Jesús G. Andrade

El poeta romántico de Sinaloa

 

Por  Isabel Alcaraz

Jesús G. Andrade fue el más importante poeta del Romanticismo en Sinaloa.

 

SU ASPECTO FISICO

Chuy Andrade era delgado, no enjuto, de mediana estatura física, grandes y melancólicos ojos negros, cutis blanco, labios delgados de suave sonrisa, pelo ondulado de color castaño, casi caoba, de aspecto distinguido y finos modales.

Elegante en el hablar como en el vestir, siempre de traje, con corbata de moño y sus botines de charol, su pelo siempre impecablemente peinado con la raya de lado, como era entonces la moda masculina.

Era el eterno paseante de las tardes en las calles del Viejo Culiacán.

 

SU ORIGEN

Nació en Culiacán, Sinaloa, en el siglo XIX, a principios de los años 80, aún en el Porfiriato. Pertenecía a una de las familias más antiguas de Culiacán.

Sus padres: Don Francisco Andrade y Doña Josefina Gómez de Andrade, quienes procrearon 16 hijos, de los cuales llegaron a adultos sólo 8 hermanos; quedando el poeta, huérfano a los pocos años de edad.

Su padre fue Alcalde de Culiacán durante muchos años, en la época en que fue gobernador de Sinaloa el Gral. Francisco Cañedo. Siendo su padre de carácter enérgico, rígido, Chuy Andrade fue educado de acuerdo con los cánones familiares de la época.

Siendo gente de dinero, fue enviado a estudiar la preparatoria a la ciudad de Guadalajara. Se dice que allá, solo y lejos de la rígida vigilancia paterna, inicia su afición a la bebida al despertar a la vida y enfrentarse a la incongruencia entre el dogma y la acción de los hombres.

Hombre inteligente y culto, dueño de una naturaleza noble, dominaba el inglés y se entretenía leyendo en francés y latín. Era, además, habilidoso pianista. Se recluía entonces en las lecturas europeas y en las sonatas de Chopin para vivir en la pureza de su mundo interior.

Recorrió Europa “en busca de mensajes nuevos” —decía— ya que su espíritu se apartaba del positivismo y el dogma en que se le educó. De regreso al terruño, se instala en la vieja casona familiar donde nació y vivió ya solo, a la muerte de su padre. Allí murió también, pobre y olvidado, en la esquina de las calles Ángel Flores y Morelos.

Amó entrañablemente su tierra y ese amor se revela en su obra. He aquí un fragmento de su elegía

 Al Humaya

que empieza así:

Oigo tu voz, ¡Oh, río caudaloso…

y termina así:

…Bañada por tus brisas fue mi cuna

En mis tiempos de paz y de fortuna;

Y así, cual me arrulló con su cariño

Tu voz atronadora que retumba

En mi lecho purísimo de niño

Con tu rumor arrúllame en la tumba.

En su formación intelectual se conjugan, las ideas libertarias de Rousseau con la poesía maldita de Boudelaire. Le tocó en suerte ser uno de los jóvenes testigos en la transición del apacible Siglo XIX a la estampida del Siglo XX.

Buen sonetista, su poesía posee vestigios del clasicismo, por influencia de su formación estudiantil; ya en plena juventud lo absorbe el Romanticismo, que, como todas las corrientes del pensamiento, llega tardíamente a la América.

Jesús G. Andrade es, entonces, reflejo puro del romanticismo y un producto genuino de su época; un México europeizado en el que el alcoholismo era el natural refugio no sólo del bohemio, sino de la población entera.

Un factor cultural no combatido ni siquiera advertido aún como problema social.

Por otra parte, el Romanticismo es el movimiento artístico que más suicidios ha producido en la historia de la cultura. El alcoholismo era también una forma de suicidio inconsciente para los hombres que amaban a Dios, como Chuy Andrade.

