Documentos para la historia de Sinaloa, México

 

 

 

 

¡CRISTOBAL COLÓN LLEGÓ A SINALOA!

 

Por: Carlos Franco Sodia

 

“…El señor Ignacio Santillán C, vecino de San Blas, Sinaloa, ha encontrado una curiosa placa con la inscripción acerca del nacimiento y fecha de la muerte del descubridor Cristóbal Colón…”

Campesino ignorante

Un joven jornalero encontró, mientras abría una zanja en un llano de La Palma, Charay, El Fuerte, Sinaloa, una placa de bronce con la siguiente inscripción: “…CRISTÓBAL COLÓN, NACIÓ 25 DE JULIO DE 1451.—FALLECIÓ 21 DE MAYO DE 1506.—Q.E.P.D…..” — Este hallazgo ocurrió aproximadamente hace siete u ocho años y el jornalero, ignorando lo que decía la tal placa, la abandonó casi en el mismo lugar en donde la había encontrado. Andando el tiempo la placa en cuestión anduvo rodando, hasta finalmente aparecer en un trochil (chiquero), en donde actualmente se encuentra, aún entre el fango.

Considerando el señor Santillán C. que esta placa puede atraer la curiosidad de algunos investigadores, pone en conocimiento de quienes en esto se interesen el hallazgo en cuestión, por considerar, así mismo, que es muy raro que una placa de bronce, perfectamente bien fundida, se encuentre en un sitio tan solitario, adonde es difícil conjeturar que haya sido llevada por alguien.

 

Una encuesta relámpago

Aunque desde luego sería una locura tan sólo aventurar que la tumba del famoso navegante, genovés para unos, judío para otros, gallego según afirman también, pero que a todas luces fue portugués, estuviera en América, sí, para el que esto escribe, la placa en sí es curiosa, no sólo por el hecho de estar fundida en bronce, cosa improbable que se haya hecho cerca del lugar en que se encontró, sino por tener grabada una fecha que no se ha podido encontrar en libro alguno, ya que el nacimiento del gran almirante está rodeado de misterio, e ignórase la fecha exacta de su natalicio.

El licenciado Méndez Rivas, en una forma amable y cortés, externó la opinión de que merecía la pena efectuar una investigación para llegar a conocer cómo había ido a parar la placa en dicho lugar y de dónde se había tornado la fecha exacta del nacimiento del descubridor del Nuevo Mundo, que aparece grabada en la placa de bronce que nos ocupa.

Palpando la opinión del señor Félix Samper Cabello (réplica física del dramaturgo don Jacinto Benavente), persona docta en asuntos históricos, me manifestó, hasta en una forma molesta, que era un desacierto creer que la tumba de Colón estuviese en América; que los restos del navegante están en Sevilla y no en La Habana ni en Santo Domingo como se ha afirmado; que la placa es de manufactura reciente; que las letras son de estilo moderno y que posiblemente dicha placa estuvo en la base de alguna estatua de donde fue desprendida. Pensaba, además, que había caído en sitio solitario, al transportarla a bordo de algún vehículo.

Esta misma opinión externaron los señores licenciado Raúl Cervantes Ahumada, ex rector de la Universidad de Sinaloa y Manuel Romero de Terreros, al preguntarles su opinión, sobre el hallazgo de la placa; aunque, como digo antes, les extrañó sobremanera el dato tan concreto acerca del nacimiento de Colón.

