La danza del venado

January 3, 2014

 

Tradiciones, costumbres, historia y cultura de Sinaloa

 

 

LA DANZA DEL VENADO

 

Por: Filiberto Leandro Quintero

 

La danza del venado fue quizás en su origen una danza sagrada, una danza totémica, propia de los ancestros, o sea de las tribus primitivas de la provincia. Es la más plástica y la de más expresividad de cuantas tienen los aborígenes en su repertorio. Tanto en la forma como en el fondo o la esencia es de carácter interpretativo, arte sutil de mímica, arte ostentoso de imitación fiel, comprensible y vivaz de los movimientos del ciervo, así como de su estampa magnífica y esbelta. Con suma habilidad logran los ejecutantes hacer una verdadera exégesis, una estilización purísima y en todo su aspecto atractiva, de la vida y de la figura del animal de que se trata, imitando sus saltos, su esquivez, su vivacidad, sus movimientos violentos, enérgicos, su ligereza, su garbo, su olfatear y, en fin, cuanto tiene de peculiar, de sugestivo y de captable para la danza el hermoso porte del gamo. El venado, nombre que por antonomasia lleva la persona que baila esta danza, hace de esta actividad un oficio al que se consagra en virtud de una manda o promesa de orden religioso, exactamente como lo hacen el matachín, el coyote, el pascola y el pájaro en su correspondiente especialidad o género de baile y dentro de su respectiva grey.

 

La caracterización, la estampa, la representación corpórea la define intrínsecamente una cabeza disecada de venado, con sus astas o cornamenta, que el danzante coloca sobre su propia testa, bien asegurada y enhiesta, de modo que ofrezca una vistosidad completa y apropiada al bailable. Lleva el danzarín los pantalones remangados hasta las rodillas y el busto desnudo por lo común; en torno de la cadera un cinturón de cuero sin curtir, de venado, con cascabeles y unas pezuñitas de dicho animal, colgantes; en las piernas unos TENAVARIS, como los pascolas, y una maraca o sonaja de ayal o tecomate en cada mano, con las que hace el acompañamiento a la música.

 

La combinación, el ensayo, la concertación armónica que hace el ejecutante, de todas las variantes del movimiento propio de este baile, con el son peculiar que le corresponde, es el fruto de la captación artística del aborigen; es su creación pletórica de cierta primitiva espiritualidad, cuajada de intención estética, que es la vía para que se consume en forma estupenda la estructuración de las imágenes que constituyen el secreto de la danza.

La composición musical de naturaleza descriptiva, propia de esta danza del venado, se produce combinando los sonidos de la voz humana y de los instrumentos, siendo éstos los más rudimentarios, los más primitivos que pueden concebirse. Dos de los componentes de un trió de músicos tañen sus respectivos juegos de raspadores. El juego de raspadores se compone de dos piezas de palo o madera, de hechura rústica, teniendo la principal o de mayores dimensiones una longitud como de ochenta centímetros y una anchura de cinco, con una cara que lleva una serie de estrías transversales, y consistiendo la otra pieza en un palillo de forma aplanada o acuchillada con el que se rasguea o raspa sobre el estriado de la principal, la que entre tanto se sostiene apoyada en uno de sus extremos sobre la comba de una jícara, güeja o mitad de bule o calabaza, colocada a ras del suelo. Con ese rasgueo, llevado con el ritmo y compases de la composición musical, se produce un sonecillo que, si bien, es monótono, de escasa resonancia, sirve como de bajo a los acordes que forman la armonía. El tercer componente del grupo musical, con un palillo da unos golpecitos intermitentes sobre una güeja o jícara grande que en position invertida o sea boca abajo se coloca dentro de una batea con agua, formando una caja acústica, de lo que se obtiene un sonido especial neumático o de cosa hueca. Sentados en el suelo, los del conjunto suenan sus instrumentos acompasadamente, pero en forma vibrante, y, a la vez, entonan, vocalizando, un canturreo o breve cantar con tema bucólico o agreste.

La elaboración melódica viene a ofrecer su marco, su regulación, su pauta rítmica al acomodo, desarrollo y lucimiento de la danza del venado en todos sus detalles dominantes, en toda su natural expresión de carácter artístico. El son a la música de este baile es de una melancolía profunda, abrumadora y cautivante, que sugiere el espacioso escenario del campo y el ambiente de soledad y de libertad propicias que el mismo ofrece, como si las notas brotaran de lo distante y solariego de los habitaderos y los pastizales y abrevaderos a donde el venado acude, animal cuya vida y figura constituye la inspiración de toda esta síntesis armoniosa de movimientos y sonidos del folklore cahita

 

Fragmento del artículo Apuntes de la Vida Indígena, por Filiberto Leandro Quintero; Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

Danza del Vanedo

Danzante del venado

 

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La danza del venado
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La más tradicional y conocida forma de danza de los indígenas sinaloenses

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