“El Adiós de Carrasco”

October 8, 2014

 Grandes músicos y melodías sinaloenses

 

“EL ADIÓS DE CARRASCO”

 

Por: Adela Levy de Hernández

 

 

…los ojos que tú tienes

son la luz de mis amores

cuando yo me fijo en ellos

no me corresponden…

 

Así empieza la inmortal melodía “El Adiós”, comúnmente conocida como “El Adiós de Carrasco”, cuya letra y música son obra del gran compositor sinaloense Alfredo Carrasco.

 

…en un momento quiero

decirte lo que siento:

que te juro serte fiel

hasta el morir si

me amas tú…

 

Esta fue la inspiración profunda de un hombre enamorado, que quería hasta la locura a la que fue el gran amor de su vida y con la que finalmente contrajo matrimonio: dona Luz Camarena de Carrasco.

 

…sublime es el amor que

yo he sufrido en tí

pero entre tanto todos

los desprecios para mí…

 

Alfredo Carrasco, el gran músico culiacanense, en la época en que compuso esta hermosa y sentimental canción, evocaba así la ausencia de su novia la guapa tapatía, doña Luz, que de Guadalajara había ido a pasar unos días a México al lado de su familia.

 

.. .yo quiero unir nuestros

corazones ya, para adorarte

y amarte hasta el morir…

 

Esta pieza, conocida internacionalmente, es el canto y el reclamo amoroso a una mujer; es el juramento de amor eterno; es el fervor melancólico de quien quiere y siente la nostalgia de la amada ausente.

 

…tu loco pensamiento es

sepultarme en el olvido…

 

Imaginemos a Carrasco dolido quizá porque doña Luz no contestaba sus misivas o demoraba su regresó al lugar donde se encontraba el que iba a ser al final el padre de sus hijos.

 

…ven y escúchame un momento

dos palabras al oído…

 

En una de estas “viejas calles de Culiacán”, de las que tan bién contó y habló el licenciado Francisco Verdugo Fálquez, nació Alfredo Carrasco el 15 de mayo de 1875.

Era un niño cuando sus padres se lo llevaron a Guadalajara. Aquí estuvo interno en un Seminario, en donde germinó su alma y genio musical.

Joven aún —debe haber tenido 18 o 20 años— compuso su popular “El Adiós”, que en letra o música hace vibrar las fibras más hondas del hombre o de la mujer enamorados.

El género romántico musical nunca morirá. Siempre habrá dos seres para quererse y una canción como la de Carrasco, que encierra toda una declaración de amor y fidelidad, además de su hermosísima música, seguirá siendo la llama que avive y aliente las esperanzas de la amada y del amado.

Alfredo Carrasco —con quien la autora de éste artículo le ligó una afectuosa amistad que se prodigó a toda la familia— pocas veces vino a su solar nativo. La mayor parte de su vida transcurrió en las ciudades de Guadalajara y México.

Hombre bonachón, sencillo, agradable, simpático, dedicó su existencia a dejar como herencia su gran obra musical, impartir y compartir sus conocimientos a un sinnúmero de discípulos —hoy grandes músicos regados por los confines de México— y a seguir amando y venerando “a la que juró serle fiel hasta el morir”.

Legó a la posteridad bellas melodías del género clásico y popular. Entre ellas destacan “Serenata de Amor”, “Humoreske”, “Háblame”, “Que Haré”, “Hoja de Álbum”, “Momento Musical”, los Nocturnos 1 y 2, varias Mazurkas y una Berceuse para violín y piano.

Ya con muchos años a cuestas, rodeado de su idolatrada esposa, hijos y nietos, el 28 de mayo de 1943, tuvo una de las más grandes satisfacciones de su vida al recibir el primer premio a su “Marcha Nacional de las Reservas”, en la que había concursado a nivel nacional.

Ante la presencia del Presidente Manuel Ávila Camacho, su gabinete en pleno y el Cuerpo Diplomático, teniendo como escenario la Columna de la Independencia, el compositor sinaloense Alfredo Carrasco, con lágrimas en los ojos que se derramaban entre las arrugas de su cara, escuchó su última inspiración y las cerradas ovaciones que se le prodigaron.

En esa ocasión se celebraba el primer aniversario de la declaración de guerra de México a los países totalitarios.

Dos años y meses más tarde el inspirado maestro y compositor sucumbía en la capital de la República. Se había escrito así el último “Adiós de Carrasco”…

Patética fue la carta que recibimos de su esposa Luz C. Vda. de Carrasco, el 7 de enero de 1946, y que nos llenó de llanto y amargura:

 

Querida Adelita:

Con profunda pena te participo el fallecimiento de mi adorado compañero, acaecido el día 31 de diciembre último a las 5:15 horas, a consecuencia de una angina de pecho.

Te imaginarás el profundo dolor que tengo y solo Dios nuestro Señor me dará la resignación y conformidad necesarias para sobrellevar esta pena tan grande.

Te ruego no lo olvides en tus oraciones para que Dios le dé el descanso eterno a su alma.

Te saluda con cariño tu amiga que tanto te quiere.

 

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 7, páginas 6-8.

 

el adiós de Alfredo Carrasco

Alfredo Carrasco; “El adiós de Carrasco” melodía sinaloense

 

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El adios de Carrasco
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Historia de la pieza musical del compositor nacido en Culiacán, Alfredo Carrasco

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