 

SUS ACTIVIDADES

El conflicto interior no impide al poeta atender sus necesidades cotidianas: sus conocimientos del idioma inglés y su vasta cultura le abren el camino a la docencia, que ejerció con fervor para delicia del estudiantado: fueron celebres sus clases de Estética del Colegio Civil Rosales, que tiempo atrás lo recibió como alumno. También deleitó a sus alumnos de Literatura con su elegante estilo. Fue también: Maestro de inglés en la escuela “Jesusita Neda”, colaborador de la revista Bohemia sinaloense que publicaba en Culiacán Don Julio G. Arce, colaborador de El monitor sinaloense, también de Culiacán, colaborador de El correo de la tarde, de Mazatlán.

Combinaba estas actividades con la peña literaria a la que concurrían los más connotados personajes del romanticismo trasnochado de la provinciana capital del Estado de Sinaloa: Enrique Pérez Arce, Sixto Osuna, Francisco Verdugo Fálquez, Elenes Gaxiola, Medina Olazábal, entre los que Jesús Andrade brillaba con luz propia como el poeta más completo, hasta la aparición de los modernistas.

El modernismo en México, prende con rasgos propios. El nacionalismo y el estridentismo posterior, entre los que se suceden una serie de “ismos”, son la propuesta de los modernistas mexicanos entre los que surgen los poetas Manuel José Othon, Manuel Gutiérrez Nájera, Salvador Díaz Mirón, Ramón López Velarde y, ya cercanos a Jesús G. Andrade, el jalisciense Enrique González Martínez y el nayarita Amado Nervo, entonces en estas tierras.

En esta etapa de transición salen a la luz pública, dentro de otros géneros literarios: Heriberto Frías, Genaro Estrada, Ángel del Campo (“Micros”), Juan L. Paliza y Alejandro Hernández Tyler. Gilberto Owen más tarde adquiere su madurez y emerge con el grupo de los contemporáneos.

 

SU OBRA Y SUS ANECDOTAS

De esta etapa de la vida del poeta se recuerda la polémica en verso sostenida con Juan L. Paliza y el discurso lírico que lanzó, en 1910, al iniciarse la campaña política para elegir nuevo gobernador del Estado, cuando desde las banquetas de la calle Morelos, se declara intransigente Ferrelista y arremete con apasionada y metálica arenga contra la dictadura del topoderoso Diego Redo, aún gobernador de Sinaloa por la gracia y poder de los últimos días de gloria de Don Porfirio.

Recalcitrante adepto de la justicia y la libertad, rebelde por naturaleza, no puede quedar al margen de la Revolución y se convierte en portavoz del sentir de su pueblo; él, renegado y subversivo, con su lírica patriótica.

1914 y la Primera Guerra Mundial encienden la ya embravecida sangre del poeta que grita con dolor ante la abyecta condición del hombre. Su poema se vuelve universal en su reclamo del amor, la paz… y aprende tardíamente —nos dice Enrique Félix— la verdadera condición del hombre. Rompe todos sus poemas y se encierra en sí mismo con la ayuda de la embriaguez. El poeta deambula por las vespertinas calles de Culiacán, buscando a Dios. Era habitual ya encontrarle dentro de Catedral escribiendo sus poemas.

Esta costumbre le costó, en ocasiones, enfrentamientos con el padre Verdugo, en los cuales hizo alarde de su ingeniosa y picaresca habilidad poética.

La sensibilidad que Jesús G. Andrade poseía, su ascendrado patriotismo y el conocimiento que tenía de las reacciones del pueblo a través de su mutua identificación, quedaron manifiestos en las palabras proféticas que el poeta lanzó al Gral. Álvaro Obregón, con quien guardaba cierto parentesco además de una afectuosa relación que le inspiró uno de los poemas que, de toda su obra, fueron los que causaron más impacto y que se leyó en ocasión de la visita oficial del General a Sinaloa como Candidato a la Presidencia de la República.

