Historia de Sinaloa México

 

EL LENGUAJE DE LAS TRIBUS SINALOENSES

 

Por: Antonio Nakayama

 

Los filólogos modernos consideran que la evidencia lingüística de las tribus que poblaron el noroccidente apunta más a afiliaciones Sonorenses (Pimanas) que a Nahuas.

El ilustre sabio don Manuel Orozco v Berra incluyó el lenguaje de los grupos sinaloenses en la provincia lingüística denominada Mexicana, ubicándolo en la larga faja de habla nahua que según su teoría empezaba en la Mixteca v terminaba el norte del río Sinaloa. Orozco v Berra hizo esto influenciado por la ocurrencia de nombres nahuas v por el mito de la peregrinación azteca que dice que los mexicanos vinieron del norte bajando por la costa occidental, pero en lo que se refiere a las zonas central v sur de Sinaloa no cita ninguna autoridad ni aduce pruebas, sino que simplemente manifiesta que se hablaba el mexicano pero esta inclusión no se justifica a la luz de algunos datos que se tienen a la mano.

La lengua nahua fue ampliamente comprendida en el centro v sur de Sinaloa hasta hace no muchos años, mas de cualquier manera, sin un cuidadoso conocimiento de los antecedentes de un poblado moderno. es peligroso fincar conclusiones sobre su lenguaje. El nahua debe haber sido traído en tiempos históricos por colonizadores de la altiplanicie, tal como sucedió cuando los Mayos del río Fuerte desarrollaron un centro de lenguaje en Navolato. donde hasta hace poco subsistía un núcleo en la estación del ferrocarril. De manera similar, los Pimas Bajos que acompañaron en su viaje a Cabeza de Vaca se quedaron en la región del río Sinaloa para fundar el pueblo de Bamoa. Por otra parte, los españoles hicieron la fundación de algunos poblados con elementos nahuas. como en los casos de Escuinapa, Cacalotlán. Jacobo, v otros más. Hace apenas unos cuarenta años que en Sinaloa se encontraban indígenas que todavía hablaban el mexicano, localizándose en Jacobo, al sur del río Presidio: en San Ignacio, San Juan v Tejuco, sobre el río Piaxtla; en Ajoya, sobre el río Verde:

 

En !os pueblos de Vinapa, Abuya y Tacuichamona, en las faldas de la sierra que lleva este último nombre, y en los de Alayá y Tabalá, sobre el río San Lorenzo, pero en la actualidad parece que el habla nahua se olvidó, ya que en esos poblados los moradores ni tan siquiera recuerdan algunas de sus palabras.

Un argumento en favor de la tesis de Orozco v Berra es el aparente carácter nahua de los nombres de numerosos lugares, como Culiacán, Cacalotán, Mazatlán, Escuinapa y otros pero en contra de esto puede aducirse que los españoles conocieron estos nombres a través de interpretes nahuas e indios aliados que trajeron con ellos, y que nosotros hemos heredado en forma españolizada. Ciertamente que es lenguas locales estaban emparentadas con la nahua de la altiplanicie, y que tal vez algunos de los nombres tomaron la forma nahua por cambios menores. Tenemos por ejemplo el caso de Chametla, que en lengua nahua quiere decir Lugar de la Chía. Pues bien, en la lengua nativa el nombre de este poblado según algunos autores era Caulyan, que significa fuego o purgatorio, v según otros se llamaba Ychamictla, o Casa del Infierno, y por lo que vemos, a pesar de la diferencia entre los dos nombres, su equivalente casi es el mismo. Ychamictla debe haberles sonado a los intérpretes nahuas muy parecido a Chiametlán, y esta forma mexicana se le quedó al poblado. Además, hay que recordar que en Sinaloa hubo una gran cantidad de nombres que no eran mexicanos, como Quezala, Colipa, Diariacato, Aquinola y Colombo, que aparecían como pueblos aborígenes en el tiempo de la conquista, y que ahora tienen su duplicado en los actuales de Copala, Ixpalino, Elota, Cosalá, Badiraguato. Guaténipa, y muchos más que están distribuidos por toda la Entidad y que son con mucho más abundantes que los terminados en tan y tlan. Desde luego que es de suponer que estos nombres son en alguna forma versiones españolizadas de los nombres nativos, los cuales no deben haber sido más comprensibles para los españoles a través de un intérprete, de lo que lo fueron directamente.

Apoyando la tesis de que el nahua no era la lengua de las tribus que habitaron en lo que hoy es e! territorio sinaloense tenemos suficientes testimonios en las Relaciones de la Conquista, que nos hablan de un cambio de lenguaje alrededor del río Piaxtla. Cuando los conquistadores llegaron a la región de los Totorames, cuya lengua se llamaba Pinutl o Pinome, no tuvieron dificultades para entenderse con aquellos a través de intérpretes nahuas porque parece que el mexicano era una especie de lengua franca ampliamente conocida en esa zona, aunque no el idioma general. Más cuando llegaron al Piaxtfa los intérpretes no les sirvieron mucho porque allí el lenguaje era otro. Por otra parte, en ninguna de las fuentes contemporáneas existe la afirmación de que el nahua fuese la lengua del país.

Como ya lo hemos visto, el río Piaxtla era la frontera entre el país de los Totorames y el de los Tahues, y el hecho de que los intérpretes mexicanos no hayan podido entenderse con los últimos, es señal inequívoca de que la lengua Tahue era diferente del nahua y del pinome. Otro testimonio más nos lo dan los jesuitas al narrar un caso idiomático que afrontaron por el año de 1597, se hicieron cargo de treinta poblados Tahues en la zona costanera de Culiacán. Sucedió que habiendo visitado la región el obispo don Martín de Azola, pensando que eran pocos los misioneros que podían catequizar a los Tahues en su lengua, aconsejó a estos que procuraran aprender el mexicano, lo cual bastantes de ellos hicieron, de manera que comprendían esa lengua razonablemente bien. Los misioneros jesuitas, que no eran ningunos improvisados, empezaron a predicar a los Tahues en su propio idioma considerando que no todos entendían el nahua, y esta medida les dio un éxito halagador, pues para 1602 todos los Tahues podían confesarse en su propia lengua.

