El Rosario en el tiempo

February 12, 2015

Historia de Sinaloa México

 

 

ROSARIO EN EL TIEMPO

 

Por: Jesús Munguía Mexía

 

La revolución de la Independencia, iniciada por el Padre Hidalgo, en el pueblo de Dolores, del ahora Estado de Guanajuato se extendía en diversos lugares del territorio mexicano.

 

Atotonilco y Guadalajara, fueron teatro de la lucha por la libertad del mexicano, pero debía extenderse la llama de la lucha para derrocar el gobierno virreynal.

 

Hidalgo, generalísimo de las chusmas insurgentes, sin disciplina militar, pero con un gran entusiasmo libertario, envió a Sinaloa, al general José María González de Hermosillo para que fuera ocupando plazas de importancia.

 

Hermosillo, con un ejército de doce mil hombres, se presenta en Rosario el 21 de diciembre de 1810, precisamente cuando los feligreses salían de la misa mayor, que se celebró en la Parroquia como todos los domingos.

 

Los rosarenses, como la mayoría de los mexicanos, viviendo el gobierno virreynal, era natural que sus espíritus estaban nutridos con las doctrinas monárquicas de la España, representada en la Nueva España, con un virrey, que ejercía desde hacía ya siglos.

 

Los habitantes de Rosario, entretenidos en las minas con el trabajo arduo diario, no estaban enterados siquiera de la iniciación de la Independencia de México.

 

Ante la invasión del general insurgente Hermosillo, los rosarenses se prestaron a la defensa de su pueblo. Rosario estaba ocupado por una guarnición realista de seiscientos hombres al mando del coronel Pedro Villaescusa. En esa lucha contra el general Hermosillo los lugareños se defendieron heroicamente, hasta los niños lucharon por rechazar las fuerzas libertarias.

Ese arrojo, ese coraje, por defender su pedazo de tierra, logró que las huestes de Hermosillo se retiraran, pero posteriormente, con refuerzos que llegaron para el insurgente, finalmente tomaron la plaza, huyendo la guarnición realista y los hombres de Rosario.

Así las cosas, los insurrectos ocuparon esa plaza importante, y en el transcurso de los días nada hicieron en contra de los rosarenses, sin embargo no encontraron buen recibimiento, ni alojamientos buenos, las mujeres incluso en las comidas servían venenos a los insurgentes.

Los revolucionarios salieron de Rosario poco tiempo después, dirigiéndose al interior del Estado. Como la plaza quedó evacuada los realistas regresaron estableciendo nuevamente su gobierno e instalaron el cuartel general bajo las órdenes de don García Conde, como general en jefe.

Como la insurrección no hizo grandes progresos en Sinaloa, no se presentaron acontecimientos de consideración que pudieran consignarse en las páginas de la Historia Nacional.

 

PLAN DE IGUALA

Luego los rosarenses tuvieron gobiernos ya monárquicos absolutos, ya constitucional o bien de tipo moderado.

 

Entretanto, en el sur de México, Iturbide entablando correspondencia con el invencible Vicente Guerrero, que como león solitario levantaba las banderas de la libertad, ambos llegaron al acuerdo de establecer la paz, bajo un plan, en el cual se establecían las bases para la Independencia de México.

El Plan de Iguala, firmado por Guerrero y por Iturbide, ya era un hecho, y en muchos lugares de México se le prestaba juramento y obediencia.

Así se estaba estableciendo la paz y los rosarenses estuvieron prontos a jurar el Plan de Iguala, siendo Rosario la primera población del noroeste que lo juró y obedeció.

 

El acto de juramento fue solemne. La Parroquia se vistió de gala para el acto. Después de una solemne misa, el Párroco Fray Agustín José Cherlín ocupó la cátedra sagrada, pronunciando un sermón en el cual explicó claramente el contenido del Plan de Iguala y el beneficio que acarreaba a los mexicanos, con la libertad que obtenían desde esos momentos.

Primeramente ante un Cristo Crucificado con dos velas a los lados y la biblia a los pies, el Ayuntamiento juró solemnemente, contestando al sacerdote el contenido del juramento, siguieron los empleados del Ayuntamiento, principales de la población y también el pueblo en general. Luego se cantó en latín un solemne Te Deum en acción de gracias por haber dado la libertad a un pueblo que por más de tres siglos estuvo bajo el dominio español. Siguieron fiestas en la calle donde se iluminaron las casas y las fachadas de las mismas estuvieron adornadas para celebrar tan fausto acontecimiento.

 

PLAN DE CASA MAT A

 

Rosario también participó en la obediencia y juramento del Plan de Casa Mata. Invitados por el coronel Fermín de Tarbe, desde el Presidio de Mazatlán, fueron convencidos, pues no lo aceptaron inmediatamente sino después de habérseles explicado la importancia y el bien de ese Plan.

Y el 12 de Julio de 1823, se promovió por el Sindico Procurador de Rosario, C. Demetrio Sotomayor, el Gobierno Republicano, cuyos fundamentos expuso ante el Ayuntamiento y vecinos. Persuadidos los rosarenses de que aquella forma de gobierno convenía a los intereses nacionales, lo aceptaron y juraron obediencia. Hay que advertir que solamente Guadalajara y Rosario eran partidarios de la República, pues Tepic y Durango aún no aceptaban esa forma de gobierno, pero los rosarenses aún comprendiendo el porqué sus vecinos no comulgaban con la idea republicana, (estaban expuestos a una invasión) valientemente la aceptaron y estuvieron dispuestos a defenderla de sus vecinos Tepic y Durango.

Poco tiempo después, cuando el acta constitutiva de la constitución general del país es expedida, Rosario manifestó su alegría por ello, pues estaban perfectamente alimentados con las ideas progresistas de la República Federal y siempre fueron sumisos y obedientes al Gobierno Republicano.

Cuando también se promulgó la Constitución del Estado, Rosario se distinguió por secundar la suprema ley del Estado, pero esa sumisión no era lacayesca, sino sentida de la profunda fe que tenían en la República, como el mejor sistema de gobierno para México, que había luchado siempre por su libertad.

*Apuntes de Antonio Nakayama de su libro Documentos para la Historia de El Rosario, Sin.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 12, páginas 44-45.

 

Templo de El Rosario, Sinaloa, México

Iglesia de El Rosario, Sinaloa, México-dibujo

 

Summary
Article Name
El Rosario en el tiempo
Author
Description
La evolución histórica de la ciudad y municipio sinaloense de El Rosario

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*