Recursos naturales de Sinaloa, México

 

LA PESCA SINALOENSE EN LA ESTRATEGIA DEL DESARROLLO NACIONAL

 

Por: Alfonso Cebreros Murillo

 

La situación interna de México y la coyuntura internacional se han conjuntado para determinar que sean dos los sectores productivos de importancia clave: los energéticos y los alimentos.

Cada vez es más claro que en el futuro inmediato los pueblos libres y prósperos serán fundamentalmente aquellos que dispongan de estos recursos, pero sobre todo que sean capaces de organizar su producción en el marco de una política justa de distribución. No debe olvidarse que la existencia de elementos susceptibles de satisfacer la necesidad básica del ser humano y las demandas del desarrollo económico, generan presiones de las potencias mundiales. Es necesario acreditar nuestra soberanía acrecentando la capacidad para utilizarlos.

 

Ese es el propósito central de la política presidencial de producción, dirigida a movilizar en breve el amplio potencial de que dispone el país en ambos casos. Ello se hará sin perder de vista que el rezago relativo del sector alimentos, donde no alcanzamos la autosuficiencia, requiere de particular atención. De hecho, la estrategia de desarrollo concibe el aumento de la producción de energéticos como una forma de apoyo financiero para superar retrasos y enfrentar los retos que el crecimiento plantea, en particular en las actividades vinculadas al medio rural.

En el caso concreto de Sinaloa, la participación de nuestro Estado en la Alianza para la Producción será de importancia creciente dentro de la política alimenticia. Sinaloa es ya de la mayor importancia nacional en la producción de alimentos de origen vegetal y su técnica agrícola es de las mejores a nivel mundial. Sin prejuicio de continuar el desarrollo de la agricultura e incluso combinando ambas posibilidades, es posible elevar sustancialmente el aporte de la entidad al abastecimiento de proteínas animales, que es donde el país registra su mayor déficit alimenticio.

 

Para lograrlo será fundamental impulsar el sector pesquero, en el cual a pesar de que ocupamos también uno de los primeros lugares nacionales, el potencial por desarrollarse es enorme y existen ya las bases para aprovecharlo de inmediato. Por ello, el Plan Nacional de Desarrollo Pesquero para 1982, superando las 300,000 toneladas y diversificando su composición, mediante una inversión de todos los sectores productivos superior a 2,500 millones de pesos.

Es precisamente el dinamismo que la pesca puede alcanzar, difícilmente superable, lo que explica la importancia estratégica que el presente Gobierno le ha concedido. No se equivoca el Presidente López Portillo al comparar favorablemente su impacto con el del petróleo. Sobre todo, la naturaleza perdurable, renovable e incluso susceptible de crearse del recurso pesquero le otorgan un papel clave en la política y estrategia del desarrollo nacional.

Por otro lado, los acontecimientos mundiales actuales permiten asegurar que en adelante las actividades pesqueras adquirirán una fuerza creciente en las políticas nacionales de desarrollo económico y en las relaciones internacionales, con motivo de la remodelación internacional de la pesca a partir de la aplicación generalizada del concepto de Zona Económica Exclusiva, del que México fue uno de los pioneros.

En este aspecto, Sinaloa está llamada a ser una pieza vital por profundas razones históricas, biológicas y socioeconómicas.

Para hablar de la pesca en Sinaloa es preciso remontarse varios siglos en la historia y es probable que la explicación al destacado lugar que nuestro Estado ocupa en la actividad pesquera nacional se encuentre no sólo en las riquezas que de antaño sus aguas encierran sino también a que sus primeros habitantes incluían en sus patrones de consumo a los productos marinos.

Ya en los años 1579—1581 en la Relación Geográfica sobre Chiametla y Culiacán, Alfonso de la Mota y Escobar dice: “Todos sus territorios los encontraron los españoles bien cultivados; así como sus pesquerías que inteligentemente organizados aprovechaban la época del desove, y las realizaban en grande escala en el mar, y en sus numerosos y amplios ríos, no teniendo otro límite que la existencia de sal para las salazones”. (1)

 

En la primera mitad del Siglo XVII, Andrés Pérez de Ribas aI descrir la región que hoy es nuestro Estado, lo hizo en los siguientes términos: “En el los andan ánades y patos y también pescados muchos y varios que entran por sus barras de la mar, particularmente al tiempo de desovar… Sucedió tal vez enviar algunos indios a pescar y en tiempo de dos horas traer cincuenta arrobas de pescado”. Sobre los sistemas de captura el mismo autor dice que se valían de redes, “unas veces en alta mar y otras en esteros o caletas que hay muchos en estas costas. Otras veces matan el pescado a flechazos, particularmente en los esteros que tienen poca agua. En ellos hay también almejas y otros mariscos de que se aprovechan y sustentan”. (2)

En 1849, José Agustín de Escudero afirmó que “En los ríos se pescan las carpas, truchas, robos, robalos, bagres, anguilas y otros, principalmente en los ríos Yaqui, Mayo y Sinaloa”, y en nuestros litorales se pescaban “salmones, atunes, cornudos, lenguas, cilgueros, caballas, papayas, ojones, lagartos, escorpiones, gallos, gatas y arenques”.