Algo semejante a lo sucedido a los primeros españoles que llegaron al río Piaxtla, aconteció a los expedicionarios, de Francisco de Ibarra cuando entraron al país de los Cahitas, va que los intérpretes no pudieron entenderse con los nativos, y solamente la ayuda de la Cacica de Ocoroni, que era una india de Culiacán llamada Luisa, pudo lograr que los hombres de Ibarra entraran en contacto con los Cahitas, y esto nos muestra que allí también el lenguaje era diferente.

Los grupos serranos conocidos por Acaxee y Xiximes también fueron incluidos por Orozco y Berra en la provincia lingüística mexicana, pero todo parece indicar que pertenecieron al grupo denominado Sonorense. En las cuencas de los ríos Humava y Tamazula hay una gran cantidad de pueblos cuyos nombres no corresponden al nahua, sino que se derivan del Pacaxe, una subdivisión lingüística del acaxee, como son: Topia, Bamboa, Guaténipa, Imala, Sanalona, Tepuche, Birimoa v bastantes más. De acuerdo con los filólogos, Acaxee v Xiximes parecen haber sido miembros del grupo Cahita-Opata-Tarahumara, que es una de las ramas del tronco lingüístico conocido por Yuto-Nahua.

El lenguaje de los Cahitas v el de los Tahues, aunque diferente, estaba íntimamente emparentado, pues ambos pertenecían al grupo Cahita-Opata-Tarahumara, y en cuanto a los de los Achires v los Tamazulas —conocidos estos últimos también con el nombre de Guasaves—, no se ha podido determinar con exactitud su afiliación lingüística por no haber quedado evidencias de su cultura. Sin embargo, algunos investigadores consideran a los Tamazulas emparentados con los Seris, mientras otros los incluyen junto con los Achires en la rama Cahita-Opata-Tarahumara.

Tenemos el conocimiento de que los Tahues dominaban la mayor parte de la zona costanera comprendida desde el Piaxtla hasta la región de Mocorito, pero los misioneros jesuitas constataron un hecho que les llamó mucho la atención, y fue que los Tahues de Culiacán y los nativos de algunos poblados del río Petatlan se entendieran perfectamente bien por medio del lenguaje. El grupo con esta característica era llamado Comanito v abarcaba entre otros los pueblos de Bacubirito, Yecorato, Bacoboravito, Terabito y Saioato. La explicación a ésto es la existencia de una subtribu Tahue establecida en el valle de Comanito, que se tiende entre los municipios de Mocorito y Badiraguato. la que se extendía hacia el norte hasta el Petatlán, ya en territorio de los Cahitas. Por otra parte, los Zoes, que se asentaban en la región de Choix, poseían un dialecto diferente al Cahita, aunque probablemente con afiliaciones al Comanito, pero el caso más fascinante fue el de los Tubares, que habitaban en el área donde desembocan los ríos Chínipas y Urique, ya que los misioneros jesuitas descubrieron que eran bilingües: “Tienen estos Indios dos lenguas totalmente distintas la una v que más corre entre ellos y de más gente, es de los que yo tengo en este partido (Yecorato: Comanito-Tahue), conque les hablo, v me entienden v entiendo como a los del mismo partido. La otra es totalmente distinta”.

Por lo que se refiere a la lengua Cahita, dominaba la mayor parte de la región norte de lo que ahora es Sinaloa y la hablaban Zuaques, Tehuecos, Sinaloas. Ahomes, Níos, Ocoronis, Guasaves, Bacoregüis y otros grupos más, con la excepción de los Bamoas, que por ser descendientes de Pimas Bajos, su dialecto era el Nebome, y como es natural, se presentaban diferencias entre el habla de cada tribu.

El grupo lingüístico “Sonorense”, llamado así no porque haya tenido conexiones con Sonora, sino por razones filológicas, que fue el dominante en los grupos humanos que poblaron el noroccidente mexicano, los cuales descendieron todos de la rama Yuto-Nahua. Esta última fue subdividida por motivos obvios, v uno de sus grupos fue el Cahita-Opata-Tarahumara, al que con excepción de los Totorames pertenecieron todos los grupos étnicos sinaloenses.

Con los elementos arriba reunidos se llega a la conclusión de que el Sinaloa prehispánico puede constituirse en cuatro provincias o aéreas linguisticas. a saber:

 

 

1.-El área Pinome o Pinutl, que era el lenguaje de los Totorames, con afiliaciones al grupo Cora, y que se extendía desde el río Las Cartas hasta el río Piaxtla;

2.-Un área Tahue, con afiliaciones al grupo Cahita-Opata-Tarahumara. dominando en la región enclavada desde el río Piaxtla hasta el delta del río Mocorito v la región de Badiraguato;

3.-E1 área Cahita, con afiliaciones al grupo Cahita-Opata-Tarahumara. comprendiendo tribus que habitaban desde la región del río Sinaloa, hasta el centro de Sonora, y de las cuales ;sobreviven Yaquis y Mayos, y

4.-El área Acaxee-Xixime, con afiliaciones al grupo ya citado. comprendiendo la región montañosa que se levanta entre Durango v Sinaloa.

 

 

Lenguaje de las tribus de Sinaloa

El lenguaje de los grupos humanos de Sinaloa antiguo

 

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