Historia de los pueblos y ciudades del Estado de Sinaloa México

 

LEYENDA ORIGINAL SOBRE LA FUNDACIÓN DE PERICOS

 

Por: Clemente Camberos, hijo

A escasos cincuenta kilómetros al norte de la capital de Sinaloa, perteneciendo ya a la Municipalidad de Mocorito, y situados en el punto donde se unen las carreteras de Los Mochis, Mocorito y Badiraguato, se encuentra el alegre y progresista poblado de PERICOS, de unos cuatro mil habitantes, agricultores, comerciantes e industriales que viven y progresan gracias a la generosa fertilidad de sus tierras de cultivo.

El origen de este pueblo, como el de tantos otros de México, desgraciadamente se pierde en la brumosa lejanía de los tiempos. No ha sido posible encontrar constancia escrita con fechas exactas de su fundación. Las inscripciones y objetos indígenas encontrados en las inmediaciones indican que los primeros seres humanos que pisaron estos parajes solitarios fueron grupos desprendidos del grueso de la masa Nahoa que peregrinaba hacia el Valle de México. Aun hoy no es raro encontrar aquí en Pericos, en Santiago Comanito, en Capirato y otros pueblitos cercanos, ejemplares típicos de aquella raza semidesaparecida. De esos grupos sólo quedan hoy unas viejas supersticiones, unas cuantas costumbres y una danza autóctona entre los aborígenes contemporáneos. No es posible tampoco establecer una verdadera cronología de la llegada de los primeros hombres blancos. Las tradiciones, las leyes y las placas del interior de la vieja capilla nos hacen suponer que esto ocurrió allá por los últimos años del siglo dieciocho. Una de estas leyendas, pintorescas por cierto, que ha pasado de generación a generación, y que oí de labios de un viejo periqueño amigo mío, el que a su vez la recibió de sus antepasados, explica el origen del pueblo y su nombre, de esta manera:

En la época del virreinato los españoles fundaron, en Álamos, Sonora, una casa de Moneda que acuñaba para abastecer las necesidades de las Provincias de Sonora y Sinaloa. Como en esos tiempos se carecía de los rápidos y seguros medios de transporte modernos, los cargamentos de moneda se enviaban a lomo de mula hasta los más lejanos lugares, y eran frecuentemente asaltados y robados por partidas de bandoleros que infestaban la región. Según esa misma leyenda, una de estas gavillas, llamada: “la banda de Pericos” (a la que otra leyenda llama: “La banda de los Lauréanos), tenía sus reales en el sitio exacto donde se levanta la actual población, y desde este lugar salía para realizar sus asaltos a las conductas.

Tal parece que para remediar esta situación las autoridades de la Provincia resolvieron enviar una partida de caballería en persecución de los famosos “Pericos”, y una protección de los atajos que traían la plata. Al frente de dicha partida fue puesto un señor español de nombre Máximo Peiro, quien llegó a estos lugares por esas fechas y estableció su cuartel general en un punto denominado La Lagunita, a unos cinco kilómetros al suroeste por el rumbo de Caimanero. Pero el remedio fue peor que la enfermedad, a juzgar por lo que sigue diciendo la leyenda. El caso es que este señor Peiro, al llegar al punto de su cometido, lejos de iniciar una batida contra los asaltantes se asoció con ellos para hacerse de la vista gorda en los asaltos y partir después el producto del botín.

Al cabo de algún tiempo, rico ya con este doble juego, y temeroso de acabar mal, eliminó a los bandoleros que pudo, desterró a los que no cayeron, y en compañía de un hermano suyo establecieron su residencia definitiva fundando una hacienda a la que llamaron Hacienda de Los Pericos, probablemente en memoria de sus antiguos socios. Poco después llegaban otras familias españolas también, de apellidos Urtuzuastegui, Vidaurreta, Unanuel, y Pastor, que empezaron a poblar y explotar la naciente Hacienda.

