Artesanía, tradiciones, costumbres, historia y cultura de Sinaloa

 

 

LA BARCINA

 

Por: Rosa de Moraila

La barcina es un producto regional al cual se le da la peculiar forma esférica; contiene en su interior los sabrosos y ricos camarones deshidratados (camarón seco apastillado), y en su exterior está cubierta de palma tejida con una sobremalla de ixtle pintada de distintos colores. Es un original y atractivo obsequio de Escuinapa, que contiene de dos a tres kilogramos de camarón del tamaño chico que tiene como principal característica el sabor y la textura del camarón que se extrae de los esteros próximos a este lugar.

Quienes no conocen la barcina, lo más seguro es que la confundan con el fruto natural del coco encerrado en una red de hilo de ixtle coloreado de diferentes tonos.

El origen de este singular producto se remonta a los tiempos aquellos en que los habitantes de este pueblo solamente conocían una técnica para conservar la cosecha de camarón que extraían de sus pescas, el método natural que consiste en hervirlo en agua y secarlo al sol, quedando listo para la transportación y venta en otros lugares. En este proceso se utilizaba como material de empaque la hoja de palma y una cierta variedad de zacate silvestre, propio de esta zona, por resultar más económico al uso del empaque de manta y de cartón.

Don Bernando Rojas Aldecoa, conocido popularmente como “El Nalo”, de 76 años de edad, cien por ciento escuinapense, es todo un maestro en la elaboración de barcinas, sobre todo por la experiencia personal y la enseñanza que ha transmitido a su familia, quienes siguen adelante con este singular arte. En interesante entrevista nos dice lo siguiente: “La barcina fue la forma antigua de empacar el camarón seco para el transporte a otros lugares fuera de Escuinapa; en aquellos tiempos se hacían los bultos en forma de bola que contenía poco más de siete arrobas (entre 80 y 90 kilogramos); eran unos bultos que tenían un empaque de petate de zacate que se ligaba al rededor con dos cinchas cruzadas con un mecate de tres hilos de hoja de palma, dándole los operarios la forma de esfera. A continuación se cubría con hojas de palma y se tejía una red con cable del mismo material, quedando hecha la barcina para el traslado en carretas tiradas por bueyes o mulas; con el paso del ferrocarril se dejo este transporte.

Sigue manifestando el Nalo, que su padre Melesio Rojas Camacho, que murió de 68 años de edad en 1940, trabajó haciendo barcinas, por lo que junto con él también lo hizo desde muy chico y que continúa hasta ahora elaborando barcinas de diferentes tamaños, sobre todo aquellas más reducidas, de dos a tres kilos, por cuestiones de comodidad y economía.

Sigue recordando nuestro entrevistado que antes cualquiera podía dedicarse a la captura del camarón, ya que no existían las cooperativas que controlan la pesca en los esteros y así, en aquel tiempo, el señor Juan Órnelas fue dueño de la pesca conocida con el nombre “Flojo y Remolino”, también, las hermanas Garceras eran las dueñas de la pesca “El Cardón”, recordando que en el año 1938, esta pesca llegó a tener una cosecha de siete mil sacos de camarón apastillado. En el transcurso de nuestra plática hace el comentario, a manera de aclaración, que: “Las Garceras”, fueron tres hermanas vecinas de este lugar que se les conoció con este nombre, por el hecho de que su padre tenía el oficio de cazar garzas, muy comunes en estos lugares, existiendo en gran cantidad a la orilla de la marisma; estos animales se cazaban con el fin de vender sus plumas, la cual se enviaba a los Estados Unidos y Alemania, utilizándola en la confección de abrigos y sombreros.

