Personajes de Sinaloa

 

Juan Carrasco

 

Por: Luis Zúñiga

Nació en el mes de junio de 1876 en el pueblo de Puerta de Canoas, municipio de Mazatlán, siendo sus padres don Feliciano Carrasco y doña Santos Aguirre. Su niñez y su juventud se desarrollaron en el campo, dedicado a ayudar a sus padres al cultivo de la tierra y en la cría de ganado. Más tarde se dedicó a la producción de cal y materiales de construcción.

Casó con la señora Manuela Lizárraga habiendo en el matrimonio dos niños, Rafael y Concepción.

En 1911, al iniciarse la campana maderista, fue de los primeros en empuñar las armas en el mismo pueblo donde radicaba, iniciándose allí su carrera militar, la cual fue interrumpida varias veces para volver a la vida del campo. Sus grados militares le fueron concedidos en campaña, siéndole ratificados después por el Gobierno Federal.

Fue jefe de varias zonas militares en la República y en 1929 solicitó permiso de la Secretaría de Guerra y Marina para retirarse del Ejército y aceptar su candidatura a Gobernador del Estado de Sinaloa. Por algunas circunstancias tuvo que retirarse de la campaña política.

Juan Carrasco fue uno de los guerrilleros que más combatió en la revolución y en el período que siguió a la restauración del orden en el país.

Tomó parte en muchos combates, siendo algunos de ellos los siguientes: en El Quelite contra don Justo Tirado y el Escuadrón de la Muerte; en Loma Colorada contra federales de infantería y el mismo escuadrón; en El Potrero contra los federales que mandaba el teniente Meza; en Concordia contra los federales del octavo batallón; en Comedero, Badiraguato y Mocorito con fuerzas al mando del capitán Del Río; en Buenavista, Bamoa y Coyonqui con fuerzas federales y rurales al mando de Herrera y Cairo; en Las Barras con gente mandada por el general Rodríguez; en Estación Modesto con fuerzas al mando del general Razgado; también en Venadillo y El Habal combatió con tropas al mando directo de dicho militar; en la Loma de los Copales con tropas al mando del general Aguirre; en Escuinapa y en La Muralla con gente mandada por el general Buelna; en Pericos con fuerzas de Buelna, así como en Villa Unión, Santiago Ixcuintla y La Labor.

Durante el sitio de Mazatlán combatió por bastantes horas desde el panteón número tres contra los federales afortinados en la Loma Atravesada, saliendo herido de dos balazos. También combatió durante la toma del Puerto de Mazatlán.

Cooperó en la defensa de la ciudad de Torreón cuando Villa atacó y tomó dicha ciudad. Sobre este combate se cuenta que Carrasco llegó procedente de una plaza situada en el Distrito Federal llevando el regimiento que siempre estuvo a sus órdenes. Se le dio orden de defender el Cerro de las Calaveras, siendo por allí por donde penetró una columna villista. Terminado el combate, el jefe que tenía a su cargo la defensa de la plaza llamó la atención a Carrasco por el hecho de haber sido por el sitio que él defendía por donde penetró la columna villista. El general Carrasco no hizo por defenderse, pero cuando fueron formados los contingentes carrancistas para conocer las bajas habidas durante el combate, el general Carrasco ordenó que dieran un paso al frente los individuos de su regimiento. Sólo un oficial y ocho soldados salieron al frente; entonces el general Carrasco, dirigiéndose al jefe de la columna, le dijo:

—Allí tiene usted lo que quedó de mi regimiento. Los villistas pasaron, pero sobre los cadáveres de mis soldados.

Se cuenta también que encontrándose la Brigada Carrasco resguardando el paso de La Muralla, cierta noche fueron sorprendidos algunos soldados que se encontraban de avanzada por un grupo de villistas y fusilados inmediatamente. El general Carrasco dispuso entonces que se atacara a un pueblo de las cercanías de La Muralla, donde había un destacamento villista, al cual se hicieron veinticinco prisioneros. El general Carrasco puso en libertad a trece y mandó fusilar a doce, número igual que el enemigo había fusilado un día antes.

