Personajes de Sinaloa

 

Genaro Estrada (1887-1937)

 

Por Herberto Sinagawa Montoya

 

Nació en Mazatlán el 2 de junio de 1887. Hizo sus primeras armas en el periodismo como tipógrafo y redactor en “El Monitor Sinaloense”, de don Faustino Díaz y el Lie. Herlindo Elenes Gaxiola. Convivió los días de la juventud con otros distinguidos intelectuales como el Dr. Enrique González Martínez, Lic. Ignacio M. Gastélum, Esteban Flores, Jesús G. Andrade, José H. Moreno, Carlos Filio, Samuel Híjar y Lic. Francisco Verdugo Fálquez. Tras ser regidor del Ayuntamiento de Culiacán, fue a probar suerte a México.

Escribió en los periódicos “El Diario” y “El Mañana”, y en 1912 asumió la secretaría de la Escuela Nacional Preparatoria. Poco después fue maestro de la Escuela Nacional de Altos Estudios; fue a Milán, Italia, en 1920 como funcionario de la Secretaría de la Industria y Comercio organizando una exposición mexicana, y luego fue profesor de la Facultad de Filosofía y Letras. En marzo de 1924 fue nombrado oficial mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores, iniciando una carrera diplomática que le proporcionaría prestigio y fama. Subsecretario de Relaciones Exteriores en 1927, tres años después asumió la Secretaria hasta el 23 de febrero de 1931, durante el gobierno del Presidente Ortíz Rubio.

En su último desempeño en el servicio exterior Genaro Estrada fue embajador extraordinario y ministro plenipotenciario en España, y, al mismo tiempo, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en Portugal y Turquía. Como producto de su larga experiencia diplomática, nació la “Doctrina Estrada”, que pugna una por la garantía de la soberanía de los países de habla española frente a la intervención extranjera. “Quiero defender —decía— tanto la independencia política de los pueblos del continente como la independencia espiritual levantando la tradición hispánica frente a la invasión sajona”. En uno de los capítulos de su doctrina, se asienta: El cambio de gobierno no creará un problema de reconocimiento, sino que las relaciones diplomáticas no se interrumpirán por ese hecho ni un instante a menos que un país, como acto deliberado suyo, decidiera romperlas retirando sus representantes diplomáticos.

El Lic. César Sepúlveda, dijo en su obra “Derecho internacional”, publicado por Editorial Porrúa en 1980: En el trasfondo de la Doctrina Estrada laten muchas cosas que se desprenden del mismo texto, en su parte introductoria, que es la más fuerte y la más propia de Estrada y además la que realmente salva a la Doctrina. Primero que nada representa una protesta del gobierno de México contra la práctica viciosa del reconocimiento de un nuevo gobierno como medio para obtener otro país ciertas ventajas unilaterales indebidas, o como un acto intervencionista en los asuntos internos de un país latinoamericano. Constituye una reacción ostensible contra la posición intervencionistas del gobierno norteamericano en los asuntos de la América Latina. Debe entenderse como una condena del programa de reconocimientos del Presidente Wilson. Puede interpretarse asimismo como una renuncia pública y generosa de México para ejercer el reconocimiento en demerito de otros países y en su mejor expresión debe entenderse como la manifestación de la no intervención en los asuntos de otros Estados, y en este sentido es como se la entiende generalmente en la literatura internacional.

Podría agregarse también que debe considerársele como un intento de política internacional nueva, propia e independiente, del gobierno de México, como un nuevo sendero en busca de soluciones más justas en las relaciones internacionales.

Y frente al problema histórico de México con su vecino del norte, y a raíz de su renuncia como secretario de Relaciones Exteriores el Presidente Pascual Ortíz Rubio, comentó con amargura: “Un secretario de Relaciones Exteriores que se oponga a la política del norte debe dimitir”. Fue él mismo víctima de una violenta resaca provocada por un continente, tierra clásica de cuartelazos y golpes de Estado, y un país, como el nuestro, ensangrentado por tres revoluciones y más de mil “pronunciamientos”.

Fue, además de diplomático, poeta y novelista; de ahí la gran amistad que cultivó con editores y libreros a los que, en un rasgo de buen humor, llamo “cumplidos y orgullosos ciudadanos de la República de las Letras Mexicanas”.

