Mapas de Sinaloa México

 

LA GOBERNACION DE SINALOA Y SONORA

 

 

Problemas de jurisdicción sobre Sinaloa y Sonora

En los primeros años del siglo XVIII, las provincias de Sinaloa, Ostimuri y Sonora mantuvieron la misma forma de gobierno que en el siglo XVII. Puesto que tanto la Audiencia de Guadalajara como el gobernador de Nueva Vizcaya y el virrey tenían autoridad sobre estos territorios, designaban diferentes justicias locales cuyas funciones no estaban definidas con claridad. Así, los funcionarios nombrados por una autoridad superior con frecuencia duplicaban las funciones que cumplían los oficiales designados por otra instancia. Pero lo más grave del problema era que las justicias locales no sabían con certeza a quien deberían dar cuenta de su gobierno ni las órdenes de cual autoridad eran prioritarias.

Tal situación redundaba en perjuicio del buen gobierno en las provincias. Las autoridades locales, sobre todo los alcaldes mayores, gobernaban según su conveniencia y si alguna autoridad superior los acusaba de desacato se escudaban diciendo que debían obediencia a alguna otra. En 1715, para citar un caso, los jesuitas solicitaban que no se sacaran indios de la misión de Bacerac para trabajar con los españoles. El gobernador de Nueva Vizcaya concedió tal gracia, mas el alcalde mayor de Sonora, José de Aguirre, se negó a cumplirla arguyendo que disposiciones de tal índole tocaba dictarlas a la real audiencia. Los jesuitas tuvieron que recurrir al virrey para que resolviera el asunto, pues mientras el gobernador y la audiencia alegaban sobre quién debía dictar las órdenes, los indios seguían trabajando fuera de la misión. Finalmente, el virrey aclaró, en la orden del 18 de noviembre de 1715, que el alcalde mayor de Sonora debía obediencia al gobernador de Nueva Vizcaya.

Aunado al problema de la jurisdicción estaba el del mínimo control que las autoridades superiores podían ejercer sobre los funcionarios locales dada la enorme distancia que separaba a unas de otros. Esto facilitaba que los justicias locales abusaran de su autoridad y gobernaran anteponiendo sus intereses personales a los intereses de la comunidad. Así, los alcaldes mayores con frecuencia cometían arbitrariedades en contra de los vecinos de su jurisdicción en beneficio propio. Por ejemplo, el alcalde mayor de Sonora, Rafael Pacheco Zevallos, en 1721 se apoderó de la mina de Juan Antonio de Ancheta, en cuanto ésta empezó a producir buenos dividendos. Despojó de los beneficios no sólo al dueño sino también a quienes lo habían financiado.

Pero los abusos de los justicias no nada más afectaban a los colonos sino que también lesionaban los intereses de los indios, a quienes quitaban cabalgaduras, usaban de correos o hacían trabajar para ellos.

No falto ocasión en que los funcionarios locales actuaran con el único fin de imponer su autoridad. Tal fue el caso del minero Simon García quien, en 1708, sufrió embargo porque se atrevió a señalar que un cabo, al cual el gobernador de Nueva Vizcaya había nombrado para restituir a los indios a su misión, había maltratado injustamente a los indios.

Por tanto el débil control que el real gobierno tenía sobre las provincias del noroeste de Nueva España debido a los problemas jurisdiccionales y a la distancia que las separaba de los órganos superiores de gobierno, demandaba la reorganización del gobierno en la región. Esta necesidad intentó resolverse con la erección de la Gobernación de Sinaloa y Sonora entre 1732 y 1733.

 

Erección de la Gobernación de Sinaloa y Sonora

El 14 de marzo de 1732 se expidió la real cédula que aprobaba la unión de las provincias de Sonora, Ostimuri, Culiacán, Rosario y Sinaloa como gobernación única, con la villa de San Felipe y Santiago de Sinaloa como capital. Las razones aducidas para ordenar tal disposición fueron: que las provincias estaban muy alejadas de su centro de gobierno, lo que dificultaba las acciones en contra de los indios hostiles y facilitaba el abuso de los justicias en contra de sus habitantes, y que por la autonomía de gobierno a que se veían precisadas no podían coordinar la defensa de sus costas en contra de piratas europeos.

En consecuencia, se consideraba conveniente reunirlas bajo la obediencia de un solo gobernador con carácter vitalicio. Los alcaldes mayores quedarían sujetos al gobernador en todos los ramos excepto el de justicia en que mantendrían su obediencia a la Audiencia de Guadalajara. La designación del alcalde mayor de Sonora quedo reservada al rey.

El gobernador respondía ante el virrey y la real audiencia sobre el desempeño de su actividad en los cuatro ramos de gobierno. Para el efecto, una vez concluida su administración, el gobernador se sometía al juicio de residencia. Cada gobernador recibía un “Pliego de Instrucciones” en donde se encontraban las indicaciones que los superiores daban al gobernador para el ejercicio de su cargo.

El gobernador tenía la obligación de mantener informadas a las autoridades superiores sobre el estado de su provincia y la administración que realizaba en ella. Resultaba conveniente que el gobernador estuviera en contacto con los gobernadores de otras provincias para que se ayudaran en caso de necesitarlo. Los gobernadores estaban sujetos a las visitas y debían cooperar con los visitadores.

La gobernación de Sonora y Sinaloa se dividía políticamente en 7 Alcaldías Mayores de sur a norte eran la de Rosario, Maloya, Copala, Culiacán, Sinaloa, Ostimuri y Sonora.

 

Fuente: Historia General de Sonora, volumen II, De la Conquista al Estado Libre y Soberano de Sonora, Gobierno del Estado de Sonora, Hermosillo 1985.

 

 

Gobernación de Sonora y Sinaloa 1733

Alcaldias Mayores de la Gobernación de Sonora y Sinaloa 1733

 

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Mapa división política de la Gobernación de Sonora y Sinaloa año 1733
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Mapa geográfico de la extensión de la Gobernación de Sonora y Sinaloa en la época colonial en México, país llamado entonces la Nueva España.

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