Entre las muchas aventuras del general Juan Carrasco se cuenta la que, encontrándose en El Rosario, Sinaloa, contrajo matrimonio, durante una borrachera, con la señorita Agripina Ramírez, siendo testigos de este acto los señores mayor Ignacio García y general Ernesto Damy, ambos miembros de su Estado Mayor. Cuando el general Carrasco se enteró de lo que había hecho, se apenó mucho y pedía que le aconsejaran cómo anular el matrimonio, pues él era casado y tenía su esposa y sus hijos en El Potrero. Según parece, de ese matrimonio hubo un hijo que lleva el mismo nombre de su padre y que hasta hace poco estaba radicado en Guadalajara, estudiando.

En cierta ocasión, encontrándose en México, cuando la capital estaba ocupada por los villistas, el general Carrasco salió disfrazado del alojamiento que ocupaba para tomar un coche y abandonar la ciudad. El chofer que lo conducía, tomándolo por gente de Villa, le manifestó que lo iba a llevar hasta determinado lugar, porque tenía compromiso con unos militares para ir a localizar a Juan Carrasco, de quien sabían que se encontraba en la capital, añadiendo que los militares aquellos que le habían hablado, tenían interés en custodiarlo para entregárselo a Villa, quien seguramente lo iba a fusilar. Juan Carrasco fingió interesarse y le manifestó que sentía mucho no poder concurrir él también a la captura de Juan Carrasco, a quien “le tenía muchas ganas”, pero que en esos momentos andaba cumpliendo una delicada comisión que le había conferido Villa.

Su enemistad con el general Ángel Flores lo puso en muchas ocasiones en peligro de morir asesinado, pero su astucia y su manera de ser, desconfiado de todos los que le rodeaban, lo salvó en muchas ocasiones.

En artículos anteriores dije cómo nació la pugna que existió entre los generales Juan Carrasco y Ángel Flores. Los amigos del primero hemos sostenido siempre que esa pugna se debió a que el general Flores temía que Carrasco llegara a descollar algún día, con perjuicio de sus aspiraciones políticas. El general Flores que, justo es decirlo, era más previsor y tenía mas clara visión política que Carrasco, comprendió que éste podía llegar a colocarse en mejor situación que él. Desgraciadamente fue lo contrario, debido a que el carácter de Carrasco no era el apropiado para un político. Carrasco no se creía con derecho a ser más que un humilde servidor del Ejército y del pueblo; sus aspiraciones estaban satisfechas en el lugar donde llegó a estar. En diversas ocasiones se le ofrecieron puestos elevados que su misma modestia lo hizo rechazar.

En cierta ocasión celebró una entrevista con don Venustiano Carranza, en Culiacán, y entonces el viejo coahuilense le ofreció que terminado el movimiento revolucionario se fuera a México para colocarlo en un puesto de su administración. Probablemente si se hubiera rodeado de otros consejeros que los que tenía y sus amigos le hubieran dirigido y aconsejado en otra forma, Carrasco hubiera ocupado mejor posición oficial, si no como político, porque no tenía habilidad para ello, sí como militar.

Ahondándose cada día más la división entre los generales Flores y Carrasco, llegó un momento en que se declararon enemigos a muerte. Venía la reconciliación algunas veces por la intervención de personas que veían un peligro en esa división para el estado; pero poco a poco ya estaban nuevamente distanciados.

En pleno movimiento revolucionario hubo muchas demostraciones de esta división y en más de alguna ocasión pudo ser objeto de choques armados entre la gente de uno y otro, que pudieron evitarse por fortuna.

