Gente de Sinaloa

 

Heraclio Bernal, El Bandido Generoso

 

Por: Marco Antonio Berrelleza Fonseca

 

Corre el mes de julio de 1855. Por el polvoriento camino de San Ignacio, una carreta tirada por dos mulas somnolientas, conduce a una joven pareja que arrulla entre sus brazos a un pequeño que apenas despierta a la vida. Horas más tarde arriban a la iglesia pueblerina, alegrada por las voces infantiles que acuden al templo en los días de bautismos para recibir el bolo que, desde tiempos inmemoriables, lanza al aire el padrino de la criatura.

Minutos después, la pareja, emocionada, abandona el recinto sagrado. Han cumplido con su deber. Felices inician el retorno a la humilde ranchería, donde han quedado a regañadientes los tres primeros vástagos producto del matrimonio celebrado tiempo atrás en la Villa de Cosalá.

En los archivos de la parroquia de San Ignacio ha quedado registrado el documento que muchos años más tarde será buscado con sumo interés por los estudiosos de la historia regional.

“Hoy, 22 de julio de 1855, yo, José María Martín, cura encargado de esta Santa Iglesia de San Ignacio, bauticé solemnemente y puse los santos óleos a Heraclio Bernal, que nació en El Chaco, el veintiocho del pasado junio, hijo legítimo de Jesús Bernal y de Jacinta Zazueta. Fueron sus padrinos Manuel Maldonado y Petra Franco, de lo que doy fe”.

Así se inicia la leyenda más viva de Sinaloa.

Con el paso de los años, el pequeño Heraclio Bernal se convertiría en el personaje más querido y admirado por los campesinos serranos de Sinaloa. Las circunstancias, siempre adversas en tiempos del porfirismo para los hombres de extracción humilde, lo lanzarán a la vereda, con una pistola en cada mano, en una lucha tenaz por la reivindicación de los suyos.

Cuando Heraclio Bernal tenía 13 años, la familia abandona El Chaco para buscar fortuna en el famoso mineral Guadalupe de los Reyes. Por estos años, la minería era una actividad importante en Sinaloa, reconocida en el mundo entero por la calidad del metal precioso extraído de sus vetas.

Es en Guadalupe de los Reyes donde Heraclio Bernal aprende a leer y escribir, en la pequeña escuelita fundada por el bondadoso profesor mazatleco don Ángel Bonilla. Sin embargo, no concluye sus estudios porque don Jesús, que no ha corrido con suerte en el mineral, decide regresar a su rancho para trabajar la tierra y cuidar el ganado.

Años más tarde, Heraclio Bernal, un hombre ya fuerte y curtido por el polvo de los surcos que abrió con el arado de su padre, abandona el hogar paterno y regresa a Guadalupe de los Reyes, ahora para trabajar como minero. Cansado de la explotación y de los malos tratos de los capataces, un día sustrae de la negociación donde presta sus servicios una barra de plata. Denunciado por uno de sus compañeros de barraca, raudo y veloz huye en su corcel por montes y valles, sin rumbo determinado.

A partir de ese momento Heraclio Bernal se convierte en el amo y señor de los caminos sinaloenses. A la cabeza de 24 hombres, entra a las negociaciones mineras para vaciar sus bodegas; espera detrás de un recodo del camino a la diligencia nacional para desplumar a los ricos hacendados, mineros y caciques regionales que viajan con el ¡Jesús! en la boca porque sus hazañas son divulgadas por los periódicos más importantes de la capital del país.

Muchos son los asaltos que realiza. EI botín lo reparte entre sus hombres y los pobres de las rancherías de la sierra. Pronto se le conoce como el Bandido Generoso. Más tarde se convierte en revolucionario antiporfirista y participa en el levantamiento que encabezó en Sinaloa el general Ramírez Terrón.

Aún en nuestros días, su nombre se pronuncia con admiración.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 64, página 27.

 

 

Heraclio Bernal

Heraclio Bernal, El Bandido Generoso

 

Summary
Name
Heraclio Bernal
Nickname
(El Bandido generoso sinaloense)
Job Title
Bandido
Address
Chaco, San Ignacio,Sinaloa, México

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