Historia de Sinaloa México

 

LA VILLA DE SAN MIGUEL DE CULIACÁN

 

Existió antiguamente una población indígena llamada Huey-colhuacán que se remonta al tec-patl, que corresponde al año 628 de nuestra era, que los aztecas reedificaron durante su peregrinación. Se ignora su ubicación exacta; pero se supone que estuvo próxima al actual pueblo de Culiacancito. Durante la expedición del capitán don Nuño Beltrán de Guzmán, quien con su ejército de quinientos españoles y diez mil auxiliares mexicanos y tlaxcaltecas que iban a las órdenes de sus capitanes: Pedro Almindez Chirinos y Cristóbal de Oñate, conquistó y estableció lo que se llamó gobernación de Nuño de Guzmán.

El Muy Magnífico Señor don Nuño de Guzmán fundó la Villa de San Miguel de Culiacán en el lugar que antiguamente ocupaba el pueblo de indios, el 29 de septiembre de 1531. El nombre de este asentamiento humano procede del idioma azteca y está compuesto de Col-hua-can o cul-hua-can; la partícula Col-procede de Colzin, nombre de un Dios; hua, que tienen; can, lugar; en consecuencia significa “lugar de los que tienen (o adoran) al dios Colzin”. Este pueblo fue fundado por la tribu Colhua, en una de las primeras peregrinaciones nahuatlacas que vinieron hasta el Valle de México. Si alguna duda pudiera caber en la interpretación gramatical o etimológica, esta desaparecería con la vista del jeroglífico; consistente éste en un cerro con una cabeza humana en la cima, torcida o muy inclinada hacía adelante; esa cabeza torcida inclinada, corresponde al símbolo que representa a Colzin, el dios que dio nombre a esta tribu nahuatlaca y ésta al pueblo de su residencia, asiento o tránsito.

Cabe aclarar que “el cerro torcido” a que alude la tradición está ubicado en la Sierra de Miraflores, llamada también Chiva o Mojolo, que antiguamente se llamó Cerro de Culiacán con una altura de 518.2 metros sobre el nivel del mar (según Dewey), y que no presenta las características señaladas por el jeroglífico debido a que, a través de los siglos, los agentes naturales de transformación y un volcán de aire que tiene en su cima, van modificado en forma notable la configuración de esta histórica elevación.

En esta fundación Nuño de Guzmán estuvo acompañado por Diego de Mendoza, los Baeza, los Ibarra, Juan de Bastida, Álvarez, López Utrera, Ávila y Maldonado, Cordero y Alvaraz, fungiendo como capellán en la ceremonia religiosa el bachiller Gutiérrez. Aunque ningún historiador ha fijado la fecha, tan sólo referencias al mes de septiembre y al año de 1531 ésta se ha podido fijar debido a el espíritu religioso de los conquistadores y a la costumbre de éstos de agregar al nombre del santoral cristiano que se celebraba en el día de la ceremonia la designación antigua usada por los indios.

La Villa de San Miguel de Culiacán conservó su nombre, más tarde, a fines del siglo XVI y principios del XVII, fue erigida en Provincia dada la endoculturación española. En el siglo XVI se convirtió en el centro de operaciones para la explotación, exploración, conquista, evangelización y colonización del noroeste. Entre las expediciones más famosas, después de las emprendidas por los capitanes de Nuño de Guzmán, están las jornadas de los franciscanos fray Juan de la Asunción y fray Marcos de Niza, en 1538; la expedición de Francisco Vázquez de Coronado, en 1540; la colonización de Francisco de Ibarra, 1562 a 1575; y la evangelización del Padre Gonzalo de Tapia, en 1590.

La Villa conservó su nombre de San Miguel de Culiacán hasta mediados del siglo XVIII, población importante de las Provincias de Occidente. Al ser consumada la Independencia Nacional, conforme decreto expedido por el Congreso Constituyente con fecha 19 de julio de 1823, las provincias de Sonora y Sinaloa quedaron separadas y como capital de la primera se designó a San Miguel de los Ures y de la segunda (que por primera vez obtuvo esa categoría) a la villa de Culiacán; pero al año siguiente, con fecha 31 de enero, el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana volvió a reunirlas formando con ellas el Estado de Occidente, cuya Legislatura se reunió en la villa de El Fuerte. Después se designó capital al mineral de Cosalá, a la ciudad Asilo del Rosario y de nuevo volvió a la ciudad de Culiacán al dividirse el Estado de Occidente. En diferentes épocas, por conveniencia de los partidos políticos en pugna, la capital de Estado se ha trasladado provisionalmente al puerto de Mazatlán.

La estampa antigua de Culiacán, descrita en uno de mis libros, era así:

La antigua Villa de San Miguel de Culiacán, situada en Sinaloa, provincia mexicana, en el tercer decenio del siglo XIX, semeja una lámina de algún novelón de caballería o la litografía de un lugarejo de Castilla la Vieja. El edificio de esta villa, tal como lo vio el mitrado geodesta don Alonso de la Mota y Escobar, es todo de adobes y las casas bajas sin altos; calles anchas y derechas; con una gran plaza, en la cual está fundada la iglesia parroquial, dedicada al arcángel San Miguel.

Veintinueve años cuenta el siglo. Las macizas y soleadas casonas llegan por el sur a la huerta de la Ermita de San José (el Hospicio); por el norte, a las orillas de los ríos Humaya y otro caudaloso que en lengua de los naturales es Batacudea y en la de los españoles el río de Topia (después Tamazula); por el oriente, los históricos barrios del Calvario y San Miguel, donde se levantó el cementerio de San Juan Nepomuceno y se fincaron las primeras barracas; al poniente, solares baldíos, la planicie yerma dilatándose por ociosos campos hasta el mar Bermejo o de California.

La ciudad se componía, además —según plática del viandante don Francisco Gómez Flores—, en el centro de caserones ruinosos y, en el adra, solares escuetos, vallas desvencijadas y paramos; compartían los murciélagos con los habitantes el derecho de vecindad.

El viejo Culiacán, por las noches, guardaba su tranquilidad bajo la mirada de cinco serenos y alumbraba sus callejas con diez y ocho farolas. Era San Miguel de Culiacán, villa ilustre, admiración de los pocos viajeros de antaño.

 

Tomado del libro: Pinceladas del viejo Culiacán, Olea, Héctor R., Ediciones del Ayuntamiento de Culiacán, 1985.

 

 

Villa de San Miguel de Culicán

Arcángel San Miguel, patrono de Culiacán

 

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Villa de San Miguel de Culiacán, su historia
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Versión del historiador sinaloense Hécto R. Olea sobre la fundación de la Villa de San Miguel de Culiacán

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