 

También menciona el entrevistado que posteriormente se estableció con una gran mayoría de vecinos de Escuinapa, la Cooperativa “Lázaro Cárdenas”, que tuvo la concesión exclusiva para la explotación de camarón en la zona comprendida entre las desembocaduras de los ríos Las cañas y Baluarte. En aquellos años se empezaron a establecer las primeras empacadoras de camarón, el cual se adquiría por conducto de la cooperativa. Refiere “El Nalo” que trabajó en el negocio de un español de nombre Alejandro Levin, empacando camarón seco presentándolo en tipo barcina; también tenían iguales negocios, los señores Zamudio, Don José Osuna, Don Cruz Beltrán y otras personas cuyos nombres escapan a la memoria; posteriormente se estableció en Escuinapa la empacadora Pando, propiedad de Don Elías Pando, representada en este lugar por el Señor Alberto Garaygordobil. Poco tiempo después se instaló la compañía

Productos del Pacífico y fueron estas últimas empresas las que iniciaron el moderno sistema del enlatado y el uso del cartón, quedando desechado el empaque de zacate y palma que dió origen a las barcinas.

La barcina chica que hoy conocemos era el regalo que el patrón enviaba al cliente junto con la carga de las barcinas grandes, por lo general solamente se hacían dos o tres barcinas pequeñas.

A Don Bernando Rojas Aldecoa no se le olvida que fue alumno del Prof. Severiano Moreno (reconocido músico y compositor, hijo distinguido de Escuinapa), durante el último año que fungió como Director de la Escuela Primaria conocida como “La Nacional”, que se encontraba donde funciona el actual Palacio Municipal.

La típica barcina es un producto que se elabora solamente en Escuinapa, y su especial confección no viene a ser una simple envoltura que contiene camarón, sino y sobretodo que es una forma de demostrar la genuina habilidad y el talento laborioso de los Escuinapenses, que han aprovechado los recursos naturales para ofrecernos un presente que es cada vez más admirado, tanto en Sinaloa como en el extranjero.

También hace referencia y lo mismo afirma el señor Francisco Hernández Martínez (a) “El Cuaron”, anciano que dice tener 86 años de edad, que tercia en esta plática, que los llamados “changueros “en sus mozos tiempos no se conocían, ya que todo mundo iba a los esteros por sus “tiernitos”, es decir, el camarón fresco recién sacado del estero, llamado también camarón verde, que se consumía por la población inmediatamente, ya que no había aparatos de refrigeración y se carecía de hielo para la conservación, y que fué en la época en que el Profr. Manuel Páez era el gobernador del estado cuando se ordenó que todas aquellas personas que sacaran camarón de los esteros lo vendieran a las empresas Félix Suárez y Pando, pero no se les veía como delincuentes, como ahora se ve a los changueros, que son perseguidos por las autoridades de Pesca y Marina, por sacar camarón sin el permiso correspondiente y por no pertenecer a la cooperativa.

En este singular relato se advierte fácilmente que la antigua barcina fué, desde la época colonial hasta la década de los treinta del presente siglo, la forma común de empacar el camarón apastillado, preparándolo para el traslado y venta hasta lejanos lugares, acreditándose históricamente el comercio con otros productos de mar, como viene a ser el pescado seco, que llegaba hasta el famoso mineral de Zacatecas, donde se adquiría “… el robalo y camarón de Chiametla,..” desde finales del año 1600, cuando por esa época, Escuinapa era parte de la Provincia de Chiametla.

Nota: La barcina forma parte del acervo artesanal del Estado de Sinaloa, México, como uno de los productos auténticamente regionales que se derivó su creación y uso a raíz de la combinación del ingenio y de la necesidad de los antiguos habitantes del sur del estado.

Tomado del libro: Historia y tradiciones de Escuinapa, Ibarra de Moraila, Rosa, Nodox Impresiones, Culiacán, Sinaloa, México, 1998.

 

 

Barcina, artesanía del municipio de Escuinapa, Sinaloa, México

La Barcina, artesanía del municipio de Escuinapa Sinaloa, México

 

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La Barcina
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Artesanias del estado de Sinaloa en México, la elaboración e historia de la barcina, su uso, artesania del municipio de Escuinapa.

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