A principios del siglo pasado los descendientes de don Máximo fundaron o, mejor dicho, construyeron la Capilla que aún se levanta sobre la lomita que domina el poblado. Y la hacienda de Los Pericos cambio su nombre por el de Nuestra Señora de Las Angustias, que ostentó durante algunos años, al cabo de los cuales le fue devuelto su nombre original, sólo que esta vez ya no era Hacienda de Los Pericos, sino simplemente Hacienda de Pericos. Ya entonces aparecen los Peiro como amos absolutos de vidas y haciendas, y las otras familias, con excepción de los Pastor que aún existen, desaparecen, quizás porque emigraron a otros lugares o porque fueron absorbidas por las nuevas corrientes humanas que llegaron y que. Harían cambiar para siempre la estructura política y económica de la Hacienda.

Los señores Peiro trajeron de Tepic, para que se hiciera cargo de la administración de sus negocios, a un individuo de nombre Guillermo Retes. Al poco tiempo de haber llegado, este sujeto casó con una hermana de sus patrones, y la hacienda fue dividida en dos grandes latifundios que en lo sucesivo habrían de operar bajo los nombre de Retes Hnos. y Peiro Hnos., respectivamente, dedicados a la elaboración del famoso “Periqueño”, aguardiente que adquirió por su calidad una justa reputación en todo el noroeste y les proporcionó fabulosas utilidades, ya que estos latifundistas, como todos los del México de entonces, apoderados de Directorias y Prefecturas Políticas, y agarrados del compadrazgo con Gobernadores y altos funcionarios del Gobierno feudal, establecieron terribles cacicazgos en los que explotaron de la manera más cruel a los campesinos durante todo ese tiempo.

Todavía en la tercera década del siglo actual (XX), en plena era revolucionaria, este estado de cosas seguía ensombreciendo el panorama de los sufridos periqueños. Fue entonces cuando algunos hombres decidieron dar la batalla al cacicazgo y organizaron su Comisariado Ejidal que, tras una lucha tenaz y prolongada, logró que Pericos fuera declarada Pueblo Libre, y que se le diera un pedazo de tierra a todos los que quisieran trabajarla.

Hoy día, Pericos se levanta como un monumento simbólico al valor y la tenacidad de esos hombres que, presintiendo quizá un futuro esplendoroso para su pue¬blo, expusieron sus vidas para romper las cadenas seculares que los ataban a un pasado oprobioso y les impedían lanzarse por la senda del progreso hacia su verdadero destine Hoy la tierra es de todos y produce para quien la fecunda con el sudor de su frente y el esfuerzo de su brazo. Nuevas extensiones se abren al cultivo como una promesa de bienestar para todos los hijos de esta tierra. Y por la pequeña Retes, estación del ferrocarril ubicada a unos nueve kilómetros al poniente, salen furgones y más furgones de maíz, milo maíz, ajonjolí, garbanzo, sandia y algodón hacia todos los rumbos del país y del extranjero. Las haciendas Retes y Peiro siguen conservando grandes extensiones de terreno cultivado ahora de henequén, y de sus dos desfibradoras, que han reemplazado a los gigantescos alambiques de antaño, salen también enormes cantidades de libra o ixtle que se exporta durante varios meses del año. Son los tiempos que cambian y el progreso que llega.

Dentro del cuadro del pueblo todo cambia y se transforma también. Ha surgido una escuela para esparcir los beneficios de la cultura y un Cineteatro para diversión sana y productiva de sus moradores. En sus angostas y polvosas callecitas, cómodos sino modernos edificios substituyen a los miserables y antiestéticos jacalones de la peonada. La población ha aumentado considerablemente con la llegada de gentes que han venido a inyectarle nueva vida a la región. Grandes centros comerciales abren sus puertas, y en el ritmo acelerado a que todo marcha vislúmbrase la construcción del mercado local y la terminación de la plazuela en construcción también. Se ha terminado un buen rastro y un campo de aviación.

Y entre todo este ajetreo de lucha, saturado de inquietudes sublimes, aún se dejan oír de tarde en tarde, como un eco lejano, las leyendas pintorescas y románticas de los primeros tiempos.

Letras de Sinaloa, No. 51. julio de 1955.

 

Fundación de Pericos, Sinaloa

Fragmento de etiqueta de licor elaborado en Pericos, Mocorito, Sinaloa, México

 

 

Tomado del libro: Antología Histórica Sinaloense, Bonilla Zazueta, Marta Lilia (compiladora), Gobierno del Estado de Sinaloa, AHGES, 2008.

 

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Fundación de Pericos Sinaloa, Mx
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La fundación del poblado de "Pericos" perteneciente al estado sinaloense

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