Historia de los pueblos y ciudades del Estado de Sinaloa, México

 

 

HISTÓRICO DE ROSARIO

 

Por: el Sr. Lic. E. Pardo

Esta ciudad, cabecera del Distrito de su nombre en el Estado de Sinaloa, México, ocupa, por su importancia, el tercer lugar en el Estado. Fue fundada en tiempo de los españoles, y a la fecha existen algunos edificios de aquella época que se hacen notables por su severa arquitectura que contrasta con la de los edificios modernos. Tiene una población de 7,000 habitantes, y puede afirmarse mucho favorable sobre su cultura. Más de un cincuenta por ciento de sus habitantes sabían leer y escribir en 1891.

Según los datos estadísticos de ese año, en la fecha cabe mejorar el grado de cultura, pues la instrucción pública de entonces acá ha tornado notable incremento. Existe una escuela de niños que cuenta con doscientos alumnos, y tres escuelas de niñas sostenidas por el Municipio. Cada plantel debe contar una asistencia diaria de cien educandos. Hay además una escuela de niños sostenida por particulares. Entre los edificios notables se cuentan: la casa antes de don Librado Portillo, hoy propiedad de D. Ignacio Ramos y socios; la de doña Luciana N. de la Fuente (propiedad particular), el Cuartel, todos de arquitectura antigua; las oficinas de la negociación Minas del Tajo, y Negociación Guadalupana, los establecimientos comerciales El Palacio, La Oriental, y la casa particular del señor Antonio H. Paredes. Entre los edificios públicos están el Templo Católico, el Palacio Municipal y el Hospital Civil.

Antes de la fundación de Mazatlán, el Rosario era el asiento de las grandes operaciones mercantiles, pues allí estaban las casas fuertes de comercio, las oficinas fiscales y los poderes públicos.

El Rosario tiene de fundado doscientos cincuenta años, y su nombre viene de la siguiente relación: En Aguaverde, punto cercano al mar, existía hacia 1655 un español entregado a la agricultura y a la cría de ganado. El día 3 de agosto de ese mismo año el caporal Rojas se apercibió de la ausencia de una res, y poniéndose en busca de ella, tomó la margen del río hasta que se encontró en el punto dominante, en lo que hoy se llama Loma de Santiago, desde donde divisó la res que buscaba. Bajó rápidamente en su seguimiento, y como resultado de su vertiginosa marcha, se reventó el rosario que llevaba al cuello y cayeron dispersas las cuentas. Mas sin suspender su carrera, arrojó su sombrero en aquel punto para que sirviéndole de marca, pudiera identificarlo al volver a él.

Como la luz iba poco a poco extinguiéndose, abandonó su empresa y volvió al lugar donde había dejado su sombrero. Vino la noche y se vio obligado a hacer lumbre para ahuyentar los mosquitos de la estación de aguas. Al día siguiente vio, con gran sorpresa, una gran cantidad de plata adherida a la pena donde había encendido la lumbre, y que había fundido debido a la acción del calor. Rojas se fue inmediatamente a dar parte de este inesperado suceso a su amo, quien cerciorado del caso por la vista del metal fundido, se transportó al lugar que examinó con curiosidad extraordinaria. Su primera operación fue abrir un tajo sobre la peña, explorando el precioso metal, y de entonces data el nombre de Tajo que lleva la actual negociación en la ciudad que hoy debe su nombre a la pérdida de un rosario.

El Tajo y La Guadalupana tienen su hacienda de beneficio cerca del río Baluarte que baña muy de cerca la parte sur de la ciudad. La Guadalupana fue descubierta en 1881 por doña Juana Herrera, actual vecina de Escuinapa. La ciudad debe a esta negociación parte de su prosperidad.

Hay otra empresa minera naciente llamada Negociación del Yauco, y el señor Enrique Castañeda creó la sociedad anónima bajo el nombre de Minas Hidalgo y Anexas. Está empresa está llamada a hacer gran ruido en el mundo minero. La sociedad legal data desde noviembre último, y los trabajos e instalaciones hasta este momento representan un valor de noventa mil pesos. La ciudad tiene dos bellos jardines: el de la Plaza Hidalgo y el de Plaza Rosales. Este último se debe al empeño del actual Prefecto del Distrito, señor Adalberto Patiño, que no se da punto de descanso para atender todos los ramos de la Administración, entre los que se cuenta el de Mejoras Materiales, que ya le debe mucho. Alguien ha dicho que los jardines son la sonrisa de las poblaciones, y aparte de esta figura de retórica se palpa de una manera real y positiva la excelencia del medio ambiente perfeccionado por esas plantas de gratas emanaciones y vistosas frondas. El primero de estos paseos debe su nombre a un recuerdo del Padre de la Independencia Mexicana y segundo, al héroe sinaloense, Antonio Rosales, vencedor de los franceses en el pueblo de San Pedro, cercano a la capital del Estado.

El pueblo de Rosario es pacífico, trabajador y adicto a las autoridades constituidas. En épocas difíciles ha empuñado las armas para defender la integridad del suelo y las instituciones de la República; también ha luchado cuando los intereses comunales han sido amenazados ilegítimamente, como en la época del cabecilla Lozada. En la clase culta hay hombres que descuellan y se han distinguido en el comercio, en las artes, en las letras, y sin ostentación, prestan su valioso concurso a la causa del progreso. Las aptitudes que manifiestan son de abolengo, pues hace años se apuntaban en el Rosario personas verdaderamente notables que llegaron a figurar merced a su propio esfuerzo, como don Manuel Eznaola, muy versado en derecho; Pablo Villavicencio, escritor satírico, que fue conocido con el nombre de El Payo de Rosario, y que llenó con sus escritos el mundo de las letras; don Juan Nepomuceno Ruelas, sorprendente por su facilidad para versificar. El Parnaso Rosareño tuvo su Manuel Acuña en Jesús López Portillo y Fletes, todavía sentido y llorado, no por sus bellas creaciones que dejó como testamento de su númen, sino por las que se llevó consigo.

En el día hay un periódico hebdomadario que lleva 17 años de existencia. Tiene por nombre El Sur de Sinaloa, y ha tenido épocas de distinguirse por su variado material y estudios de mérito sobre distintas materias.

Para comprobar el espíritu de empresa que distingue al Rosario y su genio siempre progresista, diremos que hoy día se proyecta la construcción de un teatro cuya necesidad se siente. Se habrá dotado a la ciudad de un adorno más en pro de su adelanto. Trátase además de formar un pequeño parque en la margen del río, sirviendo la esplanada formada por la negociación Guadalupana cerca de su hacienda. Llevado a cabo este pensamiento, será uno de los sitios más recreativos, especialmente en la estación de verano.

 

Tomado de: Sinaloa ilustrado; El Estado de Sinaloa, Sus Industrias Comerciales, Mineras y Manufactureras, Gobierno del Estado de Sinaloa, México, D.F. 1980.

 

Historia de El Rosario, Sinaloa, México

El Rosario, Sinaloa, México; histórico

 

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El histórico de Rosario
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un repaso por la rica historia del municipio del sur sinaloense de El Rosario

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