Construcciones y monumentos emblemáticos de Sinaloa, México

 

HOSPICIO “FRANCISCO I. MADERO”

 

El Dr. don Lázaro de la Garza y Ballesteros, obispo de Sonora, Sinaloa y las Californias, con sede en Culiacán, adquirió un solar al sur de la ciudad que ocupaba una huerta en que antiguamente estuvo la Ermita de San José y bajo la dirección de un maestro albañil apellidado Flores se dio principio a los trabajos de construcción del edificio, que iba a destinarse al Seminario Nacional y Tridentino de Sonora, con fecha 30 de julio de 1839.

El Ilustre Ayuntamiento de Culiacán, tres meses después, adjudicó al mitrado un solar de cien varas para dar más extensión a la obra y se le dispensaron los derechos de registro por considerarse el establecimiento del colegio de pública utilidad, según se asentó en el acta de cabildo del 14 de octubre de 1839.

Esta mansión eclesiástica se terminó de construir y se inauguró solemnemente por el prelado y el gobernador del Estado, don Luis Martínez de Vega el da 8 de octubre de 1842.

Durante la administración del benemérito Lic. don Benito Juárez, al expedirse la Ley de nacionalización de los bienes del clero el predio urbano fue intervenido por el gobierno liberal a cargo del general don Plácido Vega, pero el gobierno del Estado expidió un decreto, siendo gobernador y Comandante Militar el general don Domingo Rubí, por medio del cual se devolvían a la iglesia los inmuebles conocidos por el Seminario y la Casa Episcopal, que surtió efectos el 26 de febrero de 1866.

La finca estuvo en poder de las autoridades eclesiásticas, dándole diversos usos, hasta que dejó de funcionar el Seminario Nacional y Tridentino de Sonora el día 24 de mayo de 1883.

En lugar del citado centro educativo quedó establecido en el local el Seminario Conciliar de Sinaloa.

En la época de la Revolución por órden del defensor de la plaza, general Higinio Aguilar, la casa fué ocupada por fuerzas rurales del Estado, al mando del capitán Herrera y Cairo, el día 20 de mayo de 1911.

En 1917 el edificio fue declarado propiedad federal y el general Ramón F. Iturbe lo adquirió y encargó al Ing. José Laguardia la reconstrucción del establecimiento y, una vez terminadas las obras, fundó en él un albergue para niños pobres con la denominación de Hospicio “Francisco I. Madero”.

En 1959 la planta alta se utilizaba como orfanato y la parte baja, bastante transformada, la ocupaba una escuela primaria y, por fin, a fines de la década pasada, se destino como residencia oficial del poder ejecutivo del Estado.

Cabe mencionar que, como un recuerdo, existe una pintura al óleo realizada por el artista don Víctor Ríos del viejo caserón tal como fue a mediados del siglo XIX.

 

Tomado del libro: Pinceladas del viejo Culiacán, Olea, Héctor R., Ediciones del Ayuntamiento de Culiacán, 1985.

 

Hospicio Fco. I. Madero, Culiacán, Sinaloa

Edificio del Hospicio Francisco I. Madero, hoy palacio municipal de Culiacán, Sinaloa, México

 

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Hospicio Francisco I. Madero
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La historia de inmuebles emblemáticos de la capital del estado de Sinaloa, en México

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