 

Una autoridad

Buscando documentación autorizada, echamos mano del libro “Pequeña Historia de las Américas”, de Afranio Peixoto, con traducción y notas de don PEDRO GONZÁLEZ BLANCO, obra concienzuda de la que tomamos los siguientes: “…Nació Cristóbal Colón, el descubridor de América, en la señoría de Génova a lo que parece en 1446 —Harrise— o en 1451 —Vignaud— (esta fecha tiene la placa) si bien hay otras fechas… Poco se sabe de cierto de su oscura vida. — Unos lo hacen gallego —de La Riega—, otros catalán —Ulloa— y hasta portugués —Lobo de Ávila y Santos Ferreira.. — No escapó al sambenito de judío. — El hijo dice que había estudiado en Pavía, más el propio Colón asevera que ya a los 14 años andaba navegando y que visitó Grecia, Inglaterra, Islandia y Guinea. — En Portugal —1470-1484— casó con Felipa Moniz, hija del donatario del Puerto Santo, el navegante Bartolomé Perestrelo, y de ella hubo un hijo. — ¿Enviudó? — Lo cierto es que marchó a España.— Colón ha provocado las apologías más exaltadas y las críticas más acerbas.— Ni sobre su patria se ha puesto la crítica de acuerdo.— García de la Riega intentó probar, con escasa fortuna, que era gallego. Ulloa lo tiene por catalán; durante mucho tiempo tuvo validez la hipótesis corsa; ahora Ferreira de Serpa nos asegura que no se llamaba Colón, sino Salvador González Zarco, hijo bastardo del infante don Fernando, hermano de Alfonso V, y de una señora de la familia de los Cámaras.— En comprobación recuerda que a la primera isla descubierta por Colón se la llamó “San Salvador”. Su físico es todo lo contrario al tipo semita.— Pudo nacer en Génova por haber ido allí a dar a luz la nieta de González Zarco. —En Génova —eso es ya cosa averiguada— había diversos Christophoros Colombos, hijos de otros tantos Domenicos Colombos. Lo que no había era un solo Colón.— ¿Por qué identificar a Colón como Colombo…?

De Colón se sabe sólo que vivió en Madeira desde 1470 —desde que tenía 14 años— cuanto se dice de su vida anterior es ilógico, anacrónico, fantaseado, indemostrable.— Sólo después de casado, de tener un hijo legítimo y de enviudar, pasó al continente.— En Funchal habataba el suntuoso palacio del noble flamenco Juan Esmeraldo.

Al decir de Ferreira de Serpa, no es admisible que Colón fuera un vulgar cardador de lana, pues es inverosímil que siendo así se le aceptara en la Corte, frecuentara a la nobleza, y el propio don Juan II le escribiera tratándole de “mi especial amigo”, invitándole a regresar a Portugal y confiándole, en diciembre de 1488, la carta de navegación de Bartolomé Díaz, que acababa de doblar el Cabo de las Tormentas… Navegó siempre con Portugueses y como tal era considerado.— ¿Fue a la supuesta expedición de Juan Coello, que descubrió Haití en 1474…? ¿Pudo decir por ello que para tal hazaña —1492— no necesitaba mapas, pues conocía el camino…?

 

La muerte de Colon

 

El 24 de noviembre de 1504, vencido por los hados, llegó Cristóbal Colón a la metrópoli y unos días más tarde supo la muerte de la Reina, su protectora.—En Sevilla, primero, y luego en la Corte, defendió Colón sus derechos a favor de su hijo Diego.—Entregó su alma al Creador en Valladolid, a 21 de mayo de 1505.—En 1513 llevaron sus restos a la Cartuja de las Cuevas en Sevilla, después a Santo Domingo —1544— según había dejado dispuesto.— De hecho, en 1877 fueron encontrados los despojos del descubridor en la Catedral de Santo Domingo.— Los hermanos Diego y Bartolomé ocuparon cargos oficiales.— El hijo legítimo, Diego, consiguió, tras un pleito, el título de Almirante de las Indias.— El hijo natural, Fernando, bien educado, bien casado y rico, reunió en Sevilla la Biblioteca Colombiana.

“…De todos es sabido que el Almirante don Cristóbal Colón murió en Valladolid, en una casa frente a la iglesia de la Magdalena, el 21 de mayo —no el 20 como algunos dicen— de 1506, día en que en aquel año cayó la Ascensión.— Dicen que murió tan pobre que, después de celebrado el oficio de difuntos, en la iglesia llamada de la ‘Antigua”, la más primitiva de Valladolid, la Orden Tercera lo enterró por caridad en el convento de San Francisco que estaba en la plaza Mayor.

