Miguel C. Ontiveros

March 20, 2015

 

 

Gente de Sinaloa

 

Maestros de México

 

MIGUEL C. ONTIVEROS

 

 

Por: Carlos Hubbard Rojas

 

Nació en El Rosario, Sinaloa, en las postrimerías del siglo pasado; su padre fue don Brígido Ontiveros, de oficio cargador, a quien apodaban “El burritas”. Tuvo solamente una hermana: Damiana, que fue también maestra y falleció muy joven.

El Maestro Ontiveros ejerció el oficio de sastre en su temprana juventud, siendo oficial en la sastrería de Pascual Ledón.

Sin embargo, su notable inteligencia y amor al estudio así como su carácter indómito, lo llevaron a convertirse: en un autodidacta de insaciable apetito de saber y ello hizo que se fijaran en él para nombrarlo maestro en la Escuela Oficial No. 1 “Lic. Benito Juárez” de esta ciudad, en el año de 1920, en donde laboró casi diez años, primero bajo la dirección del profesor don Salomón Pérez, y luego del Maestro Julio Hernández, bajo cuyo amparo y guía, tuvo su introducción en la pedagogía y amplió su cultura y sus conocimientos docentes que le valieron el nombramiento de director de la escuela de niños de Chametla.

Casó con la bella dama Aurelia Echeagaray y habiéndose trasladado el matrimonio a Culiacán, procrearon allá tres hijos cuyos nombres hablan con la mejor elocuencia al carácter independiente del maestro Ontiveros: Luchar, se llamó el primero; Ideal el segundo y Nihil el tercero.

En la capital del Estado continuó su labor en la enseñanza y adoptó la doctrina socialista después de ser ya un manifiesto libre pensador, cosa muy natural haciendo sido discípulo del Maestro Julio Hernández.

Sin embargo, es pertinente aclarar que su posición no era demagógica, sino sincera y por convicción y nunca por conveniencia. Jamás su actitud fue acomodaticia ni titubeante. Su talento y su honradez eran la mejor garantía de su buena fe. Era un convencido y no tuvo nunca otro credo que el socialismo para bien o para mal.

En el Sindicato de los Trabajadores de la Educación, escaló elevados puestos a nivel nacional llegando a ser tesorero de esta numerosa y fuerte agrupación sindical.

La envidia, la maledicencia, la mendacidad y la falacia, hicieron su presa en él, calumniándolo de haberse enriquecido a la sombra de estos cargos. Yo leía una nota en Excélsior en donde se aseguraba que Ontiveros tenía casas de apartamentos en Monterrey, costosos bienes raíces en Sinaloa y un capital en el Banco.

¡Y yo le había regalado un cinturón mío para que se sostuviera los venerables pantalones que traía sujetos con un pedazo de soga, la última vez que vino a Rosario!

Apóstol de la enseñanza, trabajo 55 años en el magisterio. Y a ejemplo de su maestro don Julio Hernández, solamente la muerte interrumpió su fecunda labor.

Su origen humilde no le impidió estudiar cuando el acceso a las universidades estaba vedado para los que nacimos pobres. El buscó la forma: los libros, el apoyo de los apóstoles como don Julio Hernández y se hizo también maestro. Pero un maestro honrado, no un ganapán. Un maestro por vocación, no un fracasado que vio en la docencia la manera de subsistir con decoro.

Fue mi maestro en tercer año y luego me honró con su amistad. Una amistad total. Por eso quiero dejar en esta modesta ficha biográfica, toda la gratitud que entre Ontiveros y Julio Hernández he compartido desde mi niñez, así como la constancia de que el Maestro Miguel C. Ontiveros, es acreedor al homenaje que hoy se le brinda y comparte justificada y merecidamente con Gertrudis Escobar de González, Concepción Ramírez y don Julio Hernández, cuatro columnas sobre las que se fincó sólidamente la educación de tres generaciones rosarenses.

El Rosario, Sinaloa, México mayo de 1980.

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 35, página 5.

 

Miguel C. Ontiveros

Profesor Miguel C. Ontiveros- gente sinaloense

 

 

 

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Miguel C. Ontiveros
Job Title
Profesor
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El Rosario,Sinaloa, México

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