que don Pablo no tuvo ninguna intervención en el asesinato del señor gobernador Rodolfo T. Loaiza.

Fracasó en esta maniobra el grupo político que vió en ella la posibilidad de volver al poder en Sinaloa. Este mismo grupo volvió a la carga ya siendo Presidente de la República el señor licenciado don Miguel Alemán. Se armó otra calumnia en su contra. Nada menos se le señalaba en los grandes encabezados de la prensa nacional, como jefe del narcotráfico en el noroeste.

En lo álgido de esta campaña, hizo espectacular arribo a Culiacán el Procurador General de Justicia de la Republica, licenciado Francisco González de la Vega, acompañado de personal de la Procuraduría y de numerosos agentes.

Don Pablo ni fué a recibirlo al aeropuerto ni envió representantes, y cuando se le informó que el señor Procurador lo esperaba en el hotel “El Mayo”, donde se hospedaba, contestó: ¡El gobernador de Sinaloa está en su despacho de palacio de gobierno para atenderlo! Y ahí acudió el señor Procurador…

 

SE LE OTORGÓ LA MEDALLA “BELISARIO DOMINGUEZ”

Tres meses después de haber entregado el gobierno al señor licenciado don Enrique Pérez Arce, se le nombra comandante de la Primera Zona Militar con asiento en la ciudad de México. De ahí pasó a encargarse de la dirección de Pensiones Militares y del Banco del Ejército y la Armada, puesto que desempeñaba cuando se retiró del ejército.

Ya jubilado, el Senado de la República le otorgó la Medalla al Mérito Cívico y Revolucionario “Belisario Domínguez”. Es el señor general de división don Pablo E. Macías Valenzuela, el tercer sinaloense que ha merecido y recibido tan alta y relevante presea.

Recordamos su presencia adusta, con sus lentes oscuros y el sempiterno cigarro en los labios, muchas veces ya apagado, con cenizas desparramadas por el pecho y las solapas del saco, escondiendo tras aparente dureza su trato cordial de buen jefe y amigo, que nadie se hubiera atrevido a imaginar y que afloraba cuando hablaba de sus grandes y varoniles aficiones: las mujeres, la cacería y la pesca.

La carcajada surgía fuerte y espontánea cuando en rueda de campesinos, a la sombra de una enramada, con su hablar agachupinado platicaba el cuento del “Chango Marino” o el del “Gusano Quema Maíz”, un gusano grande, Colorado y cabezón, verdadera plaga en las siembras de maíz.

En su gobierno dió oportunidad a jóvenes como Juan M. Zambada, Saúl Aguilar, Alberto Sánchez González, Enrique Félix, Enrique Peña Gutiérrez, Isidro Salas y tantos más, que con su talento han enriquecido la administración pública del Estado y las letras sinaloenses.

Así era, así fue don Pablo.

Hoy es ya legendaria su imagen de hombre serio, recto, sereno, de pocas palabras, respetuoso de su investidura de Gobernador, de vida pública y privada modesta, sin ostentaciones, con el espíritu ladino del campesino sinaloense y con un sencillo y gran sentido del humor.

 

 

Tomado de; Presagio, Revista de Sinaloa; número 3, páginas 4-7.

 

 

Pablo Macías Valenzuela

Pablo Macías Valenzuela

 

Summary
Name
Pablo Macías Valenzuela
Job Title
Revolucionario Mexicano, político, Gobernador de Sinaloa
Company
Ejército Revolucionario Mexicano, Gobierno del Estado de Sinaloa
Address
Las Cabras, El Fuerte,Sinaloa, México

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*