En 1513 llevaron sus restos a la Cartuja de las Cuevas de Sevilla, donde en 1526 enterraron también los despojos de su hijo Diego, y de allí, informa Las Casas: “los pasaron y trajeron a esta ciudad de Santo Domingo y están enterrados en la capilla mayor de la iglesia.”.— Convienen en ello los historiadores todos: —Herrera, Alcedo, Navarrete, Charlevoix, Irving, etc.— Pero, ¿cuándo se realiza el traslado….?—No hay documentos al respecto, no se sabe cuándo salieron los restos de España ni cuándo llegaron a Santo Domingo.— Los pudo llevar consigo doña María de Toledo cuando, en 1542, fue a la Española como Virreina, pero esto no pasa de una hipótesis.

En una real Cédula de Carlos V, fechada en Madrid el año de 1539, avisa al Obispo de la Primada de América que doña María de Toledo llevara los restos de don Cristóbal y su hijo Diego y Cabildo a Santo Domingo, pero en 1540 el rey se dirige al Obispo y Deán y Cabildo de la Iglesia de Santo Domingo, ordenándoles que “sin dilatación diésedes al Almirante don Luis Colón la posesión de la Capilla mayor, para enterrar los huesos de Colón…”

Acaso no sean de Colón los restos que Artiziabal llevó a La Habana, hoy en Sevilla, pero desde luego los de Santo Domingo tampoco.— Pudieran ser los de La Habana y se ha dicho muchas veces, los de don Diego, pero no está demasiado claro.— No se olvide que la Catedral de Santo Domingo, concluida en 1540, fue saqueada por Drake en 1586, víctima de temblores, esculcada por los franceses que el año de 1697 por la paz de Ryswick se adueñaron de la isla, curioseada por revolucionarios en busca de botín, etc., ¿no pudieron desaparecer los restos de Colón en cualquiera de esas nada piadosas visitas…?

Pero como dice Pedro González Blanco: “…Basta ya de elucubraciones fantásticas en torno a un personaje tan real y tan próximo a nosotros…”

 

Descendientes de Colón en Sinaloa

Ampliando nuestra información anterior, aparecida en el número 31 del presente, con respecto a una placa de bronce encontrada en el Ejido de la Palma Charay, El Fuerte, Sin., por un campesino del lugar, y posteriormente descubierta en un chiquero por el señor Ignacio Santillán C, también del mismo lugar de Sinaloa, he recibido nuevos datos que corroboran plenamente que por aquellas latitudes hubo y aún hay descendientes del gran descubridor del nuevo mundo, don Cristóbal Colón, gran Altamirante y Duque de Veragua.

 

Un documento irrefutable

El citado señor Santillán, cuyo afán, según su carta, es el de aportar algunos datos que quizás resulten valiosos o de interés a los investigadores, me transcribe una carta del señor licenciado don Rafael Rojo de la Vega, de esta capital, que textualmente dice: “…Para los que investigan doy los siguientes datos que fueron obtenidos por el doctor Joaquín Roncal y Gómez Palacio, de ascendencia duranguense y sinaloense; en sus investigaciones sobre Durango y Sinaloa, mediante el examen en especial de los archivos parroquiales. Según me informó el doctor Roncal, todavía no examina los archivos del Fuerte, por no haber dispuesto de oportunidad.— Pero resulta que por allá hubo parientes de Cristóbal Colón.— El doctor Joaquín Roncal, que vive en la casa 458 de la Avenida de los Insurgentes de esta capital, posee, como resultado de sus investigaciones, una copia certificada que expidió el párroco de Culiacán, Sin., don Ernesto Verdugo Fálquez, en la que consta que, a foja ciento sesenta y siete del libro de bautismos del lugar, el día diecisiete de agosto de 1763, don Diego de Iturríos, Lugarteniente de Cura, bautizó a los diez días de nacida, a Ana María Francisca Ciriaca, española, hija legítima de don Nicolás de la Vega Colón y Portugal, y de doña Ana María Castaños, vecinos de Culiacán.

