Mexicanos ejemplares en Sinaloa

 

ANTONIO ROSALES, EL HÉROE DE LA DERROTA DE LOS FRANCESES

 

Antonio Rosales nació en Juchipila, Zacatecas el 11 de junio de 1822. Sus padres fueron Apolonio Rosales y doña Vicenta Flores.

Al terminar sus estudios primarios ingresó al Seminario Conciliar de Guadalajara, ahí se graduó de bachiller con notas de alta distinción en los cursos de Latinidad y Filosofía, punto de partida para cualquier estudio que deseara continuar. Se inclinó por la carrera de Derecho. Su ejemplo de actuación y como intelectual de vanguardia, demostrando aptitudes para la poesía y el periodismo.

En 1848 participó en sus primeras acciones de guerra contra la invasión norteamericana en la defensa de Monterrey. Ya como teniente y al terminar la guerra abandonó las armas por las letras y se dedicó a la literatura y el periodismo. En la antología Aurora poética de Jalisco, publicó sus primeros poemas, que revelan una preocupación mística, destacando Adiós a mi esperanza, Bello es morir y ¿Quién es Dios? y hace un periódico llamado El cantarito, en 1850, de clara filiación liberal, lo cual le valió persecución y cárcel. Fundó un periódico de combate al que bautizó con el nombre El panderito, en el que ataca al elemento clerical, pero no alcanza larga vida.

Fue miembro prominente de la Sociedad Literaria Falange de Estudios, dedicando sus horas libres a la preparación de conferencias sobre temas sociales y filosóficos.

Fue encarcelado en 1851 por sus ideas liberales, y al recobrar su libertad decidió vivir en Culiacán, donde fue redac¬tor del periódico oficial y posteriormente, siendo gobernador del estado el Sr. Pomposo Verdugo, hombre de amplia visión y espíritu progresista y dada la necesidad de contar con colaboradores de altura lo llamó a su lado como secretario de Gobierno de 1856 a 1857. Siendo secretario general del Gobierno de Sinaloa corrió a su cargo la promulgación y aplicación de la Constitución de 1857.

Combatió a los conservadores enemigos del Plan de Ayutla durante la Guerra de Reforma al mando del segundo batallón, alcanzando el grado de coronel.

El 8 de febrero de 1860 derrotó a las fuerzas de Manuel Lozada en Santiago Ixcuintla durante la movilización militar para reforzar el sitio de Guadalajara por las fuerzas liberales. Participó en el combate donde fue derrotado y muerto el general Gerónimo Calatayud. Participó al lado del general Domingo Rubí en la batalla de El Espinal, donde fue vencido el general español Domingo Cajén, conservadorenviado por Miramón en apoyo del Plan de Tacubaya, que pretendía neutralizar la Constitución de 1857, y que cruzó la Sierra Madre Occidental desde Durango para combatir a los liberales sinaloenses.

Se le encomendó recuperar el puerto de San Blas en Nayarit y lo logró.

En abierta oposición a Plácido Vega, quien se había convertido en dictador, abandonó Sinaloa en 1861, por estar acusado de conspirador.

Cuando el general Manuel Márquez de León asumió el gobierno de Sinaloa, lo nombró prefecto y comandante militar de Culiacán, retirándose cuando el general Jesús García Mora¬les sustituyó a Márquez, y se incorporó a las fuerzas republicanas del general Ramón Corona. Antonio Rosales, junto con Ramón Corona y Joaquín Sánchez Román hicieron caer el gobierno de García Morales, y el 20 de octubre de 1864 asumió el mando militar y político del estado, luchando con los invasores franceses en este estado.

A pesar de haber nacido en Juchipila, Zacatecas, Sinaloa lo considera como auténtico y predilecto hijo suyo.

Don José Rentería, en su obra Estudios y recuerdos, publicada en 1892, lo describe:

«Enjuto de carnes, rígidos músculos, de mediana estatura, velludo hasta las manos, el pecho un tanto hundido, angostas espaldas coronado su busto con una cabeza correcta, con rostro anguloso de expresión severa y frente de inspirado; brillando en su viva mirada a chispazos la crueldad, por momentos, la ira y la generosidad por horas».

Antonio Rosales se hallaba en El Fuerte, días antes de salir hacia Álamos con el fin de atacar a los imperialistas, ahí lo trataron de convencer que no fuera a Sonora explicando que la fuerza imperialista era mucha, que ascendía a cuatro mil soldados y con los soldados que él contaba era insuficiente para vencer.

Contestando: “Mi deber es pelear o morir por la Patria, y lo mismo que en Sinaloa o Sonora podré hacerlo gloriosamente”.

