Documentos de la historia de Sinaloa, México

 

PROTOHISTORIA

 

Por: Antonio Nakayama

 

Los pueblos aborigenes

Como a través de estos apuntes habremos de usar muy a menudo la palabra cultura. nos vemos en la necesidad de aclarar que el sentido etnológico de esta palabra es muy distinto al que solemos dar al de la cultura individual del hombre, es decir, que no estamos expresando lo mismo al aplicarla a un individuo que cuando nos estamos refiriendo a un pueblo. Al referirnos a un hombre, hacemos refrenda al grado de desarrollo intelectual y artístico, y al refinamiento que ha logrado en el dominio de los conocimientos humanos. Pero cuando nos referirnos a un grupo étnico, comprendemos bajo el nombre de cultura a todo ese conjunto de técnicas y costumbres. valoraciones y comportamientos que por ser propios y particulares de los grupos humanos y la obra de muchas generaciones. constituye la herencia social de un pueblo.

En el capitulo anterior vimos lo referente a la prehistoria sinaloense, y en el que ahora nos ocupa trataremos de la protohistoria, disciplinas distintas pero que lamentablemente son confundidas con bastante frecuencia no solamente por las personas que estudian historia, sino por aquéllos que se dedican a escribirla. La Prehistoria es una ciencia que estudia e investiga la vida del hombre en épocas muy remotas de las cuales no hay fuentes escritas, y que para ello se vale de utensilios, de restos humanos v de sepulturas, mientras que la Protohistoria es la parte de la Historia que trata de esclarecer la vida primitiva de los humanos en etapas de las que no existe cronología escrita, y utiliza tradiciones y leyendas, documentos gráficos, y figurados. De ella puede decirse que es la transición entre la prehistoria y la historia propiamente dicha.

Hechas estas pequeñas disgresiones, volvemos a nuestra fascinante ocupación de tratar sobre los habitantes que hubo en el solar sinaloense en épocas pretéritas, y, aunque ignoramos en que tiempo haya tenido lugar, podemos afirmar que en Sinaloa se establecieron grupos humanos recolectores, y cazadores y pescadores de los que tenemos un mensaje en la expresión rupestre que nos legaron. De un extremo a otro del territorio sinaloense; desde la sierra hasta el mar, en diversos lugares hallamos ese mensaje en petroglifos conocido en el habla sinaloense con el nombre de jeroglíficos. Siendo la escritura como el lenguaje un símbolo de la idea, la escritura pictórica rupestre a base de dibujos estilizados, simplificados y esquematizados, es una manifestación cultural del hombre, un producto del hábitat del grupo humano que la manifiesta. El distinguido historiador mexicano Antonio Pompa ha manifestado que La expresión pictórica rupestre se ha dividido en tres grupos: iconomatica, ideográfica y fonética, v en los petroglifos sinaloenses donde el hombre primitivo representó en la forma peculiar suya los objetos de su medio ambiente predomina un concepto ideográfico, que va denotando un proceso cultural, a la vez que un proceso, histórico, y así tenemos ideografía acerca de la pesca, motivos agrícolas, escenas de caza y algunos otros de mayor trascendencia. Desgraciadamente no ha sido estudiada a fondo ni en forma sistematizada, por lo que es necesario que se la haga objeto de una investigación metódica, pues por su interés, su intrínseco valor histórico, así como por su cronología, constituye el primer mensaje, el primer documento que nos dejaron los hombres que llegaron a Sinaloa en época distante.

¿Cuál fue el final de esas tribus que plasmaron su mensaje en rocas y cavernas? Es un enigma que probablemente no se resolverá en muchos años. Es posible que hayan llegado a lo que hoy es la Entidad sinaloense en una larga peregrinación hacia otras tierras, y que después de cierto tiempo reanudaron su marcha, pero lo más verosímil es que hayan sido desalojadas por oleadas de otros grupos étnicos que arribaron después, ya que estando dotada la tierra de numerosas corrientes de agua, los invasores lucharon por quedarse en ella siguiendo los dictados del instinto de supervivencia, para a su vez ser expulsados por otras tribus que llegaron más tarde.

Hablábamos atrás de que entre los principales grupos raciales primarios que se establecieron en la América del Norte, estuvo uno denominado Sonóridos, al que se dio el nombre porque en Sonora se observó el tipo en forma concreta, y que reúne a grupos humanos norteamericanos, dolicocéfalos y de regular estatura, de los cuales se conocen por lo menos cinco familias lingüísticas distintas, pero ostentando todas esa sencilla y característica regla racial que arriba hemos señalado, y que reciben las siguientes denominaciones: Siux, Hoka, Caddo, Algonquina y Yuto-Nahua o Shoshone-Nahua. De ellas nos interesa la última por ser de gran importancia para el estudio de la historia mexicana, y muy en especial para la de Sinaloa, pues entre sus ramas está la Pima-Nahua. de la que se desprendieron tribus que llenan las páginas de la historia nacional con los nombres de Aztecas y Toltecas, y algunas otras que llegaron al noroccidente mexicano estableciendo su hábitat en Sonora v Sinaloa, donde todavía sobreviven.