“Fungió como padrino don Domingo Josseph Pando de la Granada, cura del lugar.— Con excepción de la familia del padrino, quedan en Sinaloa familias con los apellidos mencionados en la partida del bautismo.— La conexión de la familia de Colón la encontraron el doctor Roncal en la Historia de México, de don Luis Pérez Verdía, en la que al mencionar el vigésimo quinto Virrey de México, don Pedro Nuño Colón de Portugal, Duque de Veragua, dice que él era familiar del descubridor del Nuevo Mundo.— Mi deseo es, pues, aportar un dato que, a pesar de lo insignificante, resulte interesante…”

 

El verdadero lugar del hallazgo

Como antes dijimos, la placa con la inscripción del nombre de Cristóbal Colón, con las fechas de nacimiento y de su muerte, fue encontrada en un chiquero; pero posteriormente, y gracias a las investigaciones del señor Santillán, se pudo saber con certeza que la tal placa fue encontrada originalmente en el sitio en que estuvo la parroquia de El Fuerte (ahora convertida en ruinas), sitio en donde hay incontables nichos antiquísimos, con restos humanos que no se sabe a quién pertenecieron, pues la acción destructora del tiempo ha borrado toda leyenda o epígrafe.

En esta destruida y antiquísima iglesia, aún existen las campanas cuarteadas, de verdadera manufactura de siglos anteriores, con las inscripciones de 1739, 1797 y 1919.

Existe en el lugar la leyenda o tradición, que ha ido comunicándose de familia en familia, que allá en años remotos llegó a El Fuerte una horda de hombres blancos, de los que no se supo nunca si habían llegado por agua o por tierra, los cuales se dedicaron al más desenfrenado saqueo, a la manera de Drake y Morgan, los feroces piratas ingleses, habiendo cometido las más atroces tropelías entre los habitantes del lugar.

No fue sino tiempo después que llegaron hombres barbados, blancos y bien armados, que después de vencer a aquellos bárbaros les mataron sin piedad, y se retiraron al mar.

Es así como, sólo impulsados por un sano deseo de aportar datos que puedan ser aprovechados por investigadores e historiadores, publicamos este segundo reportaje, para que las personas interesadas en ello puedan dedicarse a la investigación de una cosa que puede resultar de sumo interés; existiendo, pues, aún la incógnita: ¿QUÉ FUE A HACER A SINALOA LA PLACA CON EL NOMBRE Y FECHAS DE CRISTÓBAL COLÓN…?

 

Descendientes de Colón en México

Una rama de los Duques de Veragua se estableció en el siglo XVIII en el hoy Estado de Sinaloa. Fue su fundador el Capitán Don Balthazar de la Vega Colón y Portugal y su esposa se llamó doña Ana Irene de la Puente y Villegas. Como su descendencia fue muy copiosa y muy numerosos también los enlaces que tejieron con otras familias de la Nueva España, nos vemos en la necesidad de limitar este estudio genealógico a sólo tres linajes: Bátiz, Roncal, de la Vega.

 

Linaje de Bátiz

Doña Juana Luz de la Vega Colón y Portugal, hija del mencionado matrimonio casó a mediados del siglo XVIII con don Juan Ventura de Bátiz, originario de Bilbao en España y con casa solar en Funes. Fue Justicia Mayor del Real de Nuestra Señora de las Once Mil Vírgenes de Cosalá (hoy Cosalá, a secas). De sus numerosos hijos mencionamos a don Cornelio de Bátiz y de la Vega, tronco de abundante descendencia que se extendió a Culiacán, Durango, y México.

Una nieta de don Juan Ventura de Bátiz llamada María de la Luz de Iribarren, casó en la villa de Cosalá con un pariente suyo que llevó el nombre de Marcelino de Bátiz, Izaguirre, Urquijo y Arguino, originario también de Bilbao, de quienes nació una hija, doña Amada, que casó en España con el conde de Uribarren, don Fabián de Uribarren; hijo de ellos fue don José, que no dejó descendencia.

