Gente en Sinaloa

 

 

 

REINALDO GONZÁLEZ

 

Por: Francisco Gil Leyva

 

El paso de la escuela Primaria a la Secundaria, es un cambio brusco para el niño o el adolescente. Tan brusco puede llegar a ser que, con frecuencia, provoca en el educando un desajuste emocional preñado de inquietud y de inseguridad.

Y es que el educando en la Primaria se desenvuelve en un mundo de un solo maestro, de un horario contínuo y donde se siente objeto y sujeto de una directa individual atención docente.

En el curso del año lectivo es un mismo maestro el que le imparte las asignaturas básicas; el salón de clases es “su salón”; su pupitre es “su pupitre” y nadie se lo usurpa y, fundamentalmente, el educando se sabe conocido, reconocido por su maestro.

Y en la Secundaria no es así: hay un maestro para cada asignatura, es frecuente el cambio de salón de clases, el pupitre que ocupa es distinto en cada hora de aprendizaje, halla largos intervalos entre una clase y la siguiente y dispone, en consecuencia, disminuyen sus arrestos para el estudio y, lo que más le afecta: sabe que no es merecedor de una particular atención por parte de cada uno de sus maestros; que su personita es una de tantas que se pierde y confunde en el tumulto del salón. Y lo invade una sensación de abandono y de frustración.

Generación afortunada

Mi generación, fue una generación afortunada. No padeció esa sensación de abandono y de frustración cuando, habiendo concluido la Primaria, ingresó al Colegio Rosales. Y si mi generación no cayó en el pozo de la inseguridad, fue gracias a que allí, en el Colegio Rosales, fue acogida por maestros que amaban su ministerio y respetaban y estimaban a sus alumnos. Porque allí estaba Don Reinaldo González senior, el Ing. Matías Ayala, el Ing. Eliseo Leyzáola, la señora María A. de Trucios, don Antonio Canale y tantos otros.

 

Era Don Reinaldo. . .

Era Don Reinaldo un educador nato. Su voz pausada, su ademán solemne iban exponiendo la cátedra estimulando la atención y agudizando la retentiva del alumnado. Jamás salió de sus labios la broma hiriente, el comentario irónico, la reprimenda colérica que mancillaran la dignidad de un discípulo. Su cátedra y su trato estaban fincados en una amable seriedad y en una seriedad amable.

 

Eran tiempos aquellos —hay que decirlo— en los que el maestro se ajustaba a los programas de su asignatura. Y si era maestro de Gramática, enseñaba Gramática; si de Botánica, Botánica; si titular de la cátedra de Geografía, pues a enseñar Geografía. Cada quien en su área cumplía con sus deberes magisteriales. Ya se encargarían los maestros de Economía Política, de Problemas Económicos y Sociales de México, de Filosofía, de Historia de la Cultura, de Historia de México y la Universal de adoctrinar al alumnado en las corrientes del pensamiento contemporáneo y de hacerlo padecer las convulsiones que remecían a nuestro mundo.

 

Definición Política

Los viejos maestros enseñaban su asignatura con aplicación y eficiencia. Pero ello nunca significó que fueran apolíticos y ajenos a los problemas sociales. Del Ing. Leyzáola yo recuerdo contundentes catilinarias contra el régimen estatal; del Ing. Ayala su permanente crítica de la desviación de la Revolución Mexicana, movimiento en el cual él había participado; y de Don Reinaldo su indeclinable antirreeleccionismo, las remembranzas de sus experiencias con los hermanos Flores Magón, con cuyo apoyo fue candidato maderista a diputado del Congreso de Sonora, ganando en las urnas y perdiendo a resultas de la todavía hoy vigente “consigna” venida de lo alto; su respulsa a todo lo que fuera atentado imperialista y su admiración por Gandhi, el alma de la independencia de la India.

 

Iturbe lo trajo

Egresado de la Escuela Normal de Puebla, de cuya entidad era nativo, sienta plaza como maestro en 1902 en Hermosillo, Sonora. Luego pasa a Guaymas, donde contrajo matrimonio con la señorita profesora Guadalupe Díaz Rosas. En 1918 el Gral. Ramón F. Iturbe, gobernador de Sinaloa, lo llama a colaborar en la tarea educativa y lo designa director de la escuela “Benito Juárez” de Culiacán. A poco es designado Inspector Escolar. Funda el Instituto Sinaloense. Ingresa como catedrático a la Universidad de Occidente, y le sigue fiel a la institución así se llame Colegio Rosales, Universidad Socialista del Noroeste, Universidad de Sinaloa. Es miembro fundador de la Escuela Normal de Sinaloa y profesor de la Escuela Prevocacional, convertida hoy en Instituto Tecnológico Regional de Culiacán.

Fallece Don Reinaldo el 16 de septiembre de 1962, tras de haber ejercido su labor magisterial durante 60 años. Sus restos yacen aquí, en Culiacán, y la sociedad agradecida ha perpetuado su nombre en aulas, calles y escuelas. Y Don Reinaldo mora aún entre nosotros, como todos los que avivan el espíritu y alertan la conciencia de sus seres próximos y semejantes.

El 15 de mayo de 1965 el Ayuntamiento de Culiacán le impuso el nombre del ilustre maestro desaparecido a la antigua calle Frontera que divide las colonias G. Leyva y Tierra Blanca: En el acto: Lic. Benjamín J. López, presidente municipal, y los hijos de don Reinaldo, Luis y Mercedes.

 

Al cumplir 50 años de labor magisterial, don Reinaldo González López fue objeto de merecido homenaje por parte de la Universidad de Sinaloa.

Fue sin duda un precursor sinaloense en las reformas al lenguaje. Dan Reinaldo se negó siempre a utilizar la Y (griega), argumentando que sus funciones son cumplidas por otras letras del alfabeto, y consecuente con eso utilizaba la i (latina) como conjunción y que en síntesis, se acercó más a los revolucionarios del lenguaje que los mismos puristas, aunque dominaba todo lo referente al uso clásico del idioma.

La profesora Merceditas González relata además que era un consumado Helenista (y Helenófino, además) nos aclara, como don Alfonso Reyes, traducía directamente del griego y del latín y se conserva aún una máquina suya de escribir del siglo pasado con tipos griegos.

Don Reinaldo González fue nombrado director de la escuela “Benito Juárez”, ubicada entonces frente a la Penitenciaria del Estado, en el cruce de las calles Rafael Buelna y Ruperto L. Paliza (nombres actuales). La paradoja estriba en el hecho de que en 1908, esa esquina la formaban las calles Independencia y Libertad, lo que en ocasiones hacia sonreír al maestro al dirigir su mirada hacia la cárcel.

El 15 de mayo de 1965 el Ayuntamiento de Culiacán le impuso el nombre del ilustre maestro desaparecido a la antigua calle Frontera que divide las colonias G. Leyva y Tierra Blanca

 

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 68, páginas 36-37.

 

Reinaldo González

Don Reinaldo González, gente en la educación del Estado de Sinaloa, México

 

 

 

Summary
Name
Reinaldo González
Nickname
(Don Reinaldo)
Job Title
Profesor
Company
Secretaría de Educación Pública
Address
Puebla,Puebla, México

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