Escudero también señaló la abundancia de ballenas y cachalotes, destacando que “La pesca de esos enormes animales es muy productiva para los ingleses y americanos que navegan cuatro o cinco mil legüas para aprovecharla”. (3) Al respecto, como dato curioso puede mencionarse que Melville autor de Moby Dick visitó Mazatlán en el siglo pasado como parte de la tripulación de un ballenero.

A principios de siglo, en 1918, fué el distinguido sinaloense Genaro Estrada, quien puso de relieve la importancia nacional de aprovechar la inmensa riqueza pesquera de México, enfatizando la necesidad de que el país estableciera “Una Oficina de Pescas, que tuviera la importancia de las similares extranjeras”. Menciona también Estrada que “El mayor consumo de productos marinos lo hacen las ciudades de Veracruz, Tampico, Guaymas, Mazatlán y México”. (4)

Desde el inicio de los primeros gobiernos emanados de la Revolución, Sinaloa es motivo de atención en materia pesquera, mediante el otorgamiento de concesiones para la pesca de camarón y otras especies en esteros a grupos de trabajadores organizados, que constituyen los antecedentes de las primeras cooperativas pesqueras del país. En los años 30, comienza a registrarse la incorporación de tecnologías modernas para la pesca de camarón en el mar, pero es hasta los años 50 que puede decirse que las embarcaciones nacionales comienzan a competir con las extranjeras que pescaban cerca de nuestros litorales.

En la actualidad, la actividad pesquera sinaloense tiene un lugar destacado a nivel nacional; sus seiscientos cincuenta kilómetros de litoral y más de doscientas veinte mil hectáreas de bahías, lagunas, litorales y esteros que son auténticos criaderos naturales de muchas especies, han hecho de nuestro Estado una potencia pesquera en el ámbito nacional.

Sinaloa ocupa el primer lugar nacional en la captura de camarón, pargo y cazón. En menor proporción se pesca sardina, lisa, sierra, guachinango, baqueta, tiburón, tortuga y atún.

Con toda certeza, el camino más eficaz para incentivar la economía pesquera sinaloense se encuentra en la explotación de otros recursos pesqueros que, tanto en el mercado nacional como en lo internacional, alcanzan elevados y sostenidos valores comerciales y que todavía se encuentran subexplotados como es el caso de los túnidos, calamar, baqueta, charrito, sierra, sardina crinuda y bocona, entre otras muchas.

 

Desde el punto de vista pesquero, la posición geográfica de Sinaloa es estratégica. Sus litorales se encuentran en la entrada del Golfo de California, que quizá sea el mar más rico en el mundo. La parte occidental del Océano Pacífico que también es uno de los más ricos resulta de fácil acceso desde Sinaloa, cuya situación también le permite utilizar los recursos inexplotados del Pacífico Sur.

En general, puede decirse que el Estado de Sinaloa, dada la morfología de su costa, presenta condiciones en extremo favorables para el desarrollo de la pesca, tanto en aguas protegidas como en alta mar.

En el área del Golfo de California se encuentran concentraciones de camarón, atún, sardina, bonito, macarela, sierra, anchoveta, jurel, lisa y pargo, como las más importantes, y cuya abundancia es consecuencia de las excepcionales condiciones de alimentación y surgencias que existen en la zona.

Estamos convencidos de que la mayor riqueza de Sinaloa se encuentra en el agua y en la capacidad de los sinaloenses para aprovecharla. Gracias a ello la agricultura de nuestro Estado es uno de los pilares de la economía nacional: recursos hidráulicos de magnitud, fertilidad de sus suelos, promisorios subsuelos y ricos y extensos litorales, aunados a la infraestructura básica y a la determinante acción de los sinaloenses, han hecho del nuestro un Estado privilegiado pero insuficientemente explotado, a pesar de que ha venido registrando ascendentes niveles de desarrollo sobre todo en el renglón agrícola.

