Intelectuales de la Revolución Mexicana

 

JUAN DE DIOS BÁTIZ, MEDALLA BELISARIO DOMÍNGUEZ

 

Por: Ernesto Vázquez Tapia

 

En el salón de sesiones plenarias del Senado de la República, el jueves 6 de octubre, tuvo lugar una solemne ceremonia en que el Presidente de la República, en un acto sin precedentes, se encargó personalmente de entregar, en medio de una ovación atronadora, la medalla de honor “Belisario Domínguez” al Ing. Juan de Dios Bátiz, fundador del Instituto Politécnico Nacional.

Según los periodistas de la fuente, ésta ha sido una de las ceremonias más emocionantes que les ha tocado presenciar, por el gran calor humano de que estuvo impregnada.

Días antes, algunos diarios propalaron que, dada la avanzada edad del galardonado y del agravamiento de una enfermedad, no podría acudir al Senado a recibir la presea y que enviaría a su señora esposa como su representante.

Estos rumores fueron — desmentidos cuando, en silla de ruedas y con un tanque portátil de oxigeno, el Ing. Juan de Dios Bátiz hizo acto de presencia y hasta pronunció un discurso que fué interrumpido varias veces por los aplausos entusiastas y conmovidos ante frases sencillas y profundas como ésta: “…solo vale la pena vivir o morir, si se vive o se muere por la Patria. Yo no tuve el honor de morir por ella, pero he intentado serviría durante toda mi vida”.

El Presidente José López Portillo, con una deferencia que lo honra, le detuvo el micrófono y fue acomodando una por una las tarjetas en que el Ing. Bátiz llevó escrito su discurso.

 

BATIZ: VISIONARIO

No fue posible que muchos de los sinaloenses radicados en la Ciudad de México y los que hicieron viaje exprofeso para estar presentes en este solemne acto, tuvieran acceso al reducido recinto de la Cámara de Senadores.

Sin embargo, un gran número de paisanos lograron acompañar y aplaudir al hombre de Sataya en este momento estelar de su vida.

Antes de que se impusiera la medalla a don Juan de Dios Bátiz, el senador por Sinaloa, Ing. Gilberto Ruiz Almada, subió a la alta tribuna para hacer una apología del fundador del Instituto Politécnico Nacio¬nal.

En su discurso expresó que Juan de Dios Bátiz combinaba diversas actividades que lo clasificaban como un hombre universal y polifacético: maestro normalista, profesor de matemáticas, combatiente en el cuerpo del Ejército del Noroeste, gobernador, representante popular de su Estado, tesorero del entonces Partido Nacional Revolucionario, director del Banco Nacional Hipotecario y de Obras Públicas y, en su tiempo, jefe del Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial y Comercial de la Secretaria de Educación Pública.

“Bátiz -dijo Ruiz Almada— es uno de aquellos visionarios que pertenecen a las verdaderas revoluciones. Aquellos que captan por su larga experiencia en la lucha, los anhelos populares y realizan, hacen tangible, la obra social”.

Enseguida consignó que don Juan de Dios había participado en la época de oro de la educación técnica. Lo cual le había permitido repasar los pensamientos nacionalistas de Obregón y Calles, el humanismo de Vasconcelos y Bassols y abrevar en la doctrina avanzada de Luis Enrique Erro. Son ellos —agregó el senador Ruiz Almada— quienes guían su acción como constructor de instituciones transformadoras.

Luego aseguró que “la creación del Instituto Politécnico Nacional no es un mero episodio burocrático. Juan de Dios Bátiz recibe la inspiración de dos ricas fuentes, su contacto estrecho con los altos niveles políticos y su vivencia cotidiana con lo más profundo de los sentimientos populares”.

Ruiz Almada hizo una poca de historia de este hecho sobresaliente en los anales de la educación técnica en México, afirmando que al iniciar su gobierno el general Lázaro Cárdenas le ofreció a Bátiz la subsecretaria de Educación Pública, pero él “solicita de su amigo una función que ya anteriormente ha desempeñado: la jefatura del Departamento de Enseñanza Técnica ¡para crear el Politécnico!

Juan de Dios Bátiz —asienta Ruiz Almada— con modestia y cariño coordina las más diversas voluntades: funcionarios administrativos, responsables de escuelas técnicas, profesores y alumnos, haciendo avanzar las etapas del más importante modelo de la escuela politécnica.

Singulares hechos —agregó— marcan los episodios iniciales del Instituto. El Presidente de la República visita las obras y se mantiene informado, pero en toda ocasión que el jefe del Departamento de Enseñanza Técnica le presenta para firma el acuerdo con que formalizaría la creación de la nueva unidad deportiva, amablemente la difiere.

Pero el hombre de Sataya no se dá por vencido, sigue insistiendo y es hasta 1937 cuando se tiene la primera referencia emanada del encargado del Poder Ejecutivo: el presupuesto de egresos de la Federación, en breve fórmula burocrática, consigna: un director del Instituto Politécnico Nacional, sueldo $1,000.00.

Fue en el año final del gobierno del general Cárdenas — sigue relatando Ruiz Almada— cuando informó al Congreso de la Unión lo siguiente:

“…Para cumplir con — una de las tareas imperativas de la Revolución, fue creado en 1937 el Instituto Politécnico Nacional, donde el alumnado además de aprender artes y oficios, estudia carreras profesionales y subprofesionales, se capacita técnica y biológicamente para intervenir en el proceso de producción y se forman especialistas en distintas ramas de investigaciones científicas y técnicas, llamadas a impulsar la economía del país mediante una explotación metódica de nuestra riqueza…”

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 4, páginas 13-14.

 

Ing. Juan de Dios Bátiz

Ing. Juan de Dios Bátiz, por méritos se le otorgó en vida la Medalla Belisario Domínguez

 

Summary
Name
Juan de Dios Bátiz
Job Title
ingeniero militar
Company
Secretaría de Educación Pública
Address
Sataya, Navolato,Sinaloa, México

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