Rosales ocupó la ciudad de Álamos con 210 infantes y 70 caballos el día 24 de septiembre y ese día ¡el caudillo que inmortalizó los campos de San Pedro en Sinaloa, fue villanamente herido desde una de las casas de la ciudad, y avanzaba pistola en mano por la calle!. Alguien quiso salvarlo, pero él contestó ”agradezco vuestro interés, pero debo advertiros que cuando se combate por la Patria, se vence o se muere! ¡yo podré vencer y mi destino es morir”.

Un pelotón de imperialistas lo acribilló y el cuerpo del héroe rodó por el pavimento de la calle, y como diera señales de vida un forajido lo remató a golpes.

“¡Cruel destino del egregio patriota magnánimo entre magnánimos, valiente entre los valientes!”

«Los hombres de la talla de Antonio Rosales, saben esperar con la frente levantada y el pecho descubierto, la adversidad o la gloria».

Sin descender de la altura en que lo colocó la Batalla de San Pedro, para realzar su gloria dio su sangre y su vida en la ingrata ciudad de Álamos, Sonora.

Antonio Rosales, independiente del triunfo de San Pedro, es una de las personalidades más enérgicas de la historia de México. En uno de los cuarteles del escudo de su familia, figura el nombre de uno de los héroes que el Estado de Zacatecas dio a la causa de la independencia nacional y en su árbol genealógico la rama ilustra de un apellido blasonado por la virtud y la ciencia.

La historia lo enjuicia así: «Con los recursos materiales y morales unido al esfuerzo patriótico de los sinaloenses propiciaron la consagración histórica final de este patriota, comandante de bayonetas sinaloenses en Escuinapa, San Pedro y Álamos, gobernando el estado o ejerciendo influjo político en sus destinos y en general orientando todas sus actividades ciudadanas hacia metas y finalidades que interesaron el bienestar de la entidad, Rosales se identificó con Sinaloa y los sinaloenses con él», con la solidarización material y espiritual de Antonio Rosales con Sinaloa, «En cuyo seno sus virtudes propias encontraron el clima y las condiciones adecuadas para exteriorizarse y esplender su comportamiento no fue ni pudo ser otro que el de su genuino sinaloense»; en consecuencia, el dato relativo a su lugar de nacimiento en lo que atañe a esta calidad es de nula significación; y en lo que mira a los altos merecimientos históricos a que el héroe es acreedor, juzgándolo con la imparcialidad debida, no es lícito hablar con ellos, sino en necesaria comunión con el pueblo sinaloense que coadyuvó a sus hazañas. De esta manera se funde indisolublemente, la gloria de Rosales y la de Sinaloa. Cita Diccionario biográfico, histórico y geográfico del estado de Sinaloa de González Dávila.

El estado de Sinaloa en agradecimiento con el hombre que supo llevar al triunfo a los bravos sinaloenses en contra del invasor, añadió a su capital el nombre de Antonio Rosales.

Los restos de este preclaro mexicano fueron llevados del cementerio de Álamos, Sonora, a la ciudad de México, en 1923, e inhumados en la Rotonda de los Hombres Ilustres, del panteón de Dolores en el Distrito Federal.

Así sucumbió el vencedor de San Pedro, uno de los jefes más distinguidos del Partido Republicano, por su ilustración, por su valor, por su firmeza de principios y por su honradez acrisolada. Joven todavía, la Patria tenía mucho que aguardar de las brillantes cualidades de aquel jefe, que presentaba el conjunto de las prendas más relevantes y que pocas veces se ven reunidas en un mismo individuo. Sus mismos enemigos le hicieron justicia: al participar aquel hecho de armas, la Estaffete, uno de los periódicos que más sana mostraban contra los republicanos, se expresó en estos términos: «El general Rosales, de quien se hace mención tan triste en la relación del señor barón Aymard, era uno de los jefes más notables del Partido Republicano. Hombre de un desinterés a toda prueba, leal, valiente activo y versado en el arte militar, deja en las filas del Partido disidente un vacío que le será difícil llenar… Justicia a los vencidos». No necesitamos añadir que en las apreciaciones del periódico francés no hay una palabra que no sea exactamente verdadera.

Al conmemorarse el primer centenario de la trascendental victoria de San Pedro, se declara en el Estado de Sinaloa en 1964 Año de Antonio Rosales (decreto No. 168 expedido por el H. Congreso local el 17 de marzo de 1964).

 

Tomado del libro: La Derrota de la Intervención Francesa en Sinaloa y su Héroe (compilación), Bonilla Zazueta, Martha Lilia, Once Ríos Editores, Culiacán, Sinaloa, 2001

 

Gral. Antonio Rosales

Gral. Antonio Rosales, héroe de la derrota e los franceses

 

 

Summary
Name
Antonio Rosales
Nickname
(Héroe de Sinaloa)
Job Title
General
Company
Ejército mexicano
Address
Juchipila,Zacatecas, México

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