Probablemente lo que vino a aumentar más esta pugna fue la resolución de Carrasco de presentarse como candidato al Gobierno de Sinaloa el año de 1920. Sus amigos tuvieron que vencer muchas dificultades para convencerlo de que debería aceptar su postulación. Posteriormente me he arrepentido de lo que a mí me correspondió, al embarcar al general Carrasco en esa aventura y darme cuenta de los resultados desastrosos que tuvo para él. Después de algunos meses de lucha, un cambio operado en el país, como resultado del famoso Plan de Agua Prieta, hizo cambiar totalmente la situación política de Sinaloa y, muerto Carranza, decidido protector de Carrasco, todas las esperanzas de que éste fuera gobernador de Sinaloa venían por tierra. Flores tenía el mando civil y militar en el estado y Carrasco había perdido con el cambio de cosas, gran parte de su fuerza militar. Comprendiendo su situación volvió al campo, a trabajar sus tierras y hacerlas producir. Los extensos terrenos de El Recreo se vieron entonces exuberantes y fértiles, producir todo lo que eran capaces bajo la hábil dirección de Carrasco. Bastante desilusionado de los asuntos políticos, se mantuvo alejado de todo lo oficial, dedicado a la vida campirana, que era la que él amaba y en la cual se sentía feliz. Rodeado de campesinos, de ex soldados, amigos y compañeros suyos, pasó bastantes meses. De cuando en cuando la intriga tejía sus redes tratando de aprisionarlo en ellas y causándole no pocos disgustos. En cierta ocasión el general Flores comisionó al general Manuel A. Salazar para que practicara un cateo en su casa habitación en El Potrero, por tener conocimiento de que guardaba gran cantidad de armas y parque. Y el informe del general Salazar tuvo que ser contradictorio a las denuncias que obraban en la Jefatura de Operaciones Militares. Sin embargo, estos actos se siguieron repitiendo hasta que fueron tomados por Carrasco como una marcada hostilidad de parte del general Flores. Se vio en peligro y comenzó a prepararse para defender su vida.

Flores quiso en muchas ocasiones obligar a Carrasco a presentarse en sus oficinas de Mazatlán; pero éste, desconfiado, jamás quiso hacerlo, lo cual era considerado por las autoridades militares como desobediencia o más bien como rebeldía. Hasta México llegaban muy malas referencias de Carrasco y se le hizo un ambiente tan perjudicial que el Gobierno llegó a tenerlo como enemigo. El general Francisco Murguía, que operaba en actitud levantisca en Durango y Zacatecas, envió al teniente coronel Vallerezo a conferenciar con Carrasco y a invitarlo a fortalecer la rebelión; pero Carrasco no aceptó la invitación.

Al conocer en los pueblos la situación del general Carrasco empezó a acudir a El Potrero gente de todas partes que se ponía a sus órdenes. Los consejos que sus amigos le dábamos de que fuera a presentarse directamente a México, eran contrarrestados por toda aquella gente que lo incitaba a rebelarse contra el Gobierno. Muchas comisiones salieron de Mazatlan a conferenciar con él para convencerlo de que debía presentarse al general Flores, pero ninguna de esas comisiones lo consiguió.

En uno de los últimos días de junio, Juan Carrasco amaneció en La Noria seguido de unos trescientos hombres bien montados y armados. Durante la comida,estando presente Regino González y otro amigo suyo a quien apodaban El Gallo, el general Carrasco me explicó que él no se rebelaba contra el Gobierno Federal y que lo que deseaba era salir de Sinaloa e irse a presentar a México. Al despedirse me dijo:

—Ruega a Dios que me vaya bien y que confunda a mis enemigos.

El general Abelardo Rodríguez, que tenía a su cargo la persecución de Carrasco, tendió un cordón de tropas desde El Quelite hasta Villa Unión. Después de algunos albazos, de una emboscada que Carrasco puso a los federales en Gavilanes y de algunos tiroteos, logró romper la línea e internarse en la sierra, con muy poca fortuna, pues al pretender internarse en el estado de Durango fue acribillado a tiros en un lugar llamado Guamuchilito, por fuerzas al mando del general Lugo. Con él murieron varios de sus amigos que lo acompañaron hasta el último momento.

Su muerte acaeció el ocho de noviembre de 1922 en un lugar llamado Guamuchilito, situado en la línea divisoria de los estados de Nayarit y Durango. El cadáver fue conducido a esta ciudad y llevado a El Potrero, donde descansan sus restos.

Mazatlán, octubre de 1941.

 

Juan Carrasco

Juan Carrasco, general sinaloense

 

Summary
Name
Juan Carrasco Aguirre
Job Title
Revolucionario mexicano sinaloense
Company
Ejército Revolucionario de México, Secretaría de Guerra y Marina
Address
Puerta de Canoas, Mazatlán,Sinaloa, México

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1 Comment

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