Esta Oda al manco de Celaya se cerraba con esta expresión:

…Detrás de ti va el pueblo; Delante de ti, Dios.

Pero esta amistad se corta cuando, pasado el tiempo, el General Álvaro Obregón lanza su famosa carta abierta al pueblo de México, aceptando su reelección. Así, cuando Obregón llega a Culiacán en su campaña reeleccionista, de paso por la ciudad de México, durante la apoteótica recepción de las autoridades —hasta entonces antirreeleccionistas — Chuy Andrade se acerca y le increpa sus proféticas palabras:

— ¡Mocho! ¡Oyes esas campanas que hoy

tocan a Gloria?

—… ;Pronto doblarán a muerto!

Efectivamente. Semanas después el Gral. Álvaro Obregón, asesinado por Toral, pasaba amortajado a bordo de un tren especial del Sub-Pacífico rumbo a Sonora, mientras las campanas de Culiacán tocaban a muerto.

De su más conocido poema dedicado a su ciudad natal, en ocasión el Cuarto Centenario de la fundación de Culiacán, se cuenta que en un acto de rebeldía se niega a someterse al decreto de las autoridades locales que lo obligan a componer el poema en la cárcel.

El poema Culiacán fue hecho tras algunas horas de resistencia y es uno de los más bellos cantos de amor a la tierra sinaloense. He aquí un fragmento.

 

Culiacán

Emperatriz que guardas los sacros lares míos,

Y cuya faz reflejan las linfas de los ríos

que como dos vasallos que tu belleza encanta

se adunan presurosos para besar tu planta…

 

Yo te he visto en las tardes cual fabulosa reina,

cuando el sol que declina sus cabellos despeina,

perfilar tus encantos en el celeste domo

como en un abanico de esplendor policromo…

 

¡Oh, emperatriz augusta que amaron mis mayores!

Un adalid contemplé tu sueño entre las flores.

Ya se acerca a tu lado con cauteloso afán,

para robarte un beso, Don Nuño de Guzmán.

 

Otros poemas que han sido rescatados del olvido son: Salutación en el que exalta su amor filial, en un torrente de fervorosos versos al autor de sus días:

 

Salutación (fragmento)

… ¡Oh, pastor de las almas, peregrino,

ya reposas al fin a nuestro lado!

¡Cuán largo, cuán penoso fue el camino

que siguieron tu planta y tu cayado!…

 

Y a su canto a la naturaleza y al amor perdido, en uno de los clásicos poemas de corte nítidamente parnasiano: Evocación, con una elasticidad que evoca los olores de las primaveras Culichis mientras nos conmueve su melancólico llanto por la ausente:

Evocación (fragmento)

Allí en el banco de la tallada roca

que oculta la discreta enredadera,

¡Ay! ¡Cuántas veces con ternura loca

la tibia emanación de primavera!…

 

SUS AMORES

No se sabe si este poema fue escrito para su “Santa” María Valle, la eterna novia que le lloró en su tumba o para su amor primero, el amor imposible por Rosario Depraect.

Rosario era maestra en la misma escuela donde él trabajó. Prendado de su blanca belleza, hace vanos intentos por conquistarla y se multiplica su producción poética:

 

A Rosario Depraect (fragmento)

Blanca, muy blanca te miré un instante.

En mi mente surgiste de improviso.

Te vi divina en mi delirio amante

como a Beatriz el Dante

En la contemplación del paraíso…

 

El 30 de junio de 1919 durante el festival de fin de cursos se planea hacerle también un homenaje de despedida a la adorada, en su escuela, pues va a contraer matrimonio. Jesús no es el elegido de su corazón, pero mostrando una vez más su calidad humana, su bonhomía y nobleza, escribe para su amada:

 

Los niños

(un fragmento)

…Por eso en los niños hay algo celeste,

que evoca, al mirarlos, su patria inmortal

sus alas ocultas la Cándida veste

y un nimbo decora su frente ideal…

 

Otros poemas han quedado en manos de sus amigos. La obra inédita del poeta quedó en prenda de su amor en las manos de su eterna María Valle. Poco se conoce de ella: Quizá nacida en la sierra sinaloense, se fue para siempre después de sepultar al poeta. Otros poemas —Azules son tus ojos, Sola, A Hebe— han sido publicados. Se conoce la existencia de muchos más, pero pocos se conocen por escrito.

