Mujeres de Sinaloa

 

 

 

NUESTRA LOLA BELTRÁN, LA DEL HUAPANGO TORERO

 

Por: Dámaso Murúa

 

Sobre (María Lucila Beltrán Ruiz) Lola Beltrán se han escrito demasiadas cosas. Abarcarla en un texto corto es una necedad. Las palabras se declaran en huelga, cuando es necesario hacer su apología corta. Su vida real, mitificada y escrita, ocupa un amplio espacio nacional.

Que es broncuda y mal hablada. Pero que canta como nadie, incluyendo a la desaparecida Lucha Reyes. Que tuvo amores turbulentos, nomás en cuentos queda. Los guitarrones de los mariachis, han llorado junto con ella sus pasiones acertadas y desacertadas. Es cierto que al Alfredo le llevaba serenatas, antes de que se casaran, pero eso porque era el Príncipe del Toreo.

Muchos dicen, que con unos alcoholes bebidos pero no untados, es sensacional desgarrando la canción mexicana. Ahí, en El Rosario, el mineral desaparecido que Nora a sus mejores hijos huídos, le saben todas sus cuitas. Por Escuinapa, sus tíos los Beltranes, oyen y se callan lo que les cuentan de la muchachona que hoy ya peina canas, pero que tiene mejor voz que cuando bizoña.

Han relatado tanto sus pasos iniciales desde la XEW, que ni falta hace recordarlos ahora. En este mayo del 78, estaba en Rusia, antecedida de los gorgoreos campesinos que hizo ante la corte de la corona española. Lola va y viene, entre tanta gentuza dizque real, sin perder jamás el cariño de los que la queremos por cómo es: bronca, castizamente retobona, de pies largos y bien vestida, pero es dueña aún de los cañonazos de voz que el río Baluarte le dejó en la garganta.

Lola Beltrán, la viejorrona que canta como nadie el Huapango Torero. Y también el Cucurrucucú, que tiene eco mundial y selenita.

Cuando regresa al Rosario, a comer cauques del río, se encueva en su casa de persianas enormes y tejas enrojecidas. Manda por los Hermanos Borrego —los pocos que ya quedan —, y al conjuro alcahuete de las cervezas frías, se le enronquece el galillo vitrolero de su formidable voz. ¿Qué rockola se considera completa sin los discos de ella?

A veces llora, cuando la nostalgia le aviva el tiempo que ya no volverá. Otras ocasiones, cualquiera siente que le aletean los rencores en las narices abiertas, debajito de su mirada de puma. Su cuerpo, siempre que canta, modela vibraciones afectivas, ese mover de manos tan conocido de su personalidad.

Es una mujer sinaloense de las que ya quedan muy pocas. Ella forma parte de esas viejas altivas y valientes de nuestra tierra, las que balean a sus hombres por infidelidades que se borran en un trastrás. Fruto del árbol de mujeres excepcionales, que ya se extingue, se seca, lastimosamente.

Lola Beltrán, la del Rosario, la voz de nuestros seiscientos kilómetros con oleaje de mar. Mujer inmortal, que se quedará por varias generaciones, en nuestros recuerdos y en nuestro sinaloense orgullo.

Lola Cachetes, la que abrió a taconazos las puertas cerradas del Palacio malinchista de Bellas Artes. Lola Beltrán, nuestra paisana, que tanto queremos y defendemos. Esté donde esté, haga lo que haga, ame o aborrezca o diga lo que su regalada gana le dé decir. Ella es así. Y por eso la respetamos como al que más. Ni los políticos más gandallas tienen su cartel, mucho menos su bravura y coraje.

“Los chupapiedras” la esperan con amor cada vez que llega a descansar de sus fatigas. A veces, vuelve con heridas profundas y en otras, llega tan alegre como el color de los framboyanes y las amapas. Ser lo que ella es, sostenerse, en esta perra y bella sociedad mexicana, no es fácil. Le ha costado un costal de desesperanzas por las que no desmayó nunca, afortunadamente.

Sí. Yo no tengo pudor en arrancarme la tinta para ponerla al servicio de su mito y fama. La conozco desde que era la Lucila, flaca y sin caderas, entonces tenía la cara cortada como con caguallana, pero era —como ahora— honesta y respondona, como son las mujeres, repito, de la vieja estirpe de la región.

Luce ojos y andares de león americano. Es una fiera tierna cuando canta los amores y no le pueden escupir la raya, muchas que quieren imitarla sin lograrlo.

Tengo muchas palabras para ella, pero me hacen falta unos cauques y unas frías, para poder acabar de contar todo lo que es y será.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 12, páginas 8-9.

 

Lola Belrán, la Grande

Lola Beltrán, dibujo

 

Summary
Name
María Lucila Beltrán Ruiz
Nickname
(Lola Beltrán)
Job Title
Cantante, actriz
Address
El Rosario,Sinaloa, México

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