Tradiciones, costumbres y cultura de Sinaloa

 

LA PASCOLA

 

Por: Filiberto Leandro Quintero

 

Catalogando el baile de los matachines como de procedencIa extranjera, las danzas principales realmente vernáculas y de carácter gentílico, que heredaran de sus mayores y que siguen practicando con mucha diligencia los indios cahitas, son las del pascola, el venado, el coyote, el tecolote y el pájaro, que se bailan en las fiestas familiares, civiles, religiosas, en el vivaque, las defunciones y las honras fúnebres. Los indios, aun los más salvajes, son amantes de la música, sobre todo de la que es llamada o clasificada como descriptiva o imitativa, en la cual por combinaciones vocales o artificios de instrumentación, se trata de imitar, describir o expresar algo; y la danza, el baile, es para ellos un arte gimnástico y social, mímico, ceremonioso y hasta mágico. Tienen ellos -los indios- un gran sentido para interpretar, un maravilloso talento de imitación en disfraces y movimientos, en las danzas mímicas, que ejecutan con la intervención mayor o menor de la música y el canto.

El significado de la palabra pascola lo revela con precisión la etimología de la palabra mayo o cahita correspondiente; PASCOORA, que proviene de PASCO, fiesta, pascua, y ORA, fiestero, ejecutante. El danzante de pascola, hay que advertirlo, no lo es por mera afición o vocación, aún cuando ésta sea útil e indispensable, sino por voto empeñado para ingresar a esa especie de orden o congregación y prestar servicios por todo el término de la vida, y con la obligación de acudir a donde se le llame o sean requeridos sus servicios, sin percibir retribución o paga.

Los útiles y el indumento que caracterizan al pascola son: una careta de chivato artísticamente tallada en madera, provista de largos mechones de pelo en la frente, cejas y barba, y teñida en negro, blanco y rojo; pantalón o calzón recogido hasta la rodilla; el busto ordinariamente desnudo; en torno de las caderas un cinturón de cuero provisto de COYOLES o cascabeles colgantes; una sonaja (SOONASSO, en cahita) manual de forma alargada y rectangular, de madera, provista de rodajas de hojalata, con la que, cual si fuera pandero, hace su acompañamiento a la música, y que utiliza únicamente cuando ha de bailar al son y toque del tambor y la flauta, y, por último, unas sartas de capullos secos o bolsas de oruga, muy sonoros, llamados TENÁVARIS, que se enrollan en las piernas.

La música, que es la que sostiene los movimientos rítmicos del danzante y sirve para dar acento y relieve a la danza, es de cadencia oriental, de reducida modulación, más bien monótona. Pero no obstante de ser monótono el son, es bello, acompasado y rítmico, y es producido por un conjunto elemental de arpa y violín, y arco a veces, o bien, de sólo tambor y flauta de carricillo. El repertorio musical es demasiado escaso; las piezas -como se dijo-casi no tienen cambios, y suelen a los sones de esa misma, esa invariable melodía, bailar unos tras otro, sin parar, dos, tres y hasta más pascolas. La careta, lo mismo que la sonaja, tan sólo la utilizan cuando el pascola baila, no con el arpa y el violín, sino con el tambor y la flauta, lo cual constituye una variante de la danza en el estilo.

Por lo que al baile respecta, éste es armonioso en el conjunto o serie de movimientos, acompasado a la música y, conforme con ella, generalmente violento, vigoroso, arrebatado y, en pequeña parte, lento pausado. Los movimientos del busto y de los miembros inferiores, el cimbreo, la contorsión, el gesto, la mímica, en una palabra, se conciertan en forma al compás y naturaleza de la música sin haber fallas en la ejecución. Es un baile típicamente salvaje, pagano; las pantomimas ejecutadas por los salvajes están basadas esencialmente en la imitación de los actos y movimientos de algunos animales y determinados fenómenos de la naturaleza; pero en el pascola hay algo más que eso, una refinada comicidad.

Además de magnifico bailador, es el pascola un gran cómico, un verdadero actor teatral: jocoso y expresivo en todos sus actos y sus dichos, a veces subidos de color; divertido en grado superlativo; ocurrente, humorista y sumamente ágil de palabras y de ideas, teniendo a flor de labio siempre un cuento o el chiste oportuno, expresados en su propio idioma y en la castilla; de tal suerte que en la danza de la pascola brillan el arte y el ingenio, la personalidad integral del ejecutante desenvolviéndose, manifestándose, dentro de un cuadro plástico de ambiente social indígena.

 

 

Fragmento del artículo Apuntes de la Vida Indígena, por Filiberto Leandro Quintero; Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

La pascola, tradición de Sinaloa

La Pascola, cultura de Sinaloa

 

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*