Héroes sinaloenses

 

EN EL CENTENARIO DE LA MUERTE DE HERACLIO BERNAL

 

Por: Salvador Lozano Quintero

 

El 5 de enero de 1888, en Cerro Pelón, lugar cercano a la Villa de Cosalá, Heraclio Bernal es sorprendido por el Ejército Federal, que guiados por los traidores Crispín García y Jorge Ayón dan muerte al famoso personaje, dando inicio a una leyenda en la que aún los historiadores no se ponen de acuerdo para catalogar el carácter del hombre asesinado y exhibido en la plazuela de Cosalá como vulgar bandolero.

¿Fue Heraclio Bernal un bandolero o un precursor revolucionario?

A este respecto, el Instituto Nacional de Antropología e Historia publicó, en 1976, una investigación hecha por la escritora Nicole Girón, en lo que hasta hoy es el estudio más completo acerca de Bernal y que titula: “Heraclio Bernal: bandolero, cacique o precursor de la Revolución?” y cuyo reducido tiraje de mil ejemplares no ha tenido la difusión que merece, por la calidad de su contenido, riquísimo en cuanto a las fuentes de investigación, ya que Nicole Girón, hurga en los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional; en los periódicos oficiales; en las hemerotecas; consultas a don Eustaquio Buelna, Ignacio Gastélum, Alejandro Hernández Tyler, Fausto A. Marín, y en fin en una extensa bibliografía que sería imposible citar completa.

La intención de este trabajo es dar a conocer dicho ensayo y acercarlo al público sinaloense para conocer algunos aspectos desconocidos del “Rayo de Sinaloa”.

Así que todo lo que se diga, tendrá como punto referencial el mencionado ensayo.

La segunda mitad del siglo XIX se caracteriza en México por la dura crisis económica, que azota el país a causa de los malos gobiernos que tuvo que soportar el pueblo mexicano, sobre todo el período que abarca la dictadura santanista, lo cual provocaba aparición de bandoleros que asaltan en los caminos, las diligencias y la recua que transportaban los metales en que tan rica es nuestra patria.

La literatura nacional es rica en este tema: Payno y Los bandoleros del río Frío, Inclán con Astucia, Altamirano con El Zarco son algunas muestras de nuestro aserto.

Al arribo al poder de Porfirio Díaz, fue una de sus metas la pacificación del país y encaminarlo a su modernización siguiendo el modelo capitalista de los Estados Unidos de América y los países europeos.

En los inicios del porfiriato, dos personajes empañaban el paisaje político y capturaban el interés y la admiración del pueblo que les adjudica un nuevo tipo de bandido muy diferente al “Zarco” por ejemplo, prototipo del bandido desalmado, secuestrador y asesino.

Este nuevo tipo es el del bandido generoso que roba al rico para socorrer al pobre, y cuya audacia burla a la autoridad constituida, no muy popular, ahí encajan las figuras de Jesús Arriaga, “Chucho el Roto” y nuestro Heraclio Bernal.

“Heraclio Bernal rebasó el marco de actuación habitual de los bandoleros. Como ellos atacó diligencias, despojó a los viajeros y robó bienes de particulares; pero esos actos delictivos se realizaron casi siempre sobre víctimas seleccionadas con criterios ajenos a los motivos económicos, móvil general del robo y del bandidaje. Su papel de jefe de banda lo asemejó muchas veces a un caudillo militar. Su insumisión y arrogancia lo hacen equiparable con los más altaneros caciques. Es un personaje completo, difícil de definir, de contornos imprecisos, pero que ha cristalizado en su leyenda algunos rasgos ejemplares que constituyen una imagen positiva, aunque de trágico sino, del macho mexicano. Imagen sin duda todavía portadora de significado puesto que perdura en la cultura tanto tiempo después de la desaparición de su modelo real”.

Su popularidad trasciende el marco geográfico de sus acciones, a su muerte se ocupan de él todos los periódicos nacionales como El Pacto Federal (15-11-1885), La Patria Ilustrada (20-11-1888), (21-VII-1886), El Partido Liberal (8-1-1888), El Diario del Hogar (15-1-1888), La Federación (10 y 11-1-1888).

Algunos de estos periódicos lo idealizan a tal punto de convertirlo en héroe mítico, mientras otros reducen a la categoría de sangriento criminal. La Federación dice de él, el 5 de enero de 1988, “Heraclio Bernal no era un bandido vulgar en extremos, más que un ladrón de camino real, más que un salteador fue trastornador del orden público que llegó a dominar, después de cuatro años de peligro, una serranía de cuatro leguas a la redonda”.

Mientras El Estado de Sinaloa periódico oficial de Culiacán, responde el 23 de febrero de ese año: “Heraclio Bernal era hombre del pueblo, de oscuro proceder, ignorante, de malos instintivos, obsecado, cruel, perverso en toda la extensión de la palabra y cuya única táctica consistió siempre en no exponer la vida en una pelea (…)

 

Enero 1995

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 64, página 19-20.

 

Heraclio Bernal centenario de su muerte

Heraclio Bernal, héroe sinaloense

 

Summary
Name
Heraclio Bernal
Nickname
("El Rayo de Sinaloa")
Job Title
Bandido sinaloense
Address
Cosalá,Sinaloa, México

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