Linaje Roncal

El origen primitivo de la familia Roncal fue el valle del mismo nombre, en Navarra, fueron hijos dalgo de solar conocido y su escudo de armas es el mismo que ostenta el Valle de Roncal (Erronkari).

El capitán de marina vasco-navarro, don Miguel Joaquín Roncal, hijo de don Miguel Roncal y de doña Joachina de Urreta, casó en Cosalá el día 15 de abril de 1795 con doña Narcisa de Batiz, de la Vega, Colon y Portugal, hija de don Juan Ventura de Bátiz y de doña Juana de la Vega. Fue al tronco de la familia en México. De su matrimonio nacieron 10 hijos, de los cuales sólo mencionaremos a don José María, a don José, a doña Trinidad y al coronel imperialista don Rafael Roncal.

Don José María Roncal y Bátiz casó con doña Micaela de Sámano Campos y Niño Ladrón de Guevara, tuvieron varios hijos, entre ellos don Joaquín Roncal y Sámano.

Don José Roncal y Batiz, contrajo nupcias con doña María de los Ángeles de Domingo y Martre López de Peñuelas Rivera y Gasteategui, originaria de la villa de Sinaloa, y tuvieron entre otros hijos a doña Laura Roncal de Domingo y Martre.

Don Joaquín y doña Laura, primos hermanos entre sí, contrajeron matrimonio del cual fue hijo el licenciado don Laureano Roncal y Roncal quien, en la ciudad de Durango, casó con doña Luz Gómez del Palacio Escalante, Bravo de Castilla y Horrasti, originaria de la ciudad de México. De este matrimonio viven cuatro hijos; doña Laura, casada con el licenciado don Carlos Espeleta y Torrijos; don Salvador, arquitecto; don Joaquín, médico, y doña Luz Gómez del Palacio y Escalante.

En línea subsidiaria del linaje Roncal se encuentra el prestigiado banquero y hombre de negocios don Atanasio C. Saravia Aragón Murua y Roncal que ha escrito algunos apuntes sobre Nueva Vizcaya y diversas obras de divulgación histórica.

Una anécdota de Juárez. Durante las guerras de la Reforma la familia Roncal fue de filiación conservadora; pero no participaron en la política durante la intervención francesa. Cuando se retiraron de nuestra patria las tropas galas, dejando abandonado al Emperador Maximiliano, don Joaquín Roncal y Sámano tomó su caballo, revistió su traje de charro, empuñó sus armas y desde la ciudad de Durango se dirigió al Sur para unirse a las huestes del Emperador que se había decidido ya a seguir su propia suerte. En el camino, a poco andar, se cruzó con una carretela en la cual venía el Presidente Juárez que, desde el Paso del Norte, se dirigía a la ciudad de Durango. Llamó la atención a don Benito la marcialidad del charro mexicano, rubicundo de ojos claros y como de 30 años de edad y preguntó a sus acompañantes quién era; alguien contestó que se llamaba don Joaquín Roncal y que era hermano del coronel imperialista don Rafael. Juárez le hizo venir y le ofreció en las filas liberales el mismo grado que tenía su tío en las conservadoras; mas don Joaquín rehusó cortésmente diciendo que eso nunca sería posible debido a que sus sentimientos eran opuestos y que precisamente en esos momentos se dirigía a reunirse con su tío que militaba en el ejército de Maximiliano que comenzaba ya a concentrarse en Querétaro.

En estos tiempos de democracia, Roncal hubiera sido inmediatamente pasado por las armas o colgado del árbol más cercano; pero Juárez, pese a todo lo que de él se dice actualmente y a sus graves errores de carácter político, era un espíritu superior y en vez de una actitud violenta extendió a Roncal un salvoconducto que éste rehusó dando las gracias. El Presidente entonces sin insistir más le deseo buena suerte en su viaje y ambos continuaron su camino por rumbos opuestos.