Para probar su amor por los libros, escribió muchos: Poetas nuevos de México, (1916); La linterna sorda, (1919); Visionario de la Nueva España, (1921); Monografías bibliográficas mexicanas, (1925); Archivo histórico diplomático mexicano, (1925); Bibliografía de Amado Nervo, (1928); Crucero, (1928); Pero Galin, (1926); Escalera, (1929); Paso a nivel y Senderillos a ras, (1933) y, finalmente, un ensayo sobre arte: Genio y figura de Picasso.

Otra obra suya, fundamental para conocer la historia diplomática de México, es »Un siglo de relaciones inter nacionales de México«. Prologó las siguientes obras: “Las ordenanzas de gremios de la Nueva España”, 1921; “Las municipalidades de la América Española”, 1921; “La misión de Corpacho”, 1923; “Diario de un escribiente de legación”, 1925; y “Breves apuntes para la historia de Sinaloa”, de don Eustaquio Buelna, publicada por la Secretaría de Educación Pública. En España, en las pausas que le permitían sus labores diplomáticas, publico sus “Cuadernos mexicanos” con monografías sobre arqueología, bibliografía y cuestiones sociales y económicas que contribuyeron mucho para dar a conocer al país que tan dignamente representaba.

Genaro Estrada es el sinaloense más honrado con distinciones de los gobiernos extranjeros: Orden de la Espiga de Oro, de Chile; Gran Oficial de la Orden del Sol, de Perú; Gran Oficial de la Orden Imperial del Sol Naciente, de Japón; Gran Oficial de la Orden de la Corona, de Italia; Comendador de la Cruz Roja, de Italia; Orden del Mérito de Primera Clase, de Chile; Oficial de la Orden Nacional de la Legión de Honor, de Francia; Caballero de la Orden de Leopoldo I, de Bélgica; Veneras de la Academia de la Historia, de Madrid; de Ciencias y Letras, de Cádiz; de las Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo; Gran Oficial de la Orden de Carlos Manuel de Céspedes, de Cuba, y Cruz al Mérito, de Ecuador. Fue miembro de la Academia de Historia, de Madrid; de la Academia de Ciencias y Letras, de Cádiz; presidente del Comité Cooperativo de México al Tercer Congreso Científico Panamericano; miembro de la Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas, de Toledo; miembro correspondiente de la Academia de Historia de La Habana, y miembro titular de la Academia Diplomática International, de Paris.

Tuvo la pena de perder a su hija, Paloma, muerta en un accidente de automóvil cerca de Madrid; ella trabajaba en la embajada norteamericana. Tanto le afectó la desaparición de su hija única, bella y talentosa, que pronto también dejó de existir.

Frente a su féretro, el 29 de septiembre de 1937, el ilustre escritor regiomontano, don Alfonso Reyes, pronunció una oración fúnebre: Esperó la muerte trabajando y sigue todavía trabajando para su México, para su América; en el recuerdo de sus amigos, que son tantos en todas partes, y en la serenidad de su obra: su obra de hombre bueno, de excelente escritor y de ciudadano intachable, vivirá para siempre. Otro gran amigo del desaparecido, el licenciado Manuel J. Sierra, pronunció estas palabras: Para cumplir en nombre de tus amigos un honroso encargo, superior a mis posibilidades, pero a la vez incluible, vengo a renovar ante tu féretro nuestro cariño y nuestra estimación como mexicanos. Ninguna como esta hora definitiva para recordar a los que hasta aquí han venido a acompañarte, los rasgos más destacados de tu fisonomía moral, los que a medida que el tiempo transcurre irán simplificándose hasta confundir serenamente su majestuosa belleza con la imagen misma de la patria, de la que fuiste tan inteligente como leal servidor.

El ex aprendiz de tipógrafo de don Faustino Díaz había sucumbido en la plenitud de su vida, truncando una brillante carrera y privando a la tierra sinaloense de uno de sus hijos más preclaros.

 

 

Genaro Estrada

Genaro Estrada, periodista, novelista, poeta, historiador y diplomático sinaloense

 

Summary
Name
Genaro Estrada
Job Title
Diplomático Mexicano, embajador, poeta, periodista, novelista
Company
Secretaría de Relaciones Exteriores, Academia Mexicana de la Lengua, Academia Mexicana de la Historia, Rotonda de la Personas Ilustres (México), Universidad Autónoma de México
Address
Mazatlán,Sinaloa, México

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