Historia de los pueblos y ciudades del Estado de Sinaloa México

 

 

LA VILLA SE CONVIERTE EN CIUDAD

 

Por: Antonio Nakayama

Una circunstancia fortuita de gran importancia para Culiacán, fue la que los obispos de Sonora fijaron en ella su residencia. La Diócesis fue creada en 1779, señalándosele como sede la Ciudad de Arispe, pero sus prelados advirtieron los inconvenientes de residir en un punto tan lejano, pequeño y expuesto a los ataques de los apaches, así que los dos primeros obispos optaron por vivir en Álamos, pero el tercero prefirió Culiacán, y desde entonces hasta 1883, Culiacán fue de facto la sede episcopal.

Al fundar el poblado, Nuño de Guzmán, le dió la categoría de villa, más los años transcurridos y la corona española no se la ratificó; así que en 1793, los vecinos solicitaron a su majestad le concediera el nombramiento y con ese motivo se levantó una relación de los habitantes que vivían en la villa, dando como resultado 549 familias, que sumaban 2,660 personas; pero lo más probable es que en el censo no entraran indios y mestizos, pues para esas fechas el Barón de Humboldt le asignaba al poblado 10,808 habitantes, que también es muy posible no haya alcanzado.

Los años transcurrieron. Pasaron la lucha de Independencia, el movimiento del Iguala y el lmperio, que fueron etapas en que la villa no contó para nada, y llegó 1823 con su lucha de federalistas y centralistas. Las provincias de Sinaloa y Sonora habían estado unidas durante el Imperio, pero el 21 de julio del año mencionado, el Supremo Poder Ejecutivo las separó por el decreto N° 107, declarando a Culiacán capital de la Provincia de Sinaloa, dándole al mismo tiempo la categoría de ciudad, por lo que tuvo la distinción de ser la segunda del noroccidente que alcanzó ese rango, ya que la primera fue Arispe cuando se le designó capital de las Provincias Internas de Occidente.

 

LA VIDA POLÍTICA DEL SIGLO XIX

El asesinato es un acto que conmociona a los habitantes de un burgo pequeño y tranquilo, pero cuando el crimen tiene carácter político y se comete en una persona de alta posición social, achacándosele a personas de la misma clase; adquiere perfiles de un gran escándalo. Esto sucedió en Culiacán el 23 de marzo de 1824, año en que el Lic. Manuel Gómez de la Herrán fue cosido a puñaladas por don Manuel de Iturrios. La situación política de la ciudad era tensa, ya que las dos facciones imperantes eran enemigas irreconciliables, tanto por motivos ideológicos como por la enemistad que existía entre las familias. Los parientes del muerto acusaron concretamente al obispo Fr. Bernardo del Espíritu Santo y a los Pbros. Miguel María y Carlos Espinoza de los Monteros de ser los autores intelectuales del crimen, más nunca se pudo comprobar su culpabilidad y el asunto quedó en el misterio.

Con la erección del Estado de Occidente la ciudad no alcanzó mayor relevancia, e inclusive en la Asamblea Legislativa hubo oposición a que se trasladara a ella la capital de la entidad, dada la preponderancia que en ella había adquirido la familia De La Vega que no ocultaba sus ambiciones de dominación. Occidente era una olla de grillos. La idea de la división de la entidad, de la que era campeón don Francisco de Iriarte, más la destitución de éste como Vice-Gobernador, agitaron intensamente a los habitantes y el 9 de junio de 1829 los culiacanenses, partidarios de la división, sostuvieron un encuentro con las fuerzas gubernamentales acampadas en El Palmito, a las que derrotaron obligándolas a retirarse del lugar.

El Estado de Occidente desapareció el 14 de octubre de 1830 y la Asamblea Constituyente de Sinaloa se instaló el 13 de marzo de 1831, declarando capital del estado a la ciudad de Culiacán, que de esta manera adquirió preponderancia política sobre el resto de la población de la nueva entidad; pero su nueva categoría no cambió para nada su ambiente mustio y callado del pequeño burgo de provincia. Sin embargo acaecen sucesos que alteran la tranquilidad de los vecinos y Culiacán se conmovió con un nuevo asesinato. Don Joaquín de Iturríos, hermano del asesino del Lic. Gómez de la Herrán, se encontraba preso en la cárcel de la cual se fugó el 23 de julio de 1833, y de acuerdo con lo que se dijo, un soldado le acertó un balazo de cuyas resultas murió. El escándalo fue mayúsculo, ya que la opinión pública acusó unánimemente a los De La Vega como responsables del crimen. Iturríos era acérrimo enemigo del clan, y es indiscutible que el móvil de su asesinato, fue una venganza nacida de las enemistades que existían entre la víctima y la famosa familia.

El año de 1832 se había hecho cargo del poder Ejecutivo vice-gobemador Manuel María Álvarez de la Bandera, y apenas habían transcurrido ocho meses de su gestión cuando Culiacán vio como se verificaba un pronunciamiento en que tomaban parte soldados y civiles, y la sangre corría por las calles, aunque las cosas no pasaron a mayores debido a que el gobierno controló la situación. Dice Buelna que se ignoraron los motivos de la revuelta, más la realidad fue que la promovieron los De La Vega, como pudo verse más adelante.

 

El gobierno cometió la debilidad de administrar a los que tomaron parte en el pronunciamiento y el resultado de esto fue que Culiacán se convirtiera de nuevo en escenario de guerra, pues en febrero de 1834, fuerza federales al mando del teniente coronel Carlos C. Echevarría atacaron a las del gobierno, obligando al vice-gobernador y a los miembros de la Legislatura a huir rumbo al sur; De La Vega se apoderó del poder y para guardar las apariencias se hizo cargo del Ejecutivo un Triunvirato integrado por sus corifeos.

 

Villa de Culiacán

Kiosco en la Plaza de Armas Culiacán

 

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La villa se comvierte en ciudad
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La transición de villa a ciudad de la hoy capital del estado de Sinaloa, Culiacán

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