Poesía sinaloense

 

EL DRAMA DE LAS SOMBRAS: NOCHE

 

Sotero de Jesús Buelna, el desaparecido poeta sinaloense, describió, en forma magistral, el combate a muerte entre el mundo animal, que por las noches, en todas partes, rompen con sus gemidos y gritos de dolor, la quietud y el silencio de las horas anteriores al solemne y alegre canto del gallo.

“NOCHE” es el título del trabajo literario de Buelna, que hoy reproducimos y comentamos:

 

Cuando la luna colora de blanco

los verdes follajes,

las aves nocturnas pululan

volando en el cielo

con raudos virajes

En cuanto se oculta el sol en el horizonte, todo animal corre y vuela precipitadamente en busca de su refugio o de su nido. Y es que su alma, si la tiene, se llena de aflicción y de miedo cuando lo sorprende la obscuridad fuera de su cubil.

 

Se elevan… y caen desplomadas

buscando la presa que huye;

escuchan la rata que chilla,

esperan que el gato maullé,

y miran los ojos que brillan

más luego se apagan

y siguen vagando…

 

En las hondonadas de la sierra, en los lomeríos y en las llanuras, en las ramas de los árboles y en los breñales, en las lagunas, en los ríos y en el mar, a diario, se desarrolla el drama de la azarosa vida del reino animal, en el que el más fuerte aniquila al más débil.

Es la lucha por la supervivencia, cruel, despiadada, pero necesaria para continuar presentes en este valle de lágrimas.

 

Descienden despacio, planeando,

y rosan apenas, con sus alas pardas

las piedras mojadas del áspero suelo;

y en los hoyos profundos

se esconden con prisa las ratas,

los topos y las lagartijas…

 

El temor y el espanto, sobre todo el instinto de conservación, más todavía cuando las sombras de la noche nos envuelve en su manto —hombres y animales sentimos lo mismo— hace que corramos en pos de protección o de cobijo.

 

De pronto, el silencio es rasgado

por grito angustioso, tremendo…

Se agita temblando un momento

la pobre alimaña, sangrienta;

las uñas corvadas de acero

desgarran su pecho latente,

que exhala muy triste… muy débil…

la ultima queja animada.

 

Y el pavor del pequeño animal, en este pasaje de la poesía

escalofriante de Buelna, tenía plena justificación. Los rayos de la

luna que se filtraban a través de las ramas de los arbustos, dejaban ver la macabra escena y nos parece escuchar los tristes ayes

de sufrimiento de la indefensa criatura…

 

La bruma está quieta.

Ya nada se mueve…

Ya nada se agita…

La luna se duerme, sonriente.

Arriba en la rama pelona

del sauce un búho

descansa contento.

 

Había silencio en la noche. El ave de “malagüero”, relamiéndose los bigotes y batiendo sus alas, había cenado opíparamente y su cara resplandecía de gozo y de satisfacción.

El enigmático y misterioso búho, con sus ojos grandes y feos, saltones, taladrando las tinieblas, había salido esa noche de cacería, y se había convertido en el verdugo inclemente, voraz, asesino, que había aniquilado al diminuto ser, que como él, deambulaba en busca del pan de cada día o sencillamente para ocultarse en su madriguera.

 

Y el alma del otro, sin cuerpo,

se esparce en la tierra, llevada

en las alas porosas del viento…

 

Todo se había consumado en esta noche trágica abismal que pinta en toda su crudeza Sotero Buelna. El roedor o la sabandija, contra su voluntad, había servido de bocado al rapaz tecolote.

Pero antes de sucumbir, al sentir las garras y el pico del búho clavarse y lacerar sus endebles carnes, había lanzado un angustioso y sobrecogedor chillido de desesperación, de dolor y de muerte.

Y el alma del otro, sin cuerpo, se esparce en la tierra, llevada en las alas porosas del viento…

 

Tomado de; Presagio, Revista de Sinaloa; número 2, páginas 28-29.

 

Noche; el drama de las sombras, poemas de Sinaloa, mÉXICO

Noche; poesía sinaloense

 

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Noche; dram de las sombras
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Description
Un poema de origen mexicano dedicado la noche

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