Agustina Achoy Guzmán

April 28, 2015

 

Mujeres ejemplares de Sinaloa

 

 

AGUSTINA ACHOY GUZMÁN

 

Por: Enrique Romero Jiménez

 

No siempre es condición esencial en un intento de biografía decir el lugar y la fecha en que nació el personaje, ya que éstos son datos escuetos, fríos, que nada dicen, que no precisan lo que habrá de ser y hacer en el transcurso de su vida singular.

Sin embargo por exigencias informativas sabemos que Agustina Achoy Guzmán llegó al mundo en El Realito, Sindicatura de Sataya, Municipio de Culiacán, un 28 de Agosto de 1900, cuando el siglo XX anunciaba ya su resplandor en el reloj del tiempo y que sus padres, Jesús Achoy y Refugio Guzmán, fueron gentes trabajadoras, buenas y honestas, aunque de parva condición económica.

Siempre o casi siempre ha sido y así será, de lo más humilde y limpio, de lo más sencillo y claro, surge la reciedumbre de los valores éticos, científicos, artísticos y políticos que se conservan y afinan al correr de los años; de allí han salido y saldrán los mejores representativas de la lucidez humana, del talento o del genio, cualesquiera que sean los campos que reclamen su ejercicio destacado y su manifestación creadora.

Nos la imaginamos de niña, menuda de cuerpo, con trenzas bien peinadas por la madre hacendosa, con sus ojos brillantes asomándose al mundo con la curiosidad de quien pretende conocerlo y saber dónde situarse, en dónde está su lugar para cumplir con el destino que se le ha señalado y que a veces presiente en intensas oleadas de alegría.

Y entonces, en los albores de su infancia un poco silenciosa y callada, recibe, sin quererlo, sin saberlo acaso, la influencia ejemplar de esa gran maestra que fue Jesusita Neda y surge así su vocación, su camino, el amor de su vida: el magisterio.

Sí, será maestra.

Dedicará a la enseñanza de la niñez y de la juventud, todo el caudal de ternura, el venero paternal que lleva en su cuerpo diminuto, la decisión valiente de su carácter, el amor escondido que lleva en su corazón, y el 17 de Diciembre de 1917, el Colegio Civil Rosales, después de años de estudio y previo examen riguroso, le extiende el honroso y; uno de los primeros títulos de Profesora Normalista.

Ha llegado a la primera de las metas fijadas. Ha subido el peldaño inicial de su carrera, de una carrera interrumpida, brillante, efectiva, sólida, incansable.

Las escuelas del estado y de la federación se enorgullecen de utilizar sus valiosos servicios hasta 1945, en que fue designada Directora del Internado Infantil del Estado.

Se abre una nueva etapa de su vida, enriquecida con las cátedras que imparte en la Universidad de Sinaloa.

Tuvo entonces la oportunidad de aplicar los vastos conocimientos que había acumulado en psicología educativa y otras disciplinas Importantes.

Allí, en el Internado que ella quiso convertir en un hogar, se enfrentó a la tarea de dirigir, de encauzar, de enderezar conductas infantiles desviadas, productos de la ignorancia, del abandono, del vicio, de la miseria, de la desunión conyugal; de muchachos desajustados que encontraron en ella el consejo sano, la dirección atinada, el camino debido, la bondad anchurosa fue no supieron darles los padres biológicos que los trajeron al mundo.

Mas también la actitud severa, al acto de disciplina necesaria, la advertencia oportuna, el consejo amistoso dado en las numerosas vías, en los amplios corredores del oficio, en donde fuera necesario.

Pero hubo algo más que le preocupó, igual que a otros maestros, la Escuela Normal que funcionaba en la Universidad de Sinaloa, languidecía a ojos vistos y amenazaba con desaparecer. Certeramente vio que sólo quedaban dos caminos para evitarlo: vigorizarla inyectándole sangre nueva en su personal docente y alumnado, o sacarla para darle vida propia y erigirla en una verdadera Escuela Normal del Estado.

Optando por el último recurso, inició el peregrinaje Salvador y agotante; a tocar puertas cerradas, a convencer a unos, a invitar a otros, a pedir en nombre de la niñez sinaloense, de su futuro en juego, de su destino promisor. A invocar la urgencia de un magisterio más preparado, más capaz y eficiente para su labor, para la instrucción y la formación noble y humana que desde hace años viene realizando con entusiasmo y voluntad admirables.

Incansable fué de un lado para otro como los misioneros del siglo XVI, hollando los caminos de la esperanza, calmando los vientos de la duda, dominando las aguas del pesimismo. Y por fin encontró dos valiosos aliados en los profesores Enrique Félix Castro, talento perdido desgraciadamente para Sinaloa e Isidro Salas Barrón, que con terquedad inteligente, lograron convencer al General Pablo E. Macías Valenzuela, entonces Gobernador del Estado y fue así como nació por fin la Escuela Normal Urbana Vespertina un 18 de Abril de 1947; humildemente, calladamente, en el viejo edificio que hoy ocupa, remozado, el actual Palacio de Gobierno.

Pero el triunfo se había alcanzado; el General Macías hizo honor a su condición de auténtico revolucionario y en 1950 le entregó un edificio decoroso para que realizara su tarea trascendente y Agustina Achoy, por méritos propios, por derechos adquiridos y por aclamación unánime, fue designada su primera Directora.

Doce años desempeñó honrosamente ese puesto rector, lapso en que la naciente institución se fue articulando, integrando, tomando forma y avanzando con dificultades, a veces con penurias, pero siempre con entusiasmo contagioso que se localizaba por igual en su heterogénea y empeñosa población escolar y en su compacto cuerpo docente, sembrado de nombres prestigiosos.

Fueron doce años de tenaz, paciente y constante labor, complementada con la Escuela de Educadoras que nació a la sombra de las primeras generaciones de maestros egresados, después de duros esfuerzos y grandes sacrificios, llevando orgullosamente su título en la mano.

Alternó sus funciones directivas y educativas con una docencia ininterrumpida de 36 años en la Universidad de Sinaloa, donde haciéndose acreedora a los estímulos establecidos en su Ley Orgánica, recibió el Título de “Doctor Ex-Oficio” para premiar así su relevante labor.

La conocimos en la plenitud de su vida y de su carrera.

 

Tomado de: Presagio, Revista de Sinaloa; número 23, páginas 10-11.

 

Profesora Agustina Achoy

Profesora Agustina Achoy, mujeres sinalenses

 

Summary
Name
Agustina Achoy Guzmán
Job Title
Profesora
Company
Secretaría de Educación Pública
Address
Sataya, Navolato,Sinaloa, México

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