Don Joaquín Roncal, sin mayor contratiempo, llegó a Querétaro en donde se puso a las órdenes de su tío, el coronel don Rafael Roncal Bátiz de la Vega Colon y Portugal.

Después del rendimiento de la plaza y cuando fue conocida la traición (?) de Miguel López por la oficialidad imperialista, un grupo resolvió castigar la ofensa y como era de costumbre se decidió por suerte quién debería ejecutar lo convenido. Tócale al coronel Roncal, quien como buenamente pudo se consiguió una pistola y aprovechando la oportunidad que le ofrecían los paseos de López por la Alameda quien andaba libre, a caballo y armado, le disparó el único tiro de su pistola, tiro que no hizo blanco lo que permitió que López se alejara al galope, ileso, a quejarse con sus protectores, los jefes liberales. El coronel Roncal fue perseguido y a duras penas, burlando la vigilancia de la plaza, logró llegar a la ciudad de San Luis Potosí y ocultarse en la casa de su hermana, doña Trinidad, esposa de don Francisco Martínez de Negrete y Ortiz de Rosas, matrimonio que llevaba una destacada vida social y tenía abierto un salón literario a cuyas veladas acudía asiduamente el vate de la corte, Zorrilla.

Entre tanto, su sobrino don Joaquín, que se había reunido con su esposa doña Laura, abandonaba Querétaro para no estar presentes en dicha ciudad durante el juicio y ejecución de Maximiliano y de sus dos generales. Se establecieron en Celaya en donde nació su primer hijo, don Laureano Roncal y Roncal, que con el tiempo llegó a ser abogado, profesor de Derecho Internacional y director del Instituto Juárez de Durango. Como ya queda dicho, Don Laureano casó con doña Luz Gómez del Palacio, hija del licenciado Francisco Gómez de Escalante Herrasti Peralta Ygaraborda Barandiarán y Mendizábal.

Dicha doña Luz, por su línea paterno-materna y por todas sus líneas maternas, fue descendiente de conquistadores y pobladores de la Nueva España. Como ilustración genealógica daremos los siguientes datos:

Línea paterno-paterna. — Originaria de Valladolid, en Castilla la Vieja.

Línea paterno-materna. — Tía abuela, doña Guadalupe Bravo de Castilla y Monserrate, condesa del Valle del Súchil; 2° abuelo, el capitán don Balthazar Bravo de Castilla Páez de Sotomayor y Guzmán (de los condes de Sotomayor en Galicia); 3° abuelo, don Ricardo de Monserrate, Alcalde Mayor de Nombre de Dios, Durango; 4° abuelo, el capitán don Luiz Fernández de Castro Ceniceros y Medrano; 5° abuelo, el capitán don José de Vargas Machuca; 6° abuelo, el capitán don Balthazar de Castro Mascareañas, Alcalde Mayor del Real de Cuencamé; 7° abuelo, el capitán don Juan de Ontiveros, alcalde mayor de Cuatro Ciénegas y hermano del general don Cristóval de Ontiveros, conquistadores y pobladores ambos de la Nueva Vizcaya y de la Nueva México a finales del siglo XVI y principios del XVII; 8° abuelo, don Pedro Martín de Valverde, primo colono en el valle de la Poana; 9° abuelo, don Hernando de Castro (Fernández de Castro) y López de Figueroa, dueño y colono en 1559 del Valle de Zaín, la familia a que perteneció es la de los Castro de Burgos y Castilla, descendientes de don Fernando de Castro, señor de Castroxeriz que floreció en el siglo X. Bien conocidos son en la historia doña Inés de Castro, la infortunada reina de Portugal y el VII Conde de Lemos y Sarria, don Pedro Fernández de Castro y Andrade, virrey de Nápoles y Sicilia y mecenas del genial Cervantes Saavedra.

