Amando de la Rocha

April 23, 2015

Revolucionarios en Sinaloa

 

AMANDO DE LA ROCHA

 

 

Por: Enrique Ruiz Alba

 

Amando de la Rocha, capitán segundo de caballería a las órdenes del Gral. Ramón F. Iturbe, participó en numerosos combates contra huertistas, orozquistas, villistas y Zapatistas, sin recibir un tiro, pero cayó herido de gravedad en un asalto perpetrado al parecer por rochistas, cuando ya la paz empezaba a restablecerse en 1915.

“Su padre, don Arnoldo de la Rocha, impulsó a Amando a la lucha armada en favor de don Venustiano Carranza”, recuerda doña Carmen Aceves de de la Rocha, viuda del revolucionario, que cuenta ahora 86 años de edad y mantiene sorprendente lucidez mental que compensa en parte la pérdida de su vista.

De auténtica familia revolucionaria, Amando fue primo de Clara y Mateo de la Rocha, hijos del famoso general Herculano de la Rocha, además de que su propio padre, Arnoldo de la Rocha, fue jefe de armas y se unió a Carranza, jefaturando el grupo combatiente en que militó su hijo.

Doña Carmen, en su mundo de tinieblas, relata la forma en que conoció antes de la Revolución a Amando, las visitas que le hizo cuando ya ella vivía en Culiacán, la petición formal de su mano, los combates en que participó y los peligros en que se vio antes y después de su boda celebrada en la Catedral de esta ciudad en 1914.

“Amando vivía con sus padres en Atascadero, Chihuahua, a donde llegó en plena campaña de don Venustiano Carranza, invitando a don Arnoldo que era jefe de armas, con su residencia en Guadalupe y Calvo, a reclutar gente y sumarse a la lucha contra el villismo. Mucha gente se sumó a esa lucha, acompañaron a don Venustiano por la sierra, a caballo, hasta llegar a Navojoa, Sonora, en donde tomó el tren para regresar a México.

Después de despedir a Carranza, la gente regresó a Guadalupe y Calvo, entre ellos Amando que para entonces ya había tomado las armas, convencido por su papá. Nosotros vivíamos en San Agustín, Durango, lugar en que me conoció y a donde fue a visitarme varias veces, ya que nos hicimos novios”.

¿Cuándo se inició Amando en la carrera de las armas?

“Según su propio padre fue en junio de 1911 al participar en el ataque y la toma de Guadalupe y Calvo, sin embargo ese hecho parece que no fue tornado en cuenta por el General Ramón F. Iturbe, quien no lo menciona en la hoja de servicios, sin embargo cita los demás que fueron varios por cierto”.

¿Permanecieron ustedes en el mineral San Agustín al reiniciarse la lucha armada?

“No, mi padre que era rico y tenía varios negocios, así como casa en San Agustín y en Culiacán, nos envió para acá y después se vino él. Aquí vivimos en esa esquina de Buelna y Morelos, siempre pensando en Amando de quien no tenía noticias. Supe después que las tropas de don Arnoldo se movilizaron a Mocorito, plaza en la que libraron combate y tomaron el 5 de mayo de 1912, y en julio del mismo año regresaron a Guadalupe y Calvo para combatir a los orozquistas”.

¿Le vino a ver cuando estuvo en Mocorito?

“Vino solamente dos veces, una para visitarme y otra para pedir mi mano, regresando finalmente a los seis meses para casarse conmigo, hecho lo cual nos regresamos a Atascadero, en donde íbamos a fijar nuestra residencia, y digo íbamos por que muy pronto lo iban a llamar de nuevo para que tomara las armas”.

¿Cómo ocurrió eso?

“Déjeme terminar de decide lo anterior. Antes de casarnos, los días 28 y 29 de agosto de 1913, participó bajo las órdenes de su padre en el combate de Topolobampo contra las fuerzas federales, y en septiembre en Los Mochis también contra las tropas huertistas. En ese mismo mes se dirigieron a Sinaloa, plaza que capturaron el día 20, y de ahí siguió una tregua que aprovecho para venir a Culiacán, para pedir mi mano. Mi padre la concedió fijándole un plazo de seis meses para la boda, tiempo al cabo del cual regresó cumplidamente para casarse conmigo. La boda fue en Catedral el 14 de octubre de 1914, siendo nuestros padrinos don Enrique Roiz, un comerciante de Culiacán y doña Carmen de Blancarte, esposa de don Pedro Blancarte. La otra madrina fue Lupita Fabela, que era empleada de gobierno y ahijada del general Francisco Cañedo. Nos fuimos a caballo junto con las familias que habían venido a la ceremonia hasta Atascadero, recorrido que hicimos en cuatro días. Cuando apenas teníamos 15 días de casados llego un telegrama en que se les ordenaba venirse a Sinaloa, porque había nuevos levantamientos. Las tropas se vinieron desde luego y nosotros cuatro días después”.

 

¿En dónde y contra quién pelearon ahora?

“Hubo combates en La Muralla, por el rumbo de Tepic, contra los villistas, y luego otro en Cosalá, a los que se sumaron los de El Valle y Tehueco y otro más en Bacamari, estos ya en 1915. El 5 de mayo revista las tropas en Mazatlán y de allí salieron a combatir a los yaquis en Sonora, pues se habían sublevado. Estuve dos meses más sin saber de Amando y para entonces nació Miguel Ángel, nuestro primer hijo, aquí en Culiacán, en donde yo esperaba su regreso”.