Las presas sinaloenses de almacenamiento tienen una capacidad superior a los ocho mil millones de metros cúbicos y captan más del 55 por ciento de los escurrimientos del Estado; las presas, sumadas a los canales de riego, esteros, escolleras; estructuras de control, lagunas, bordos, etcétera, representan un potencial inconmensurable para el desarrollo de la acuacultura cuyo desenvolvimiento programado podrá demostrar de nueva cuenta que la mayor riqueza de Sinaloa es el agua.

En efecto, la acuacultura puede realizarse en las obras de irrigación con que cuenta nuestro Estado sin que incida negativamente en la productividad agrícola ya que no significa consumo sino uso del agua y si puede ser el medio de lograr una simbiosis agrícola, piscícola que resultará benéfica para las capas menos favorecidas de la población que son las que más necesidades tienen de mejorar su alimentación y sus ingresos.

Desde luego, debe destacarse el dinamismo con que los trabajadores y empresarios pesqueros sinaloenses están respondiendo al objetivo de incrementar y diversificar este importante renglón de la economía nacional. El sector cooperativo de Sinaloa, que fué pionero en el país, continúa siendo uno de los más pujantes y el primero por ser su número. Entre los avances registrados en 1977, cabe destacar la adquisición por 15 cooperativas de 59 barcos camaroneros y la operación a cargo de otras cooperativas de diversas unidades para la pesca de arrastre y de sardina.

Por su parte, los empresarios del sur de Sinaloa realizaron inversiones por más de 350 millones de pesos que junto con las realizadas por las cinco empresas paraestatales que operan en la entidad, aumentaron en forma importante la capacidad de captura y de transformación. Para este año, el Sector Público invertirá más de 300 millones de pesos, que seguramente se reforzarán con las inversiones de los demás sectores productivos, destacándose la incorporación de empresarios sinaloenses a la pesca internacional en aguas extranjeras mediante la formación de sociedades mixtas. De esta manera se está generando una importante cadena de efectos multiplicadores sobre la producción, el empleo y la generación de divisas mediante la pesca, que aseguran un papel cada vez más importante de Sinaloa en el contexto nacional e incluso internacional.

La estrecha coordinación establecida entre autoridades estatales y federales y la formulación de programas precisos sobre zonas y recursos pesqueros permitirán su explotación máxima racional para que las presentes y futuras generaciones encuentren en la pesca un campo cada vez más fructífero y digno para el desarrollo de su capacidad de trabajo, de organización y de inversión.

 

El 14 de mayo de 1976, en su gira como candidato el Presidente López Portillo estableció en Teacapan, en el Municipio de Escuinapa, las condiciones para superar los obstáculos a la pesca: mantener la fuente de riqueza conservándola y no agotándola; que sean intereses nacionales los que orienten las decisiones; y que las soluciones sean de tal manera concebidas que beneficien el mayor número sin afectar derechos legítimamente adquiridos.

 

Con este principio y con el entusiasmo de sus hombres, Sinaloa será sin duda unos de los pilares principales de la política pesquera de México.

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

1.- Marcelo G. Arámburu Díaz, La Pesca en México, Secretaría de la Economía Nacional. México, 1942. Citado por Carlos J. Sierra y Justo Sie¬rra Zepeda en Reseña Histórica de la Pesca en México [1821—1977), Departamento de Pesca. México, 1977. pág. 7.

2.- Andrés Pérez de Ribas, Historia de los triunfos de nuestra Santa Fe. Impresión facsimilar de la edición hecha en Madrid en 1645 por Alfonso de Paredes. Editorial Layac. México, 1944. Citado por Roberto Ayala E., en Sinaloa en los destinos de México, s/e, México, 1957. pág. 14.

3.- Lic. José Agustín de Escudero, Noticias Estadísticas de Sonora y Sinaloa, compiladas y amplificadas para la Comisión de Estadística Militar, Tipografía de R. Rafael. México, 1849. pág. 102 y ss.

4. - Estrada Genaro, La Pesca en los Mares Mexicanos. Conferencia sustentada el 15 de noviembre de 1918, en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, publicado en Las Perlas de Baja California, Departamento de Pesca, México 1977, pág. 81-82.

 

ENERO 1978.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 7, páginas 20-23.

 

La pesca de Sinaloa, México

Embarcaciones camaroneras en el puerto de Mazatlán, dibujo

 

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Pesca sinaloense en la extrategia del desarrollo de México
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Panorama de las pesquerias en el estado de Sinaloa y su contribución al desarrollo de esta actividad económica en México

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