Historia México

 

 

ORIGEN DE SINALOA

 

 

Por: Héctor R. Olea Castaños

En la página editorial del periódico “El Nacional”, aparecieron recientemente dos artículos: “Sinaloa en la Historia” y “En el Crisol de la Historia”; el primero por el inquieto y talentoso maestro D. Agustín Cue Canovas y, el segundo, debido a la docta pluma del culto bibliófilo, profesor don Antonio Pompa y Pompa, haciendo referencia, con elogio que poco merezco y mucho estimo, a la modesta ponencia “Instituciones Políticas Jurídicas de Sinaloa” que presenté en la II Mesa Redonda de la XI Sesión del Congreso Mexicano de Historia.

La breve información que en los citados comentarios se hace sobre el origen de la palabra “Sinaloa” ha despertado interés en algunos bondadosos amigos y eruditos investigadores de nuestra historia por conocer el texto de la mencionada ponencia, que, en forma fragmentaria, se publicó en los diarios “La Palabra” y la “Voz de Sinaloa”, que se editan en Culiacán.

Sobre este importante tema de la historia sinaloense los antiguos cronistas aseguran, entre ellos el Padre Andrés Pérez de Ribas, que se llamó al país la “Caliyama”; Alzate dice que en el idioma de los aborígenes se le nombraba “Pusolona”; los conquistadores españoles le llamaron “Nuevo Reyno de Aragón” y los misioneros fueron los primeros que la designaron “Cinaloa”, denominación que ha sido definitiva.

Sinaloa, según don Eustaquio Buelna, es una palabra del idioma cahíta compuesta de “sina”, cierta especie de pitahaya, y “lobala”, cosa redonda; de manera que el nombre de “Sinalobala”, viene a quedar por metaplasmo en “Sinaloba”, y finalmente en “Sinaloa”, significando “pitahaya redonda”. (Nombres geográficos indígenas de Sinaloa, p. 103, año de 1887).

Es un poco extraño que el señor Buelna atribuya a los indios el uso de una forma pleonástica, “pitahaya redonda“, presentada en un verdadero malabarismo lingüístico como el que hace para analizar la etimología de la palabra Sinaloa.

Todos los historiadores, desde 1887, en que escribió sus notas el señor Lic. Buelna, han aceptado como verdadera su interpretación lingüística sobre la procedencia de la palabra “Sinaloa”, debido a la escasez de fuentes históricas y de filólogos de las lenguas indígenas que pudieran aclarar este asunto.

Existen algunas relaciones manuscritas (Archivo General de la Nación, t. 25, Ramo de Misiones), entre ellas una compilación anónima titulada: “Puntos sacados de las Relaciones de Antonio Ruiz, P. Martín Pérez, Vicente de Águila, Gaspar Varela, Joan de Grixalva, Capitán Martínez y otros”, que se inicia en el año de 1527.

En este documento, en el párrafo segundo, llamado “Descripción de Sinaloa”, al margen tiene una pequeña nota que dice: ” Véase para esto Per. Fol. 284, – esta fundada. Sinaloa llamada affi del nombre de un cerro en la parte superior del tercer río. Para la descripn. Mai. 159″.

El compilador anónimo esta en un error; en 1527 no se llamaba a la región Sinaloa, y sus datos son muy posteriores a la fecha ya que el padre Martín Pérez llegó a aquellas tierras en 1590, Antonio Ruiz en 1589 y el Capitán Diego Martínez de Hurdaide en 1600; malamente podían asegurar que antes de la conquista del capitán Nuño Beltrán de Guzmán ya se llamaba Sinaloa, cosa que no he visto en ninguno de los cronistas, historiadores o tratadistas de esta materia, salvo un investigador moderno poco cuidadoso, que escribe sobre Francisco Vázquez de Coronado.

Está bastante claro y preciso que en el siglo XVI nunca se le llamó Sinaloa, según los autorizados que constan en la documentación histórica más antigua referente a la región, que es la escrita sobre la entrada de Nuño de Guzmán por García del Pilar su intérprete, en 1530; la relación de la Jornada de Cibola, por don Pedro de Castañeda y Nájera, en 1540; la relación que dio Alvar Núñez Cabeza de Vaca, en 1542; la historia de los descubrimientos antiguos y modernos de la Nueva España, escrita por el conquistador Baltazar de Obregón, en 1570, en forma categórica puede asegurarse que ninguno de estos cronistas menciona la palabra Sinaloa.

Fue a fines del siglo XVI y principios del XVII, cuando los misioneros comienzan a usar la palabra Sinaloa; como por ejemplo la “Compilación de cartas unas que los padres Jesuitas enviaban a Roma a partir del año de 1594 hasta 1657″ (Archivo General de la Nación, Ramo de Historia, Vol. 15). “Relación de la Provincia de Sinaloa”, 1601, que se atribuye al padre Martín Pérez, la “Relación breve de la Misión de Cinaloa”, 1641-1672, por Diego de Guzmán y la “historia de los triunfos de Nuestra Santa Fe”, 1645, por Andrés Pérez de Rivas.

