Personajes en Sinaloa

Cristóbal de Tapia

 

Por Antonio Nakayama

 

Cuando don Nuño Beltrán de Guzmán abandonó la región de Culiacán para ir al sur a fundar la capital de su gobernación, dejó como alcalde mayor de la villa de San Miguel a Diego de Proaño, hombre sanguinario y brutal cuya gestión se tornó en pesadilla para la raza vencida, a la que dió un trato inhumano.

Para saciar su sed de riquezas organizó cacerías de esclavos, obligando a los indígenas a que huyeran a refugiarse en los montes, pero el cruel alcalde enviaba expediciones que fueran a localizarlos, o bien a esclavizar a los que habitaban en poblados más lejanos, y entre sus seides había un encomendadero llamado Pedro de Bobadilla, que salía a caza de indios llevando feroces perros que azuzaba contra los naturales, en cuya carne estaban ensañados.

Tales fueron los desmanes de Diego de Proaño, a quien el Muy Magnifico Señor don Nuño Beltrán de Guzmán —que no se conmovía por nada ni se horrorizaba fácilmente— destituyó y condenó a muerte; pero la intervención de amigos comunes logró que le concediera apelación ante la Audiencia, enviándolo a México donde la influencia de su tío Diego de Proano consiguió que se le pusiera en libertad.

Para substituirlo en la alcaldía fue nombrado el capitán Cristóbal de Tapia, quien había acompañado a Nuño en la expedición y se quedó en San Miguel como uno de los vecinos fundadores. Era originario de la villa de Trujillo, en la Extremadura, y por las referencias que se tienen se sabe que a mas de ser soldado valiente, la cabeza le servía para algo más que calarse el yelmo que le protegía en los combates.

Al hacerse cargo del puesto inició una sabia política que le ganó la animadversión de gran parte de los colonos sus compatriotas, ya que lo obligó a labrar la tierra y les prohibió el tráfico de esclavos, poniendo a San Miguel en el peligro de despoblarse.

Acostumbrados como estaban a que los aborígenes trabajaran por ellos, se irritaron extraordinariamente, y la medida de que no vendieran carne bronceada rebosó su indignación, por lo que muchos marcharon al Perú y a Compostela; pero ni el fantasma de la despoblación de la villa doblegó la voluntad del capitán, que permaneció inflexible en su decisión y mandó que el resto de los españoles se quedara.

Pero el problema más serio a que se enfrentó Cristóbal de Tapia fue el de las rebeliones indígenas provocadas por la torpe conducta de Diego de Proaño, ya que si bien es cierto que a raíz de la conquista los naturales se mostraron sumisos por temor a las armas europeas, los abusos y exacciones los obligaron a tomar una actitud levantisca que se tornó en franca rebeldía que amagaba la estabilidad de la villa y la vida de los blancos, obligando a éstos a encerrarse en el poblado para defenderse, o bien, en ocasiones, salir a repeler esos amagos llevando por “capitán a Cristóbal de Tapia con treinta españoles y algunos amigos”, ya que el capitán fue el alma de la defensa de San Miguel y a veces se aventuraba hasta la región del río Mocorito para conjurar los peligros.

Fué corregidor del pueblo Cuatro Barrios, y antes de casar con Catalina de Chávez, de la que no tuvo descendencia, “uno soltero… dos hijos” llamados Pedro y Francisco de Tapia, que todavía vivían a finales del siglo XVI. Se ignora la fecha y el lugar de su fallecimiento, pero es seguro que haya terminado sus días en San Miguel de Culiacán, y su deceso debe de haber ocurrido después de 1541, ya que en este año estuvo en Guadalajara auxiliando a los españoles durante la gran rebelión de los cashcanes conocida con el nombre de Guerra del Mixtón. En este episodio su actuación fue muy destacada por el valor de que hizo gala y el testimonio mas notable de ella lo dio el rey, quien al conceder escudo de armas a Tomas de Villanueva dijo:

“…que así, un día víspera de San Miguel, habían venido hasta quince mil indios de guerra y cercaron la dicha ciudad, de donde salieron treinta y siete de a caballo, entre los cuales vos fuistes uno, y viendo que eran muchos los indios, temieron los españoles de entrar por ellos, e vos, juntamente con Cristóbal de Tapia, os metiste por el escuadrón de ellos y le pasaste tres o cuatro veces de un cabo a otro, animando e apellidando a los demás españoles, y fue causa de los hacer pelear, y que a no hacerlo, corrieran gran riesgo los que estaban en la dicha ciudad, y así fue ocasión de que el dicho escuadrón fuese vencido y desbaratado, y la dicha ciudad libre…”

Algunos historiadores han querido ver una misma persona en este Cristóbal de Tapia y el Cristóbal de Tapia, veedor en la Isla Española, que por intrigas de Diego Velázquez, gobernador de Cuba, recibió comisión para quitar el mando a Hernán Cortés, tras de que éste derrotó estrepitosamente a Pánfilo de Narváez. El veedor era hechura del obispo de Burgos, por lo que su elección para desplazar a don Hernando no fue tarea fácil.

Los despachos respectivos fueron firmados y Tapia embarcó rumbo a Veracruz donde fue recibido por Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, Andrés de Tapia, fray Pedro de Melgarejo y otros, que se negaron a reconocer las provisiones que traía, pues tenían la certeza de que sin Cortés se perdería toda la conquista por “aquel Tapia no era suficiente para gobernador y aquel obispo de Burgos era contra todos los conquistadores”, y como el veedor montara en cólera por su actitud, escribieron a don Hernando comunicándole la noticia y para que “enviara tejuelos y barras de oro y que con ello amansarían las furias del Tapia lo cual luego envió en posta y le compraron unos negros y tres caballos y el un navío y se volvió a embarcar en el otro navío a la isla de Santo Domingo”

No existe base para identificar como a una sola persona a ambos personajes, pero en el caso de que así hubiera sido, no causaría ninguna extrañeza que el Cristóbal de Tapia que nos ocupa se alistara bajo las órdenes de Nuño de Guzmán, ya que sin duda alguna hubiera guardado resquemor para Cortés.

El P E W Shiels, S J, en su obra Gonzalo de Tapia, lo hace originario de la Villa de León y emparentado con el conquistador Andrés de Tapia, compañero de Cortés, confundiéndolo también con el veedor de Santo Domingo, pues manifiesta que “llevó el primer mensaje gubernamental al conquistador de México”; pero por lo que respecta a que haya sido leonés incurre en un error, ya que todas las crónicas dicen que era nativo de la Villa de Trujillo, en la Extremadura, de donde salieron tantos hidalgos que cruzaron el Atlántico para conquistar tierras americanas.

El capitán Cristóbal de Tapia fue uno de los puntales que sostuvieron a la Villa de San Miguel para que pudiera subsistir durante sus primeros años, ya que gracias a su decisión y férrea energía perduró como la fundación española mas antigua del noroccidente mexicano.

 

Tomado de; Presagio, Revista de Sinaloa; número 3, páginas 33-34.

 

 

Cristobal de Tapia

Cristóbal de Tapia

 

Summary
Name
Cristóbal de Tapia
Job Title
Alcalde Mayor de la Villa de San Miguel de Culiacán
Company
Virreinato de la Nueva España
Address
Villa de Trujíllo, Extremadura,España

Share and Enjoy

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*