No sabemos nada de la etapa comprendida entre la migración de los grupos primitivos hasta llegar al conocimiento primario de los que poblaban Sinaloa con anterioridad inmediata a la llegada de los españoles. Se ha especulado que el noroccidente fue ruta obligada de diversos núcleos étnicos, y así tuvo que haber sido, ya que tenemos conocimiento de que una de las principales corrientes migratorias que poblaron América, se desplazó por la costa del Pacífico. y en sucesivas peregrinaciones posteriores, muchos grupos que se desprendieron de la región occidental de lo que ahora son los Estados Unidos. tomaron el mismo camino.

De acuerdo con lo que expresa el doctor e ingeniero Alberto Escalona Ramos en su Geohistoria Sinaloense, algunas tribus pertenecientes al grupo Hoka-Siux, bajaron desde el territorio estadounidense hasta Centroamérica, y dada la región donde tenían su hábitat, es posible que lo hayan hecho por el corredor noroccidental. Se ha dicho que también los nahuas entraron por esa vía, aunque hay motivos para pensar que no haya sido así. Otro grupo del que insistentemente se ha venido diciendo que utilizó la misma ruta, es el de los Mexicas, al que comúnmente se confunde con los Aztecas, que era muy diferente v que se estableció en Tlatelolco. Del tránsito de los Mexicas hablaremos después, ya que están conectados con la historia sinaloense, y para finalizar con el tema, podemos decir que lo que se muestra muy claro, es que los pueblos que desarrollaron formas superiores de cultura, no entraron por la ruta del noroeste.

Las Relaciones de la Conquista y las Cartas de los misioneros jesuitas. nos han dado a conocer que cuando los europeos llegaron a la tierra sinaloense encontraron tres grupos raciales mayores, y otros cinco de menor significación a saber: Cahitas. que se aposentaban en el área norte, abarcando lo que hoy son los municipios de Ahome, El Fuerte, Guasave, Sinaloa y parte del de Choix, en la región central, los Tahues, que habitaban en Culiacán, Mocorito, parte de Badiraguato y la zona costera de Elota y San Ignacio hasta la margen norte del río Piaxtla, y finalmente, desde este río al de Las Cañas, el grupo denominado Totorame. La región serrana enmarcada desde lo que es el municipio de Sinaloa, hasta el de Escuinapa, la ocupaban dos tribus primitivas conocidas por Acaxee y Xiximes mientras en las tierras altas de Culiacán y en la cuenca del Humava en Badiraguato, vivía un grupo llamado Pacaxe, lingüísticamente afín a la primera de aquellas. La zona costanera de Culiacán y Angostura la ocupaban los Achires, tribu recolectora y pescadora, y en la de Guasave, otra con las mismas características a la que se ha dado nombre de Guasave, o Tamazulas.

Los Cahitas, que son el grupo racial de donde proceden Yaquis y Mayos, se extendían sobre las riberas de los ríos del Fuerte y Sinaloa y el arroyo de Ocoroni. Sus ramas eran numerosas, y los españoles los llamaron de acuerdo con la zona donde vivían, y así tenemos que fueron subdivididos en Tehuecos, Zuaques, Sinaloas. Ocoronis, Níos, Ahomes. etcétera; De los Tahues se sabe que estaban emparentados con el grupo Cahita, y en cuanto a los Totorames, parece que tenían cierta afinidad con los actuales Coras. Estos tres grupos, junto con los Acaxee y los Xiximes, descendían del grupo Yuto-Nahua. El origen de los Achires y los Tamazulas permanece en el misterio, aunque algunos etnólogos incluyen a los segundos en el grupo Seri. Todos tenían dialectos diferentes, y en sus métodos de vida, con excepción de Achires y Tamazulas que eran nómadas recolectores, los demás eran sedentarios y agricultores.

 

 

Tomado del libro: SINALOA, Un Bosquejo de su Historia, Nakayama A., Antonio, Instituto de Investigaciones de Ciencias y Humanidades, talleres de Impressart Editorial, Culiacán, Sinaloa, 1982.

 

Casa de la cultura cahita, yaqui

Casa prehispánica habitada por los grupos de la cultura cahita en el hoy estado de Sinaloa, México

 

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Protohistoria
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Historia antigua de la geografía sinaloense

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