En relación con este asunto lo importante de los misioneros citados es que señalan en sus escritos la ubicación exacta del cerro, río y provincia que llamaron de Sinaloa, en el mismo lugar en que existió la antigua provincia, río y villa de Cinaro, en el siglo XVI.

Con el fin de aclarar la etimología del vocablo Sinaloa es necesario recurrir a la historia del conquistador Baltazar de Obregón (Ob. Cit.), soldado que acompañó a Hernando de Trejo y se unió a las huestes de Ibarra a principios de marzo de 1564.

 

Obregón, testigo presencial de algunos sucesos del descubrimiento de las tierras de Cibola, ofrece pintorescas noticias de su viaje y, repetidas veces, cita el río, provincias y villa de Cinaro.

En pasaje de la obra, el soldado cronista, expresa: “…acordó (el gobernador Ibarra) fundar una villa en el río de CINARO…” El gobernador dejó por su substituto y lugar teniente al Maeso de Campo, Antonio Sotelo de Betanzos. “El Maeso de Campo (Betanzos), acordó fundar la iglesia, tomó por defensor y abogado de ella al Santo Apóstol y evangelista San Juan” (Pag. 87, Cap XI, Ob. Cit.)

Esta explicación del cronista, de que la iglesia estaba bajo la advocación de San Juan, nos hace identificar a la villa de Cinaro como la antigua población de San Juan Bautista de Carapoa, que en el año de 1563 había fundado (en las cercanías de la actual población de El Fuerte), don Francisco de Ibarra.

Por las repetidas citas consignadas en la obra del cronista Baltasar de Obregón queda evidentemente comprobada la existencia de la provincia, río y villa de Cinaro. Todos los datos históricos existentes, por lo tanto, demuestran que el asiento principal de la tribu de los indios, llamados “Sinaloa”, estaba ubicado en la margen del río Cinaro llamado posteriormente Zuaque, el más caudaloso de la región.

Tomando como base que las provincias de Cinaro y Sinaloa fueron las mismas, cabe excluir la etimología que nos ofrece el historiador Buelna sobre el origen de la palabra Sinaloa, ya que es muy probable que este vocablo proceda de “Cinaro-atl”, compuesto de “Cinaro”, voz tarasca y la palabra azteca, “atl”, agua, en conciencia “Cinaró-atl” perdió la “tl”, como es usual en las palabras del idioma náhuatl, azteca o mexicano, convirtiéndose en “Cinaro-a” y, finalmente, en la pronunciación española se cambió la “r” por “1″ y quedó “Sinaloa” como la escriben los primeros misioneros.

La palabra “cinaro-atl”, voz híbrida que procede de los idiomas tarasco y azteca, cuyas influencias se conservan en la toponimia indígena de Sinaloa. Significado “Pueblo en el agua“, tal vez, por el hecho de que el río periódicamente se desbordaba de su lecho inundando sus pueblos ribereños, como lo afirma el verídico testimonio del Padre Pérez de Rivas.

Explicada la etimología de la palabra “Cinaloa” en esta forma se aclara porqué los primeros misioneros de la Provincia la escribieron con “c” inicial y acentuada la palabra. También es muy probable que le adjudicaron este nombre en recuerdo de un pueblo que habían dejado atrás (hoy ubicado en Nuevo México), durante su peregrinación, las razas primitivas.

Por otra parte, es a fines del siglo XVI y principios del XVII cuando los cronistas y conquistadores comienzan a usar la palabra “Cinalóa”, que después se convirtió en “Sinaloa” como se usa en la actualidad. Entre los primeros que emplearon esta voz está el antiguo soldado de la expedición de Ibarra, capitán Don Pedro de Montoya, que fundó la población que se llamó “Villa de San Felipe y Santiago de Cinalóa“, el día 30 de abril de 1583, vísperas de los santos cuyos nombres le dieron, y la “relación de la provincia de Nuestra Señora de Cinaloa”, escrita en 1601, y que se atribuye al Padre Martín Pérez.

La trascendencia del nombre “Cinaro-atl”, que se impuso al actual estado de Sinaloa, es que encierra la innovación de dos elementos principales -tierra y agua- de las viejas teogonías indígenas de México.

Sinaloa, con la fecundidad generosa de su tierra hoy hace vivir a las nuevas generaciones como ayer; en el himno a la madre de los dioses, cumplió su destino.

“¡Oh! Bella es nuestra madre, diosa de la tierra, que provee de alimento en el desierto a las bestias salvajes y las hace vivir”.

 

Letras de Sinaloa No. 51 julio de 1955.

 

Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

 

Origen de Sinaloa

Pitayas; Origen de la palabra Sinaloa

 

Summary
Article Name
Origen de Sinaloa
Author
Description
Historia de los origenes del estado mexicano de los 11 ríos

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*