Historia de la grandes aventuras de la humanidad

 

 

 

LAS GRANDES EXPEDICIONES EN SINALOA, MÉXICO; FRANCISCO DE IBARRA

 

Por: Antonio Nakayama

 

Francisco de Ibarra, cuando apenas contaba quince años de edad con e! objeto de agregar nuevas posesiones a la corona. Tras de conquistar vastas zonas de lo que hoy son los Estados de Aguascalientes, Zacatecas v Durango, v habiendo fundado entre otras las poblaciones de Indé, Sain Alto, Nombre de Dios y Guadiana (hoy Durango), ya con el carácter de gobernador de Nueva Vizcava Ibarra pasó a Sinaloa en 1564 atravesando la sierra de Topia. Desconocedor de la región, creyó que había llegado a territorio no conquistado, pero algunos indígenas lo sacaron del error diciéndole que pertenecía a la alcaldía mayor de San Miguel de Culiacán. Para evitar fricciones con los vecinos de la villa, Ibarra se dirigió al poblado de Moloviejo donde fue saludado por don Pedro de Tobar, acaudalado vecino de San Miguel que le facilitó dinero, víveres y herrajes para que fuera a conquistar el norte de Sinaloa. Don Francisco partió rumbo a esa región, y a su paso por Mocorito sometió al orden a los indígenas que se encontraban sublevados contra sus encomenderos. En Ocoroni obtuvo los buenos servicios de la cacica de la tribu, india de Culiacán llamada Luisa, que no sólo le conquisto la alianza de los nativos, sino que le sirvió de interprete ya que hablaba todas las lenguas de los grupos que habitaban de Culiacán al norte. De Ocoroni, Ibarra se dirigió a la zona del río El Fuerte, y allí decidió fundar un poblado al que denominó San Juan Bautista de Carapoa.

Considerando consolidada la situación de ese poblado, Ibarra regresó al sur y en Culiacán recibió de nuevo la ayuda de don Pedro de Tobar para que conquistara la provincia de Chametla que había sido abandonada por los blancos cuando despoblaron la villa del Espíritu Santo, y tras de derrotar a los Xiximes en varios combates se apoderó de la provincia, acto que le trajo dificultades con la audiencia de Nueva Galicia que reclamaba jurisdicción sobre ella, pero a la postre el joven capitán ganó el pleito y Chametla quedó como parte de Nueva Vizcava.

El 20 de enero de 1565 fundó la villa de San Sebastián (hoy Concordia), y tras de repartir solares entre los vecinos y nombrar alcalde y regidores, partió para el norte dejando como teniente de gobernador a Hernando de Trejo. Llegó a San Juan de Carapoa donde estuvo algunos días, y emprendió el camino hacia las tierras onorenses. Pasó por el sitio donde Coronado había fundado la villa de San Jerónimo de los Corazones, y en el pueblo de Saguaripa la expedición estuvo a punto de terminar a manos de los naturales, mas un incidente que pasó con los caballos la hizo salir avante. La hueste atravesó la Sierra Madre y se internó en terrenos de Chihuahua alcanzando hasta Casas Grandes, de donde se devolvió. La travesía de la Sierra por caminos distintos fue toda una odisea en la que los expedicionarios estuvieron a punto de morir de hambre por falta de provisiones y por no encontrar caza ni frutos silvestres. Encontrada la ruta, el ejército llegó al valle del Yaqui donde Ibarra pensó en fundar una villa española y un puerto, objetivos que desgraciadamente no logró, y tras de permanecer un corto tiempo en San Juan de Carapoa, retornó a Chametla: Don Francisco radicó en San Sebastián dedicado a la minería pues debido a su interés se descubrieron los minerales de Pánuco v Copala. Sus últimos días los pasó en Pánuco donde murió el 17 de agosto de 1575 a la edad de 36 años, habiendo sido sepultado en la iglesia del lugar.

De todas las expediciones que pasaron por el noroeste, la de Francisco de Ibarra fue la más constructiva, ya que la conducta del joven capitán fue diferente a la de otros conquistadores, pues hizo la conquista por medios pacíficos. No explotó a los indígenas vendiéndolos como esclavos, sino que procuró protegerlos. Su fortuna la hizo explotando los minerales que encontró en la provincia de Chametla. Era enemigo de la encomienda, y si otorgó algunas lo hizo obligado por las circunstancias, como en el caso de la fundación de San Juan de Carapoa. En la de San Sebastián estuvo de acuerdo en repartir indios, pero no aceptó que prestasen servicios personales a los españoles, salvo que los colonos los retribuyesen por su trabajo, los instruyeran y adoctrinaran. En lo personal nunca se adjudicó encomienda alguna. Sus contemporáneos le llamaron “El Fénix de los Conquistadores”.

 

 

Tomado del libro: SINALOA, Un Bosquejo de su Historia, Nakayama A., Antonio, Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades, talleres de Impressart Editorial, Culiacán, Sinaloa, 1982.

 

Francisco de Ibarra, expediciones de Sinaloa, México

Grandes expediciones pasadas por Sinaloa, Francisco de Ibarra, El Fénix de lo conquistadores

 

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Francisco de Ibarra en las grandes expediciones en México
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El Fenix de los conquistadores españoles y su travesia colonizadora en tierras sinaloenses

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