¡Madre!

May 10, 2015

 

Poemas sinaloenses

 

¡¡MADRE!!

 

Por: Gertrudis Escobar de González

 

Era una rosa blanca de pura transparencia

era una blanca rosa de mística fragancia,

nacida entre los crueles rigores del invierno,

azotada impíamente por las rachas heladas

era una rosa blanca, era una linda rosa de mística fragancia.

II

Era un rayo de luz tibio y sonriente

que taladraba sombras y ahuyentaba fantasmas

era un rayo de sol que jugueteando

aplacaba las cóleras humanas y bajaba a las cárceles obscuras

donde gemían los parias, y el rayito de sol,

misericordia besaba sus cabellos y calmaba sus ansias.

 

III

Era una bella y dulce melodía

mezcla .de himno, de salmo, de balada,

tan dulcemente bella que invitaba

a reír, a llorar y a arrepentirse

de las culpas presentes y pasadas

un canto melodioso que a toditas las almas

en éxtasis sumía…. ¡Como si Dios cantara!

 

IV

Era un soplo de brisa suave y fresca

que enjugaba las frentes abrasadas,

y recogía suspiros a trueque de la paz ambicionada

Era un soplo de brisa juguetona

que despeinaba canas lo mismo que los rizos del infante..

que besos prodigaba al rico, al pobre

al hombre bueno, al rérpobo ¡porque a todos amaba!

 

V

Dicen que…. Dios, sabiduría perfecta

al ver que creado había belleza ¡tanta!

quiso reunirlo todo y darle nombre, corazón y palabra;

y tomando amoroso de las nieves aquella rosa blanca,

la miró y murmuró ¡no sé qué cosa!

pero sonrió feliz al pensamiento

que a su frente divina iluminaba

tomó el rayo de luz, era de El mismo

de donde ese rayito se escapara

y lo puso en su pecho, junto a la rosa blanca

y volvió a sonreír el gran artífice por la idea que creaba!

 

VI

Y aquella melodía milagrosa

mezcla de himno, de salmo, de balada

también de su garganta había escapado

pero por bella la escogió entre todas

 

y la añadió a la rosa y al rayito

cual ramillete entre sus manos santas.

Y aquel soplo de brisa que era aliento de El mismo

exhaló sobre todo lo escogido

al extender sus manos hacia aquello

surgió una forma bella y milagrosa

y El le dió nombre con una palabra: ¡Madre!

Madre serás!! lo más grande y bello que he creado

pués que llevas contigo mi propia alma!!

 

VII

Cualquiera puede ver en cualquier parte

una mujer cubierta con harapos enfermiza y descalza

sufriendo los rigores del invierno con su preciosa carga..

un chiquillo que es: ¡hijo de su alma!

al que alimenta con su propia sangre,

al que le dá calor con el aliento

al que le pone por escudo su alma!

Acaso tú no la has reconocido pero yo sí

esa es la rosa blanca que el señor escogió

porque era pura y fragante su alma!

 

VIII

Cualquiera puede ver en cualquier parte

a una mujer que triste y agobiada

encamina sus pasos a la cárcel

donde encierran al hijo de su alma,

no importa que le griten y lo infamen

que le digan palabras que lo ultrajan….

ella sabe que es bueno, y la opinión ajena no comparte..

y no lo cambia ni por cien mil hijos

ni más buenos ni más pundorosos….

no lo cambia por nada… así como es él, así lo quiere

Es…¡su hijo! aquel que tomó vida en sus entrañas

y si pudiera, darle la libertad a cambio de su vida

al momento la diera sin pensarlo…

Es entonces la madre, aquel rayo de luz

que taladraba sombras espantables

y que alumbraba las impías mazmorras

donde gimen de pena tantas almas!

 

IX

Cualquiera puede ver en cualquier parte,

a una mujer que arrulla dulcemente al hijo de su carne

a oír como prodigiosamente, su garganta modula cantos suaves

y ver, como al embrujo de aquel canto,

el hijo duerme tan plácidamente

que se diría que oye cantar los ángeles…

y es que ha brotado, sin querer la madre

la melodía celeste que el Supremo escogió

y a su garganta luego darle….

 

 

X

Cualquiera puede ver en cualquier parte

a una madre que besa cual la brisa

porque su beso es suave,

ella lo posa delicado y tierno

sobre la frente amada y al hacerlo

se ahuyentan de esa frente si el hijo es adulto,

la pena que lo mata, si es pequeño,

el dolor de la caída, si es enfermo la muerte que acechaba,

El beso de la madre es aquel soplo que el Señor exhalara!

 

XI

Y por Éso, al cantarte, madre mía,

siento tal dicha, ¡Tanta! al mirar que el señor me ha concedido

guardarte para mí, pues me haces falta

y no sé lo que hiciera yo en la vida

sin el perfume de la rosa blanca,

sin el rayo de luz de tus pupilas,

sin el suave arrullar de tu garganta

y sin tus besos ¡qué sería la vida!

si tú, madre adorada, me haces falta.

TULA Escobar de Glez.

 

Tomado de: “Camino a tu Corazón”, Libro de poemas de Gertrudis Escobar de González, El Rosario, Sinaloa, 1976.

 

Poema sinaloense: Madre

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Poema: Madre
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Los grandes poemas sinaloenses dedicados a las mujeres genaradoras de vida: ¡Madre! -

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