Por su línea materna. — 4° abuelo, el capitán don Juan de Escalante, conquistador de la Alta Pimería y la Nueva México, compañero del padre Kino; 5° abuelo, el sargento mayor don Nicolás Rodríguez Rey y López de Arteaga y Ontiveros, jefe de la caballería del general don Antonio de Otermín en las guerras del Nuevo México; 7° abuelo, el general don Pedro de Peralta, fundador en 1610 (?) de la ciudad de Santa Fe, hoy capital del Nuevo México.

 

Linaje de la Vega

Esta familia proviene originalmente de Asturias de Santillana del lugar llamado Torrelvega, sus miembros más antiguos llevaban el apellido Lasso de la Vega; en el siglo XV vivió en Santillana doña Leonor de la Vega, poderosa señora feudal, mujer de don Diego Hurtado de Mendoza, almirante de Castilla y padres de don Diego Íñigo López de Mendoza y de la Vega primer marqués de Santillana y célebre escritor.

En México las ramas de este apellido son muy numerosas por lo cual sólo nos es posible mencionar las siguientes:

Don Francisco de la Vega Colón y Portugal, hijo de don Balthazar, casó en 12 de abril de 1761, en Culiacán, con doña Loreto Verdugo y Chávez, hija de don Pedro Verdugo y Chávez, oficial del Santo Tribunal de la Inquisición, y de doña Bárbara López de Siqueiros.

De sus hijos mencionamos a don José María de la Vega y Verdugo, que casó en Culiacán en 15 de Agosto de 1786 con doña Gertrudis de Urtusáustegui, hija de don José de Urtusuáutegui y de doña Nicolasa de Zoyas. Entre sus muchos hijos tuvieron a don José de la Vega y Urtusuastegui que casó con doña Isidora de Rábago (de los condes de Rábago; de sus numerosos hijos mencionamos dos:

I.—Don Joaquín de la Vega y Rábago, que casó con doña Leónides Bringas, hija de doña Elisa de la Vega, que contrajo nupcias con don Juan B. Rojo, hijos el licenciado D. Rafael Rojo de la Vega, que actualmente es uno de los miembros más prominentes del muy Honorable Tribunal Universitario y además es conocido como ensayista en derecho procesal, y el doctor don José Rojo de la Vega, ágil cirujano muy conocido entre la afición taurina.

2.—Don Rafael de la Vega y Rábago, que casó con doña Guadalupe Diez Martínez (de los condes de Agreda), hija fue doña Beatriz de la Vega, que casó con su tío carnal, don Antonio de la Vega y Rábago; fue su hija doña Alejandra de la Vega y de la Vega, dama de extraordinaria hermosura, talento y energía y una de las tres Alejandras famosas de Culiacán por su belleza, a saber: doña Alejandra Bátiz, doña Alejandra Amezcua y doña Alejandra de la Vega, todas parientes entre sí. Casó doña Alejandra con don Joaquín de Redo, hijo del español don Diego de Redo y de doña Francisca Balmaceda.

Don Joaquín Redo y doña Alejandra tuvieron varios hijos, entre ellos, don Diego Redo, que contrajo matrimonio con doña María Teresa Vidal Soler, uno de sus hijos, don Joaquín Redo, casó con doña Marita Martínez del Río, hija del conocido banquero don Pablo Martínez del Río y Vinet y de doña María Josefa Fernández de Henestrosa, marquesa del Cilleruelo, hermana de la finada duquesa de Medinaceli e hija de don Ignacio Fernández de Henestrosa y Ortiz de Mioño, Marqués de Cilleruelo, conde de Mariana del Río, y de doña Francisca de Borja Gayosso de los Cabos y Sevilla, marquesa de Camarasa y de Castroxerix, condesa de Ricla. El matrimonio Redo Martínez del Río tiene en la actualidad tres hijos.

Tomado de: Revista Letras de Sinaloa, Universidad Autónoma de Sinaloa, Noviembre de 1952

 

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón

 

Summary
Name
Cristobal Colón
Nickname
(Descubridor de América)
Job Title
Navegante, descubridor, cartógrafo
Company
Reino de Castilla
Address
Génova,Italia

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