 

¿Cuándo se produjo éste?

“Un día me fue a ver Clara de la Rocha, la coronela prima de Amando de la Rocha, me pidió las albricias. Me dijo: “dicen que las tropas de Iturbe vienen en Culiacancito, y viene uno apellidado De la Rocha, entre ellos”. Me dio mucho gusto, por la tarde nos acomodamos por la calle Rosales para ver entrar a los revolucionarios, yo llevaba al niño conmigo. Luego luego lo conocí entre la bola, se acercó a platicar con su padre, pues todavía no me veía, y en cuanto habló y conocí su voz corrí a abrazarle, fue hasta entonces que conoció a nuestro hijo. ¿Se retiró de las armas y vivió con usted desde entonces?

“Que esperanzas, señor, apenas estuvo unos días. En la misma semana llegó un indio de la sierra con un mensaje en el que avisaban que la hacienda de Atascadero estaba sitiada por los hermanos Arrieta, villistas que asaltaron el lugar haciendo destrozo y medio. Tuvo que irse a pelear de nuevo y por fortuna vencieron a los villistas, apaciguándose por un tiempo la guerra. El quedó allá y yo aquí, así estábamos cuando fue asaltado cerca de un río, nos avisaron y tuvimos que irnos en su busca para salvarlo”.

 

¿Quiénes fueron los asaltantes?

“El atentado ocurrió el 15 de agosto de 1915. A raíz del último ataque de los Arrieta a Atascadero, se decidió el reabastecimiento de parque y armas. Mi esposo y otro compañero las recogieron de cierto lugar y las movilizaron en bestias rumbo a la hacienda, cuando se encontraron con un grupo de individuos a los que Amando lanzó un grito de “quien vive”. Los hombres titubearon antes de contestar que eran gente de Herculano de la Rocha. Amando desconfió de ellos, les dijo que no se movieran de donde estaban y enseguida hizo un movimiento para apretar las monturas de los animales, tiempo que aprovecharon los sujetos para correr hacia el monte. Sospechó que los hombres no eran rochistas, que intentarían atacarlo. Antes de llegar a un río sonaron disparos y Amando de la Rocha cayó desangrándose, un proyectil le atravesó las mandíbulas, su compañero huyó. Mi esposo como pudo logró arrastrarse, los agresores lo dejaron por muerto, esa fue su salvación”.

 

¿Cómo lograron saber de estos hechos?

“Nos avisaron luego, y durante tres días caminamos antes de encontrarlo. Nos fuimos por Moloviejo, por San Ignacio y al tercer día lo encontramos en La Higuerita, al pie de la sierra, desangrado y débil. De ahí le trasladamos en Camilla rumbo a la mina con el propósito de atravesar la sierra y llegar hasta Parral. Fueron días de largas caminatas, pero por lo menos llevábamos medicinas y alimentos. Veinticinco soldados nos acompañaban. Durante dos días cayó nieve lo que dificulto aún más la caminata, pero por fin llegamos a Parral, de ahí a Jiménez y continuamos a Chihuahua, pues se tenía la intención de llevarlo a curar a El Paso, Texas, pero nos encontramos con una dificultad. Ese día quedó prohibido el paso de mexicanos a los Estados Unidos.

 

¿Cómo resolvieron la situación?

“Llegó un mensaje de don Venustiano Carranza ordenando se le diera médico y atención a Amando, y de permitirlo las circunstancias se le movilizara a Guadalajara, siempre con las seguridades del caso. Así se hizo, nos trasladaron a Guadalajara disponiendo de un carro pullman para toda la familia y allá lo curaron. Permanecimos algunos meses hasta que fue dado de alta, y entonces Carranza lo mandó llamar. Le acompañó a esa entrevista su hermano Abel, que estaba con nosotros. En México don Venustiano lo felicitó, le dio protección y le autorizó el viaje a Culiacán. Ahora sí, se quedó conmigo por el resto de su vida”.

 

¿Hubo más familia después?

“Muchos hijos, nueve en total, de los que viven todavía Laura, Federico, Amando, Clemencia y Eduardo. Amando murió el 22 de abril de 1932. Antes de morir se reconocieron sus méritos y se le asignó una pensión, y años después la Secretaría de Guerra y Marina le reconoció el grado de capitán segundo obtenido en campaña, grado que le fue concedido por órdenes del General Iturbe. El grado de capitán primero lo ganó en la batalla de Batopilas, peleando al lado de su padre contra los villistas. Don Arnoldo, por cierto, quedó mutilado en la batalla de La Muralla, en 1915″.

Tal es la breve historia de Amando de la Rocha, contada por su propia viuda. Amando hijo, durante la charla, mostró al reportero los diplomas y documentos que certifican la autenticidad de los hechos de armas aquí narrados, suscritos por el General Ramón F. Iturbe, don Arnoldo de la Rocha, la Secretaría de Guerra y Marina y la Unión de Veteranos de la Revolución.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 94, página 10-13.

 

Revolucionario en Sinaloa: Amado de la Rocha

Amado de la Rocha: gente revolucionaria que luchó en la Revolución mexicana en el estado de Sinaloa

 

Summary
Name
Amando de la Rocha
Job Title
Capitán Segundo de Caballería
Company
Ejército revolucionario mexicano
Address
Atascadero,Chihuahua, México

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