 

 

SU FINAL

En su última etapa depresiva, casi al final de sus días, destruido ya físicamente por su afición alcohólica, es que el poeta abre la jaula de sus aves, con ardorosa disertación acerca de la libertad; suelta también a su emplumado compañero, el loro que escuchó sus frecuentes monólogos, quema sus versos y se encierra en su vieja casona como protesta, ya muda, del mundo que le rodea. Se encierra, se retrae, en un último esfuerzo por comprender al hombre.

Jesús G. Andrade cierra definitivamente sus ojos al mundo el 8 de diciembre de 1928, solo, pobre y olvidado.

 

EPILOGO

En su libro Torre de Marfil el escritor, historiador y ensayista Lic. Don Héctor R. Olea, escribe: “Conocí… al poeta Andrade en julio del año en que asesinaron a Zapata. Asistió a un festival de fin de cursos y a la exposición escolar; acompañó en el presídium al Gobernador Iturbe”.

Héctor R. Olea, del lado de la oposición política se convirtió en Vasconcelista. Publicó la revista estudiantil Cerebro en su homenaje al Sr. Lic. D. José Vasconcelos, Candidato a la Presidencia de la República en la que colaboraron estudiantes, poetas y maestros, entre éstos, el poeta Chuy Andrade, rebelde y anticlerical (sic), a quien visita para recoger un poema para un homenaje a Vasconcelos que se haría a su paso por el Estado de Sinaloa como Candidato presidencial. Los versos le fueron entregados al entonces estudiante rosalino con palabras, según lo relata el propio escritor: —”Ya tengo los versos que escribí en homenaje a Vasconcelos, ese hombre que honra a la patria”—. Y buscamos el original. Continúa el autor: “Al final de la búsqueda sólo encontramos una hoja de papel escrita a lápiz por el mismo Chuy, en la que se leían una docena de versos… Iba a ser éste su último poema, trunco como su obra…”. “…El poeta murió, incomprendido, días después de mi visita, creo que durante la celebración religiosa de la Concepción…”. “…Vasconcelos llegó a Culiacán cinco días después de la defunción del poeta Andrade.

Después de su muerte el Gobierno de Sinaloa honró su nombre en una de sus calles más céntricas. La vieja casona desapareció y hoy, sobre su recuerdo, se encuentra un moderno edificio comercial.

Su tumba se localiza casi a la entrada del panteón San Juan, a mano derecha, bajo una lápida sin su nombre ni fechas, a ras del suelo. En la superficie, el nombre de su madre y unos versos que con lápiz escribiera uno de sus sobrinos y que más tarde un familiar mandó grabar. Ese poema y el nombre de su madre, son su única identificación.

Jesús G. Andrade sigue esperando justicia en la antesala del recuerdo.

 

Tomado de; Ancla y Estrella, Antología 1984-1985, Crónica Cultural de El Debate, Los Mochis, Sinaloa, 1986.

 

 

 

Jesús G. Andrade

Jesús G. Andrade, el poeta romántico de Sinaloa

Summary
Name
Jesús G. Andrade
Nickname
(El poeta romántico de Sinaloa)
Job Title
Poeta, profesor
Company
Colegio Civil Rosales, Escuela Jesusita Neda, Revista Bohemia Sinaloense
Address
Culiacán,Sinaloa, México

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1 Comment

  • Jorge Antonio Nieto says:

    Excelente trabajo y labor literaria! que este trabajo que se esta haciendo en este sitio perdure y se difunda. Muchas felicidades.

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