Cuentos, leyendas, relatos y narraciones de Sinaloa

 

EL TIGRE EN LA PIEDRA

 

Esto sucedió hace poco, fue por el año de 1947 estando en construcción el moderno camino de Mazatlán hacia el norte. Mi hermano mayor, Leocadio, tenía un pequeño camión de carga y comerciaba con los trabajo adores de la carretera vendiéndoles paletas heladas y otras golosinas, porque era uno de los pocos lugares en donde había buenas rayas y por ende se movía algo de dinero. En una ocasión acompañado de su ayudante Genaro (Q.E.P.D.), hacía como media hora que habían vadeado el río Piaztla rumbo al norte, siendo poco lo avanzado por la pésima terracería recientemente abierta, cuando una falla mecánica los obligó a detenerse precisamente junto a uno de los rebajes hechos en piedra por las pesadas máquinas.

Bajaron y el moderno arriero conocedor de la falla mecánica se tiró bajo el camión, permaneció afuera su ayudante para irle pasando las herramientas requeridas. Desde luego, con el calor y el terregal estaban renegando. En una de tantas veces dijo a su ayudante:

¡Genaro, pásame la llave fulana!

Pero Genaro no respondió. El mecánico torció la cabeza y a menos de un metro vio las piernas de Genaro, parado, de espaldas junto al cofre. Pensó que no lo había oído y con voz fuerte repitió:

¡Genaro, que me pases la llave fulana!

Pero Genaro, inmóvil, parecía no escucharlo.

Entonces furibundo dio un grito tan fuerte que retumbó a una lengua la redonda.

¡Genaro!

Pero Genaro siguió mudo, como una tumba.

Sucedía que Genaro estaba petrificado, descolorido por el miedo, a escasos cinco metros, sobre una piedra grande estaba un enorme tigre, el animal y Genaro se miraban atentamente, sin parpadear, como fascinados.

El de la voz estentórea salió debajo del camión y al incorpórate lo primero en ver fue al felino. Todo quedó en silencio, absoluto silencio.

Ni a quién pedir auxilio, cuando mucho transitaban de dos a tres vehículos durante el día. Entonces delicada y muy lentamente estiró su brazo izquierdo y jaló a Genaro (quien comprendió) hacia él y caminando luego de lado, suavemente, despacio, más despacio todavía y sin apartar los ojos de los del felino llegaron junto a la puerta del camión. Subieron rápidamente metiéndose en la cabina y cerrando los vidrios con velocidad. Entonces ¡milagro!, el claxon funciono, pitaba y pitaban pero el tigre seguía impasible, se concretaba a seguirlos mirando. Recurrieron a golpear con fierros la lámina del techo y a gritar, entonces el animal por fin se alejó intimándose en el monte.

Tiempo prudente esperaron, bajaron para arreglar el desperfecto, pero haciendo fuertes ruidos, Genaro, golpeó la defensa para que no regresara el peligroso animal.

 

Tomado del libro: Narraciones del Piaztla, Lizárraga Arámburu, Pablo A., 3ª reimpresión, Editorial UAS, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, Universidad Autónoma de Sinaloa, Culiacán, Sinaloa, 2009.

 

 

Tigre en la piedra, cuentos de Sinaloa

El Tigre en la Piedra, cuentos de Sinaloa

 

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El tigre en la piedra
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Los cuentos mexicanos correspondientes a la provincia de Sinaloa: "El Tigre en la Piedra" de Pablo Lizárraga Arámburu.

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