Historia de México

 

 

EL MOVIMIENTO DE INDEPENDENCIA EN SINALOA

 

En 1808 los criollos novohispanos empezaron a manifestar su descontento con la situación política del virreinato, iniciándose entonces los acontecimientos que culminarían con la independencia de la Nueva España. El movimiento de mayores consecuencias fue la guerra insurgente que el padre Hidalgo inició en 1810, tanto por su contenido social como por la participación de los sectores populares de la región más poblada del virreinato. Aunque la guerra duró escasos seis meses, sus efectos se sintieron con fuerza en el centro y el occidente de la Nueva España. En el noroeste no hubo adhesiones al movimiento de Hidalgo, tal vez a causa de lo poco que allí se conoció, pues la información llegó principalmente a través de las condenas en contra de los insurgentes, que el obispo de Sonora, fray Francisco Rousset de Jesús, ordenó publicar en todo el territorio de su diócesis.

 

A fines de 1810 don Miguel Hidalgo comisionó al insurgente José María González de Hermosillo para que propagara la insurrección en las provincias del noroeste. En diciembre de ese año González de Hermosillo, fray Antonio López, fray Francisco de la Parra y 2 000 soldados insurgentes penetraron en el partido de El Rosario y el día 21 lograron ocupar el real del mismo nombre, tras de vencer a una corta guarnición realista que mandaba Pedro Villaescusa. La población no apoyó a los insurgentes, tan sólo la guarnición de mulatos que servían en el Presidio de Mazatlán (hoy Villa Unión) se unió a González de Hermosillo. Los insurgentes avanzaron hasta San Ignacio Piaxtla donde fueron completamente derrotados por el intendente-gobernador de Arizpe, Alejo García Conde, el 7 de febrero de 1811.

A consecuencia de este fracaso, los insurgentes volvieron a la Nueva Galicia y terminó la guerra en el noroeste. En marzo de 1811 hubo un levantamiento de indígenas en Badiraguato acaudillados por Antonio García, que pronto fue reprimido. Este movimiento estuvo relacionado con los conflictos sociales propios de esa zona y, al parecer, no tuvo relación con la insurgencia. Las provincias del noroeste se mantuvieron en paz y sólo se sabe que el sacerdote Agustín José Chirlin y Tamariz propagó las ideas de la independencia.

 

Después de la derrota y prisión de Hidalgo (marzo de 1811) el movimiento insurgente continuó bajo el mando de otros caudillos, entre los que sobresalió don José María Morelos (1811-1813), quien actuó principalmente en el sur del virreinato. Hacia 1817 el gobierno colonial había logrado controlar al movimiento insurgente, pero no aniquilarlo. Poco después surgió el movimiento de las clases altas del virreinato que encabezó Agustín de Iturbide con el Plan de Iguala (24 de febrero de 1821) que, obviamente, no buscaba favorecer los intereses del pueblo sino los de la gente adinerada y poderosa. Iturbide logró la adhesión de la mayor parte de los jefes del ejército y de las autoridades coloniales, por lo que pudo concluir su campaña el día 27 de septiembre de 1821.

 

Las más importantes consecuencias del movimiento insurgente sobre las provincias del noroeste se dieron en el terreno económico. En efecto, la guerra que se desarrollaba en el centro, sur y occidente del virreinato, interrumpió las rutas del comercio que abastecían a Sinaloa y Sonora de productos importados que venían principalmente de México y Guadalajara. La interrupción del comercio afectó a la producción minera y al consumo de la población en general, pues muchos productos necesarios —como los textiles— llegaban del exterior. Para remediar esta situación el gobernador se vio obligado a tolerar y, en algunos casos a autorizar, el comercio ilegal que mercaderes angloamericanos y europeos hacían en el noroeste desde fines del siglo XVIII.

 

El incremento de este tráfico —que era contrabando según la ley— benefició a los principales comerciantes locales que antes eran simples agentes de los almaceneros de México y que, ahora, podían negociar por su cuenta con mayores ganancias. No cabe duda de que esta experiencia sirvió para convencer a los ricos de la región de que la desaparición de los controles coloniales tendría apreciables ventajas para ellos. Tal vez a esto se debió que el movimiento trigarante de Iturbide recibiera buena acogida entre los españoles y criollos de Sinaloa.

 

La primera adhesión al Plan de Iguala se realizó en El Rosario el 16 de julio de 1821, proclamada por el teniente coronel Fermín de Tarbé en unión de Francisco de Vina, Joaquín Noris y del párroco Agustín José Chirlín. Vinieron después otras adhesiones, entre ellas la de Alejo García Conde y la del nuevo obispo fray Bernardo del Espíritu Santo. Así se consumó la Independencia en Sinaloa, sin participación directa de sus habitantes, sino más bien como una consecuencia de hechos ocurridos fuera de la región pero que, ineludiblemente, involucraban al noroeste.

 

El primer congreso constituyente de la nación mexicana se reunió en la capital el día 24 de febrero de 1822, bajo la presión de un golpe militar que proclamó a Iturbide como emperador. Un año después, en febrero de 1823, Antonio López de Santa Anna proclamó el Plan de Casa Mata (Veracruz), cuyo movimiento terminó con la abdicación de Iturbide, en marzo del mismo ano, y con la instalación de un nuevo congreso constituyente (noviembre de 1823) que decidiría la adopción del sistema republicano, representativo y federal, para la organización política de la nación.

 

Sinaloa inició su vida independiente como una provincia del Imperio Mexicano, bajo las mismas autoridades que habían fungido en la última etapa de la era colonial. Desaparecido el imperio, Sinaloa fue erigida en provincia autónoma separada de Sonora y gobernada por su propia diputación provincial que se instalo en Culiacán el 8 de octubre de 1823.

 

Tomado del libro; SINALOA textos de su historia, Ortega, Sergio; López Mañón, Edgardo (compiladores), Gobierno del Estado de Sinaloa, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México, D.F., 1987.

 

Miguel Hidalgo

Miguel Hidalgo

 

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El movimiento de Independencia en Sinaloa
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Las acciones desarrolladas en la época de la insurgencia en el estado de Sinaloa

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