Cuentos, leyendas, relatos y narraciones de Sinaloa

 

EN EL NOMBRE DEL PADRE…

 

Por: Antonio Pineda Gutiérrez “Toñico”

 

No creo que exista en Sinaloa alguien que ignore que en Navolato -ahora flamante municipio- tenemos en Belém Torres, al juez menor que ha dictado sentencias que ponen de manifiesto un sentido innato de la justicia y un talento sin pulir; pero excepcional en su agudeza.

Tal vez cuando este libro vea la luz pública, Belém ya esté retirado del servicio; pero, en servicio o en retiro, sus sentencias Salomónicas continuarán recorriendo el país.

Son muchas las anécdotas a que ha dado pábulo nuestro personaje y una de las menos conocidas, aunque también una de las que más ponen de manifiesto su original sentido de la justicia, es la que voy a relatarles.

Una señora, que era propietaria de una casa de dos pisos, murió de un infarto en Culiacán, dejando la morada como herencia a su esposo y al único hijo que habían procreado.

Como el deceso de la señora se había producido inesperadamente, no tuvo tiempo la mujer de hacer indicaciones por escrito. Simplemente la casa era para su hijo y el viudo y allá ellos que hicieran lo más conveniente. Así lo había dicho; pero le faltó algo.

El problema surgió cuando tanto el viudo como el hijo escogieron el segundo piso para vivir. Ninguno quería la planta baja y ante la imposibilidad de un arreglo pacífico, optaron por acudir a los tribunales de Culiacán. Ningún juzgado pudo resolver el problema y entonces ambos estuvieron de acuerdo en viajar a Navolato, plantearle el problema a Belém y aceptar su fallo como inapelable.

Cuando estuvieron ante Belém Torres, éste les advirtió:

- Voy a resolverles el problema; pero si no lo acatan, los meto a la cárcel. Yo no estoy aquí para perder el tiempo.

- Y no lo perderá. Se hará lo que usted decida, acordaron ambos.

 

El juez sabio puso su cerebro a trabajar y por fin rompió su silencio:

- ¿Son ustedes católicos ?, preguntó.

- Si señor.

Les preguntó enseguida si sabían persignarse y ante la respuesta afirmativa de los dos, le dijo al muchacho:

- A ver: persígnate tú.

El muchacho hizo con el pulgar y el índice la señal de la cruz y tocándose la frente primero y el pecho después, dijo:

- En el nombre del padre, del hijo y del…

No continuó, porque Belém lo interrumpió bruscamente:

- ¡Párale!… ¡Párale!… A ver repite lo que ibas diciendo:

Y el muchacho repitió:

- En el nombre del padre, del hijo y del…

Nueva interrupción del incomparable juez, sólo que ahora para dar su fallo inapelable:

- A ver, muchacho: ¿quién va arriba, según tus oraciones?

- Pues el padre, Belém.

- Pues será tu padre el que viva en el piso de arriba y tú en el de

abajo. ¿De acuerdo?

Y padre e hijo abandonaron las oficinas de nuestro Salomón en

santa paz.

 

Tomado del libro; Entre Pujidos y Angustias, compiladores José María Figueroa Díaz y Nicolas Vidales Soto, Culiacán, Sinaloa, 1993.

 

 

Belém Torres

Don Belém Torres

 

Summary
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En el nombre del padre, cuento
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Description
Un cuento del periodista Antonio Pineda (Toñico) titulado En el Nombre del Padre

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